La
superficie de tensión del agujero-borde de la castración
Recordatorio
de la lógica del fantasma incluida en el esquema R
Hemos indicado que la introducción del no-del-todo del modo singular hace
que el sistema contenga proposiciones indeterminadas. Por otro lado, no
conocemos estudios que justifiquen si además el sistema deviene inconsistente,
pero lo que sí podemos afirmar es que ese sistema con dos negaciones del todo
es imposible de situar con círculos de Euler en una página (superficie plana)
de cálculos como proponía Peirce. Éste es el lógico al que Lacan siempre se
refirió como el mejor en lógica de cortes; de hecho, el concepto de corte es
suyo aunque él sólo lo aplicaba a una superficie plana y nunca en tres dimensiones,
como hizo Lacan. Peirce, con un sistema de graficar las proposiciones en su
extensión, dentro de un plano, un poco mejor que Euler, situaba el implicador[1]
mediante dos círculos que se contenían el uno al otro, pero que eran tangentes.
Por eso definía el implicador diciendo que A era más pequeño que B ya que A
estaba contenido en B.
En Euler
La implicación
En Peirce
En cambio, Peirce la grafica con un “caracol”, círculos tangentes, así:
Y la afirmación del implicador es definida en ese aparato de lógica
escrita, mediante la “cortadura” de dicho grafema en el plano en el que está
escrita.
En Lacan
Lacan amplió a tres dimensiones el espacio continente de dichos círculos y
le dio torsión a los círculos mediante el ocho interior. Con ello escribió la
topología de la repetición como un implicador especial que incluía al objeto @.
La repetición
Donde se ve que el ocho interior, que sigue siendo unidimensional como el
caracol de Peirce, ha pasado a no intersectarse (tiene torsión, que no es lo
mismo). Por tener dicha torsión no puede estar contenido en un plano
bidimensional[3] (página de cálculos) sino
que debe estar sumergido en un “espacio continente” tridimensional como mínimo:
debe ser un nudo tal como lo definimos en el primer ítem[4].
Este ocho interior, doble círculo no-intersectado, y por lo que ya sabemos un
nudo sin anudamiento, ofrece la posibilidad de contener una superficie[5]
que denominaremos una banda de Möbius. Técnicamente debe decirse que el ocho
interior es el borde, que insiste[6]
en
Podemos así darnos cuenta que al pasar a la torsión del ocho interior nos
aparece una variedad de superficie que no estaba en la escritura de Peirce.
Para éste sólo existe la superficie del plano de cálculos, espacio continente
de los círculos, por lo que el corte o “cortadura”[7]
del caracol extrae un trozo de superficie del mismo plano, luego un trozo de
superficie esférica, y por tanto bilátera u orientable. Por el contrario, con
el ocho interior de Lacan aparece, en el espacio tridimensional en el que se
sumerge, una superficie (pedazo bidimensional con torsión) en banda unilátera,
luego no-orientable, que denominaremos a-esférica: la banda de Möbius. Tenemos
así situado el objeto @ como dicha superficie sin su borde, que la lógica no
sabía situar.
La lógica sólo situaba la extensión del enunciado (del significante en
nuestro caso) como un círculo; lo que
quedaba dentro eran los objetos del universo del discurso que lo hacían verdad
y lo que quedaba fuera eran los objetos que lo hacían falso. El Universo del
Discurso era un plano. Pero ahora, al salir del plano, además de verdadero y
falso tenemos otro valor de verdad que es el objeto @ y más tarde la
castración. Es una primera separación entre el sujeto representado por el
significante en la repetición, ocho interior, y el objeto @ como superficie de
la banda sin que sea su objeto referencial. La verdad en psicoanálisis proviene
de lo real y habla, luego la verdad es la que está bajo el círculo del ocho
interior del sujeto, es decir, fuera de la superficie. En cambio, la verdad de
la estructura es el objeto @ recortado en la superficie: del deseo
habitualmente y no de un universo de discurso. El cambio es considerable con
respecto a la lógica científica ya que sabemos que nuestra lógica debe ser una
ciencia de lo real y no de lo simbólico.
¿Y lo falso? En psicoanálisis no existe el significante falso, todos son verdaderos, la única manera de
introducir lo falso es por negación de lo verdadero. Aquí es cuando toma todo
su valor la articulación de la negación que Freud introduce como mecanismo de
discurso y no de escritura de significantes. Debemos aclarar entonces que el
Inconsciente como lugar no conoce la negación pero la palabra sí la conoce. Y
entonces darnos cuenta que negar un significante es el intento de atrapar el
real que quedó fuera del significante en el que una parte se inscribió.
Operación fallida porque el sujeto sólo encuentra entonces el objeto @ que se
le atraviesa. En ese momento es cuando aparece la denegación, como mecanismo de
discurso, que articula la afirmación con la negación: es mi madre pero no es mi
madre.
