Una pregunta: ¿Podrías distinguir “identificación primera” de “primaria” y “secundaria”? ¿Y, en el análisis, se tendrían que articular estas tres?

 

Pablo Seit  

 

Primera

 

Freud diferencia la identificación que denomina al padre, o a los padres, como la primera del sujeto. De ella obtiene después, con la doctrina del rasgo unario, la identificación matriz del Ideal del yo.

 

Comenta, ya que no es una identificación tras una pérdida de un objeto, que el objeto aparece "un poco antes o un poco después". 

 

En Lacan, esa identificación primera al padre, podemos tomarla como una de las consecuencias de la nominación mediante un NPS. Si no es en Lacan es en Bermejo. Una sub-estructura de dicha nominación es el triskel de los tres registros, en el que el objeto @ se produce al mismo tiempo que la triskelización, primer reparto del goce, a la que el sujeto puede identificarse. Es una identificación, tal como hemos trabajado, mediante los tres registros y no sólo con significantes. El objeto aparece en el centro al mismo tiempo que se efectúa la triskelización. Por eso esa Identificación es la más temprana y sostiene las identificaciones primarias, entre ellas la fundamental al Ideal del yo en Freud. Este Ideal del Otro en los comienzos de la obra de Lacan es bajo el cual se sitúa “identificado[1]” el infans en el triángulo simbólico.

 

 

Primarias

 

Éstas son sólo mediante significantes, son las que hemos denominado, en el caso clínico, homológicas. Como se dan dentro de las cadenas significantes y sus operaciones no necesitan más que el triskel de las tres cadenas significantes: enunciado, enunciación y significado. Este tema también lo hemos expuesto. Lo importante ahí es la doctrina de la homología que trata de relaciones entre los grupos de homología de un espacio de cadenas[2].

 

Necesitamos las relaciones entre cadenas de tres dimensiones consecutivas. Me explico: dadas las posibles cadenas de dimensión uno, se las relaciona con las de una dimensión inferior, 0, y las de una dimensión superior, 2. Se podría hacer con cualquier terna de dimensiones consecutivas; por ejemplo, dimensión 7, 8 y 9. Ello permite estudiar los bordes de las cadenas[3] y ver el efecto de dicha cadena-borde, si corta o no corta y en el caso de que corte si estructura o no, cuando se aplica sobre una superficie. Los gráficos los he situado en los ítems de la involución significante en el seminario virtual, pero en el cuarto sub-ítem del ítem -1 ofreceremos una explicación más extensa y su ligazón con la doctrina.

 

Dicho más sencillo, dado un conjunto bidimensional, extensión de un término de la doctrina, sea el deseo o el goce, se estudian las operaciones de las cadenas de dimensión uno sobre dicho espacio y se ve si lo cortan o no y sobre todo cuáles le cambian la estructura. Para ello se necesita tener en cuenta las cadenas bidimensionales, de las que serán su borde las unidimensionales y el borde de éstas que serán las cero-dimensionales.

 

La operación borde de una cadena[4] siempre rebaja la dimensión en una unidad. Partimos de las de dimensión dos (pentagrama), soporte material del significante[5], y al aplicarles la operación borde nos produce una cadena de dimensión uno. Entonces las cadenas de dimensión uno que son cadenas-borde[6] son un subconjunto de las cadenas de dimensión uno. Si se aplica dos veces la operación borde siempre da cero (es una cuestión de orientación del borde). Usar cadenas-borde nos asegura que su borde será cero y no un conjunto de puntos, como se supone para una cadena de dimensión cero. Las cadenas cuyo borde es cero se denominan ciclos. Entonces nuestras cadenas de dimensión uno que son cadenas–borde, por ser el borde de cadenas bi-dimensionales, serán siempre ciclos. Tenemos así, como graficamos a continuación, que en el conjunto de las cadenas unidimensionales existe un subconjunto, los ciclos, y éste a su vez tiene un subconjunto, denominado de bordes[7].