Tres pasos, pues: afirmación, negación, denegación. Reléase
Pero hay que insistir en que el objeto @ no es lo real que falta y que
nunca termina el proceso si no hay una operación que lo castre. La lectura del
psicoanálisis situando al objeto @ en el centro de la estructura como si fuese
la solución para todo es la lectura típica de una personalidad paranoica. Lacan
decía que se podía saber el fantasma de un analista sabiendo qué teoría tenía
de la transferencia. Podemos decir que en función de lo que cada analista sitúa
en el centro del nudo podemos inferir su estructura de nominación. Porque en el
centro de la estructura no hay más que un vacío tal como se ve en la cadena
borronea de cuatro nudos. Es en el centro de la estructura “objetiva de reparto
de goce” donde está el objeto en el centro. Cuando la estructura tiene
subjetividad el objeto @ está descentrado. Cuando Melanie Klein sitúa las fases
esquizo-paranoides nos hace pensar que haya un momento lógico-estructural en el
que la estructura es una cadena-nudo borronea de 3 y que algunos consiguen
desanudarlo y pasar a la cadena-borromea de 4 y otros no.
Hay otra lectura que se basa en suponer que dicho vacío está porque falta
un significante que estructure la relación sexual. Es la lectura que confunde
el vacío de la estructura con que falta algo, es una lectura desde la teoría de
la privación.
Lo falso es la negación de lo verdadero pero sólo la negación del
significante ya que el objeto @ no se niega: se le castra, que no es lo mismo con
Los lógicos intuicionistas dicen que entre p y no-p hay algo que no saben
qué es y que hace que “no-no-p” no sea igual a “p” como en la lógica formalista.
Ese valor “algo” que está entre los dos valores de verdad, V o F, es lo que
Lacan sitúa como objeto @ u objeto metonímico[8]
en la operación con los significantes que, recordémoslo, no referencian más que
goce, y nunca objetos. Esta definición del objeto @ como superficie de tensión
del ocho interior es la primera y más sencilla definición del objeto @
articulando la nueva lógica y la ley de la repetición freudiana. Es decir,
tenemos el objeto dentro de la superficie, y fuera de ella lo real que se
presenta como verdadero en el significante y queda claro que no hay universo
del discurso sino que sólo existe la pasta del deseo.
Puede releerse el Seminario de la
lógica del fantasma y se reencontrarán las definiciones muy precisas que da
Lacan de las cuatro operaciones lógicas que conforman la lógica del fantasma
agrupadas en el operador Losange,
a) Una, la disyunción:
b) Dos, la conjunción:
c) Tres, la implicación, “más pequeño que”:
d) Cuatro, la implicación inversa, “más grande que”:
Ésta es la lógica con la que calcula el fantasma. Recordamos que Lacan
indica, al contrario que Freud, que el Inconsciente no calcula, sino que
trabaja, ya que el que calcula es el fantasma, añadimos nosotros. De otro nivel
superior son las operaciones que constituyen el fantasma: alienación y
separación en la constitución del sujeto; alienación, transferencia y verdad en
la articulación entre el sujeto, el objeto y la castración. Si lo leemos ahora
desde la doctrina, con la estructura de nudos que estamos estableciendo,
veremos que todo se juega en una superficie con un borde, del que es su
superficie de tensión, y un corte especial en ella. La superficie es el plano
proyectivo: suma de una banda de Möbius y una pastilla esférica. Dicho con
precisión: una esfera con una banda de Möbius. Véase gráfico en el que se
articulan el borde y el corte:
El cross-cap agujereado,
inmersión de una banda de Möbius retorcida, es la superficie de tensión de un
círculo. El corte en dicha superficie es el sujeto mismo en su temporalidad: sujeto que se constituye en una
anterioridad lógica a cualquier creación de significado,
Si se retrotrae el ocho interior al centro de la superficie se ve bien su
forma de Hélix que es otra de las presentaciones que usa Lacan. En el gráfico
que sigue se visualiza paso a paso, en este caso en un plano proyectivo
cerrado, la estricta equivalencia entre el ocho interior en forma de Hélix con
el ocho interior en forma de borde de una banda de Möbius, y por tanto las dos
formas de presentar el objeto @, sea como banda de Möbius o Hélix :
Resumen y
clínica
El ocho interior tiene una superficie de tensión que es la banda de Möbius.
El ocho interior es el corte del sujeto,
El ocho interior proviene de operaciones en la cadena significante. Por eso
no hay que confundir, como suele ser habitual, el borde de la superficie, el agujero simple, con el corte en la superficie de tensión, corte
que se efectúa aprovechando que el ocho interior define en la superficie una
banda de Möbius (borde rojo)[9].
Es decir, no confundir
Es importante retener que si el fantasma es un recorte en el espacio
libidinal éste queda dividido en tres partes: corte, la banda de Möbius que
define y un pedazo más, entonces, la parte de superficie que no forma parte del
fantasma que sostiene el deseo contiene los otros elementos libidinales del
narcisismo. Hay que recordar que en este momento no hay aún un más allá del
narcisismo y el fantasma (articulado por la pulsión): el goce Otro.
Esta escritura encaja bien con la doctrina: la forclusión fálica impide que
haya fantasma, pues no hay superficie de tensión donde efectuar los cortes
porque no es situable
Su pérdida comporta la caída de su homólogo imaginario,
La clínica nos indica entonces que el objeto petit @ queda extraído de la realidad y se desprende casi por
completo, dependiendo de la gravedad, de su envoltura narcisística en la tópica
del espejo por lo que se convierte en persecutorio por ser no-especular. Al
perderse la banda de Möbius diagonal del esquema R y convertirse en una recta
simple el objeto petit @ ya no ofrece
un soporte imaginario a la causa del deseo; así pues, el fantasma puramente
imaginario presenta al objeto @ en su faceta no-especular. O lo que es lo mismo,
no se une a la imagen narcisista para sostener la especularización tal como
hemos explicado en saberes anteriores.
[1] Es conveniente recordar que en lógica se pueden escribir todas las proposiciones sólo con la conectiva diádica del implicador y la conectiva monádica de la negación. Un círculo divide al plano en dentro de él (afirmación) y fuera de él (negación), luego sólo es necesario el círculo del implicador para poder escribir las extensiones de cualquier enunciado.
[2]Todavía no hay una introducción clara de los S1 y sólo en la cadena nudo podremos situar con precisión las extensiones de los cortes de las operaciones de los discursos.
[3]En un plano, una curva o un círculo pueden tener curvatura (girar y no ser una recta) pero no torsión pues se “saldrían del plano” por lo que necesitan una dimensión más, codimensión 2. Es decir, la curva con torsión tiene dimensión 1 pero no cabe en dimensión 2 (como intuitivamente esperaríamos) y por eso necesita dimensión 3. Si aplicamos lo mismo a una superficie, por el hecho de que una banda de Möbius tiene torsión no cabe en dimensión 2 y necesita codimensión 1, es decir un espacio de dimensión 3. Se entiende por codimensión la diferencia entre la dimensión del espacio continente y la dimensión del objeto-espacio contenido en él. La teoría de dimensiones no es evidente como puede apreciarse. Fíjense que si la banda de Möbius necesita sólo codimensión 1 para entrar en un espacio es porque tiene borde; si la cerramos y se convierte en un plano proyectivo necesita ya codimensión 2. El que un objeto tenga o no agujeros y la codimensión 2 parece tener alguna relación. Recuérdese la definición de nudo del primer ítem.
[4] Esta necesidad justifica, de entrada, por sí misma el paso a la teoría de nudos como ampliación de los círculos de Euler para la lógica psicoanalítica.
[5] Dicha superficie que tiene por borde un nudo se denomina superficie de tensión del nudo y puede ser unilátera o bilátera. A nosotros nos interesarán las uniláteras.
[6] El borde que insiste es el que es estructural a la superficie. Por el contrario, si dibujamos sobre ella un trayecto circular que permita pintarla de dos colores, que la re-orienta, este círculo recibe el nombre de borde que consiste. Estos dos bordes reciben el nombre de i-borde y c-borde. Véase en Étoffe, de Jean Michel Vappereau.
[7] “Cortadura” es el nombre con el que se ha traducido a Peirce.
[8]
Nunca debe ser tomado como valor de verdad referencial, en el sentido que hemos
explicado en Frege, pero sí como la
verdad de la estructura, a no entender como la verdad introducida por el
significante: la verdad material tal como fue definida en el Escrito “La ciencia y la verdad”; sino una verdad más allá del
significante, o lo que es lo mismo, verdad de la estructura, ya que no hay
objeto @ sin estructura, en este caso el plano proyectivo. Luego tampoco es una
verdad referencial, que referencie un real que es como suele equivocadamente
presentarse en muchas teorizaciones y exposiciones. El término “verdad de la
estructura” es como lo define Lacan en el Seminario
de la lógica del fantasma. La lectura que hacemos de esa definición es de
nuestra entera responsabilidad. Legítimamente podemos hacernos la pregunta ¿qué
verdad introduce
[9] Veremos en le próximo ítem que si se corta una banda de Möbius con un ocho interior, ésta queda dividida en dos partes: una banda de Möbius y una cinta con dos bordes. Esto indica que la estructura de la banda no se pierde y se mantiene aunque se le quite la cinta. Por eso el ocho interior no rompe la estructura como otros cortes.
[10] El borde de una cadena significante es otro tipo de operación de topología algebraica y no de superficies. No es, pues, la misma definición de borde, ya que se trata del borde, en nuestro caso unidimensional, de una cadena bidimensional.
[11] Es importante remarcar que Lacan sitúa un tercer agujero en el plano proyectivo de la realidad. Ver justificación en Étoffe, de J.M. Vappereau. Corresponde a la fractura en el eje a-a’.