 

 

Cadena de letras y Operación borde

 

Paso uno

De dimensión 2  ® es un pedazo de un conjunto triangularizado. Cada triángulo es una letra

 

    ¯   operación borde

 

Cadena de letras de dimensión uno que es su envoltorio. Es un pedazo de espacio segmentado.

 

Cada segmento es una letra

 

 

Ver dibujo con C2 como cadena bidimensional y C1, su  borde, como cadena unidimensional, :

 

 

 

 

 

 

Paso dos

 

Dada una cadena de letras de dimensión uno

 

¯          Operación borde

 

 

Produce una cadena cero-dimensional. Es un conjunto de puntos que delimitaban a la de dimensión uno[8]. Ver gráfico con los puntos exagerados en su tamaño para su mejor visualización.

 

 

 

 

Si resulta que la cadena de una dimensión, a su vez, es borde de una de dos, como en nuestro caso, ello implica que la cero-dimensional es = cero. Es decir, no tiene puntos porque se anulan debido a las orientaciones que en nuestros gráficos no hemos establecido. Ello supone que la cadena dimensión uno es cerrada y por ello se denomina un ciclo.

 

 

Paso tres

 

No todos los ciclos en dimensión uno, cuyo borde es cero, lo son porque son bordes de una cadena de dimensión dos. Pueden ser ciclos sin ser bordes de una cadena de dos dimensiones. En consecuencia, el conjunto de las cadenas de dimensión uno contiene a un subconjunto, los ciclos, y éste a su vez contiene a un subconjunto denominado bordes. Ver gráfico:

 

 

 

 

 

En él vemos cómo la operación borde pasa de un conjunto de cadenas al conjunto de cadenas de una dimensión menor. Y sobre todo cómo, si establecemos tres niveles de dimensiones consecutivas, los bordes de las cadenas de dos van a parar a un subconjunto de las cadenas de una dimensión. Y éste está incluido en los ciclos que envían al elemento cero de las cadenas de dimensión cero (formadas por puntos).

Por eso, si se hace dos veces la operación borde, teniendo en cuenta la orientación, el resultado siempre es cero. Lo que obliga a que sean cadenas cerradas las obtenidas en el primer paso, los ciclos de una dimensión, y es lo que nos asegura que los podamos des-segmentar y convertirlos en círculos y así que “corten a las superficies” tal como lo presenta Lacan con los círculos (lazos) del grupo fundamental de homotopía desde el Seminario IX al XV. Si no fuesen cerrados no se podría hacer la asimilación de la homología de las cadenas con las homotopías de los lazos.

 

También, y no es un asunto menor, hay que darse cuenta que si damos un paso más en la operación borde, el borde de una cadena cero-dimensional nos envía al conjunto vacío. Éste es la cadena de dimensión -1, por definición, y es la primera aproximación que Lacan ofrece del sujeto. Por un lado, a veces, lo asimila al conjunto vacío pero la mejor rigorización es que gracias a dicho conjunto vacío, en su dimensión de -1, los otros significantes pueden representar al sujeto; fue la mejor primera definición de sujeto dividido que Lacan nos pudo ofrecer. De ahí que haga falta siempre un +1 proveniente de otra cadena para hacer la significación. Lacan, cuando habla del significante en términos topológicos, siempre está pensando en las dimensiones.    

 

Los ciclos son cerrados[9] y son los cortes en un espacio. Pero si no son ciclos-borde no se asegura que desconexionen la superficie en dos partes, y si es así la puedan o no reestructurar.

 

Fíjense bien, la cadena-borde de una cadena de dimensión uno debería ser un conjunto de puntos, luego de dimensión cero. Pero con los dos pasos de la operación borde estas cadenas tendrán como borde la cadena de puntos que no contiene ninguno. Eso es lo que quiere decir que sean cero, y por eso los llamamos cero. No es que sean sólo de dimensión cero, sino que son, además, cero.

 

Dicho más sencillo, establecido como lo hemos hecho asegura que los bordes de las cadenas de dos dimensiones, las que nos interesan como soporte de las habladas o escritas, sean un ciclo-borde. Si una cadena de una dimensión no es cadena-borde no está asegurado que sea ciclo y que su borde sea cero. No está asegurado que corte. Si no lo hace, se le puede sumar otra para que sea ciclo y cortará. Eso lo aseguran los llamados grupos de homología[10]. Esa suma es en la que se basa la doctrina de la interpretación en nuestra disciplina. Por eso, dice Lacan, la interpretación es lógica, basada en esas estructuras, o es imbécil. Él lo dice desde el punto de vista lógico, pero nosotros añadimos que es una lógica basada en esta topología. 

 

Podemos decir que cuando no hay corte, no hay significación y el sujeto va a la deriva. Pero si hay corte pero no reestructuración, es decir, sólo hay significación, se produce, o puede producirse, la identificación primaria. Por eso la interpretación las puede hacer caer aunque produzca otra ipso facto.

 

El corte re-estructurante lo hemos explicado en el seminario con la doctrina de la involución significante: el borde de la cadena, si es ciclo-borde, tendrá efecto sobre el plano proyectivo o el toro, y además en este caso efecto de estructuración, y que no se quede como simple re-petición en la demanda o cálculo en el fantasma. Bien, sin muchas “mates”, Vappereau lo explica en Étoffe (página 120) bastante desconexionado de la doctrina, pero puede ayudar.  

 

Lo  importante es diferenciar cuándo modifican la estructura y cuándo no. Si lo hacen por proceder de ciclos-borde tenemos la doctrina del acto analítico como morfogenético. Y para ello Lacan utiliza un círculo (lazo) que es el ocho interior, suponiendo que proviene de la des-segmentación de un ciclo que es a su vez la cadena-borde de una cadena de dos dimensiones: la triangulación de una banda de Möbius.

  

Toda la teoría de la interpretación se sustenta de esto. Si por contra el sujeto se articula con cadenas que no son ciclos-borde, no corta y queda "identificado" a algunos significantes de la madre, del padre o de quien sea. Véanse los tres tipos de identificación de Freud: al rasgo, histérica, o al síntoma. En el caso presentado quedaba identificado al significante “inútil”. De ahí que nuestro sujeto siempre buscase “ser útil”. Hay que quitarle[11] el “in”.  

 

Por eso el goce que introduce el significante articulado en cadenas debe ser tratado como un espacio de goce establecido por el significante sobre dichas cadenas de letras que son su soporte[12]. Antes de hablar del espacio de goce como espacio conjuntista y su topología, los recubrimientos[13] y la compacidad, Lacan ya había hablado del tema de las cadenas desde el punto de vista de la homología sin decirlo: simplemente cita a Poincaré, que es su creador. Lo hace también cuando indica, por ejemplo (¡y nada menos!), en el Escrito “Ideas directivas para....sexualidad…” que el goce femenino es un goce que está envuelto en su propia contigüidad. La contigüidad es una categoría, una estructura matemática muy potente, que aplica un conjunto de cadenas sobre otro conjunto de cadenas de su misma dimensión. Y lo que viene a decir es que en la aplicación las funciones mantienen la estructura de bordes en bordes (es una manera poco elaborada de decirlo, pero no puedo meter más álgebra) de forma que las cadenas adheridas a otras cadenas van a parar siempre a la adherencia de ellas.

 

Es como lo de compacto en conjuntos pero mucho más elaborado con cadenas. Es pues un goce, como una piedra de cadenas pegadas las unas a las otras[14], sin salida ninguna por algún elemento del universo de la falta, y por eso le adjudicamos la necesidad de un corte, "rasgadura", para que no produzca la fibromialgia o las antiguas crisis psicomotoras. Lo he explicado en forma mítica mediante la rasgadura del velo del templo cuando expira el falo en la cruz. La privación y sus patologías toman aquí su función.

 

Hemos expuesto, con las identificaciones primarias, las identificaciones en el aparato del goce.

 

 

 

Secundarias 

 

Ahora vayamos a las más fáciles, las secundarias. Son las yoicas. Al yo-ideal. Son las que aparecen claramente tras la pérdida del objeto libidinal. Y que en el caso de las psicosis afectivas provocan el cataclismo porque fallan las homológicas que las sostienen. En el esquema R Lacan sólo sitúa una identificación homológica: la del Ideal del Otro. Por eso cae la sombra del objeto sobre el yo y aparecen los efectos en el narcisismo mientras que la falta que debería estar situada con la dimensión -1, en una significación que produce , , está forcluida y la “pérdida” in-asumida vuelve en lo real de los actos que los sujetos efectúan y que los llevan, habitualmente, a “tirar” el dinero que los endeuda. Mientras que el goce infrenable aparece en la hipomanía o manía, si es el caso. Lo forcluido en las psicosis por fallo del falo produce la alucinación, en lo “bipolar” reaparece en la cuenta del banco y en todo tipo de proyectos de “pérdidas” que suelen comportar la caída en depresión mayor.    

 

Son las identificaciones que Lacan trabaja como homeomorfas. Son las primeras que sitúa mediante la metáfora o la metonimia: el efecto de sentido y la identificación correspondiente. Está claramente graficado en el Seminario XI, serie de las identificaciones y serie de los sentidos, como efectos, de la relación al Otro.

 

Espacialmente provienen de los círculos (lazos) del grupo de homotopía y sus efectos en las imágenes homeomorfas[15] en el espejo. El Inconsciente actuando sobre la tópica del espejo. En el Seminario IX son los círculos de la Demanda y el deseo sobre el toro. Y también son los círculos del fantasma en el plano proyectivo. Pueden producir la extracción de la banda del fantasma con el objeto @. Es lo que conocemos como la separación de la parte esférica de la a-esférica, tal como hemos explicado. El ocho interior como círculo corta una banda de Moebius dentro de una banda de Moebius: luego no modifica la estructura pero obtiene el @ como un pedazo y no como puro significante. Dichas operaciones controlan las identificaciones secundarias, o narcisistas, en la tópica del espejo. Está muy bien graficado en el Seminario X y en XI. Estamos ahora con el deseo y la Demanda, en los efectos de los lazos sobre el narcisismo,  y no sobre el goce.  

 

 

La cura

 

Naturalmente, lo primero que debemos escuchar en la cura es si hay identificación primera y qué tipo de Imágenes y significantes, de la cadena simbólica del padre, moviliza, y sobre todo qué @ resulta como abjeto. Al final de la cura, un analista debe saber cuál es, no creo que pueda modificarse. Si no es con un NPS y es con un NPI, todo lo que viene después es diferente en la estructura.

 

En la doctrina de la interpretación y el llamado, o mal llamado, vaciamiento de goce, es fundamental que las primarias caigan. Y las secundarias está claro que caen como una "cebolla" tal como las sitúa Lacan en La cuestión preliminar... en un espacio: plano proyectivo + espacio vectorial= espacio vectorial topológico. Es el esquema R. Las identificaciones secundarais las presenta dependiendo de los vectores que van del sujeto a los objetos “a”. ¿Cuáles son? Pues los que provienen de los cortes de los lazos de homotopía que hemos visto. 

 

Seguro que he contestado mucho más de lo preguntado, pero puede ayudar a entender las herramientas que Lacan nos dejó, que son una maravilla. He procurado emplear la mínima topología. Los grupos de homotopía (Poincaré) están bastante bien explicados en el libro de Ian Stewar que recomendé. Los de homología no hay manera de hacerlos fáciles, supongo que por eso nunca están en ningún libro de divulgación. A veces hay algo denominado números de Betti o incidencia que son precursores de la doctrina de la homología.

     

Gracias por la lectura y la pregunta, espero que lo respondido ayude a entender lo explicado en el seminario y a leer el caso, y por oposición los que no son así, de otra manera.

 

C.B.

 

 

Añadidos y aclaraciones

 

La doctrina de la homología es para el psicoanálisis lo que la anatomo-fisiología es para la cirugía. Nos ofrece un estudio muy profundo de las cadenas significantes, o sea de la estructura del aparato simbólico organizado como un lenguaje sobre todo para el goce.

 

Si queremos operar sobre el discurso del analizante, que nos llega mediante la palabra, o conocemos la teoría del significante o hacemos un cognotivismo más elaborado. Es decir, intervenimos sobre el pensamiento o los cálculos fantasmáticos.

 

Un análisis que es llevado sólo por el propio Inconsciente va a la deriva exactamente igual que un tumor "observado" por el clínico que no sabe cómo intervenir. Por no saber hacerlo bien, la Internacional dirigió la cura desde el "yo", y el Millerismo nos la propone desde el fantasma aunque introduzca su dimensión de goce. El goce articula el fantasma también pero la clínica no permite igualarlos, ya que Lacan cuando se refiere al goce del fantasma se refiere al contexto de la cama y no a todos los demás aspectos.  

 

En medicina se supone que es el organismo el que se cura a sí mismo, de lo contrario ningún tratamiento funciona. En cualquier caso, el tratamiento debe seguir unas normas. ¿Cómo interviene la cirugía, que es la más cercana al psicoanálisis? Pues apoyándose en las estructuras sistémicas del organismo, además de dirigida por la medicina, para hacer sus operaciones.

 

En análisis, el individuo no nos puede dejar intervenir directamente sobre su aparato psíquico y la intervención directa sobre su cuerpo de goce está prohibida además de no tener normalmente efecto curativo. Sólo si pone la palabra en juego podremos intervenir más allá de la escucha, que ya es una intervención: el que escucha determina al que habla. Esto permite estructurar los tiempos que de lo contrario no existen, como Freud intuyó. Pero la intervención del analista, o no intervención, sea la que sea, tiene que tener en cuenta la estructura sobre la que actúa "a través de la palabra". Si se interviene sobre el narcisismo se hace de una manera. Si se hace sobre el Inconsciente hay que hacerlo de otra, y diferente a su vez si se actúa sobre el sentido o sobre el goce. Las dos están explicitadas en L'Étourdit: equívocos para el primero y homofonía, similicadencia en Freud, para el segundo.

En el campo del goce que está siempre ligado al significante, el objeto y el organismo, y que proviene de la sustancia gozante[16] ¿qué estructura proponemos? Hay dos caminos, obviamente geométricos, para el estudio de la geometría topológica del significante. La topología general, estudio de conjuntos y sus posibles topologías: la teoría de la letra para el psicoanálisis[17] y también para el estudio de las identificaciones en el espejo: las homeomorfías que hemos comentado más arriba. Como teoría de la letra es la utilizada por Lacan en el seminario Encore. Pero hay un camino más complicado, aunque más eficiente, el comenzado en El seminario de la carta robada, basado en la obra de Poincaré: la teoría de la homología y la homotopía. Es lo que se denomina topología algebraica. La homotopía consideramos que está suficientemente trabajada e indicada a lo largo de su obra en Lacan, además de encontrarla en los libros de divulgación, así que entramos en la homología de nuevo.

 

 

 

La homología

 

 

Relación con el lenguaje

 

 

Primero hagamos una analogía entre el soporte material del lenguaje y la teoría de cadenas. Un alófono, una de las posibles realizaciones habladas de un fonema, podemos tomarlo como una cara de un vocablo, realizaciones habladas de un morfema, éste será un poliedro de dimensión dos. La diferencia entre consonantes y vocales nos permite situar la diferencia entre dimensión dos y dimensión uno. Las consonantes no pueden ir sin vocales. De ello extraemos que las vocales son los bordes de dimensión uno de las consonantes que son de dimensión dos.  Así mismo, el borde de un alófono son sus rasgos: palatal, fricativo, labial etc. a los que podemos suponerles dimensión cero. Evidentemente para poder hacer la conmutación de rasgos o alófonos, etc. es necesario el rasgo vacío, la dimensión -1. Esquemáticamente, un triángulo tendría en su centro la consonante y en sus bordes las vocales. Los vértices del triángulo serían sus rasgos, sean de vocales o consonantes. Un morfema-vocablo estaría formado por una cadena de triángulos. 

 

De la misma forma podemos hacerlo para lo escrito, ausencia de trazo, dimensión -1, trazos del grafema, dimensión cero, grafema, dimensión 1, conjunto de grafemas, dimensión 2. La cadena hablada o escrita tiene vocación de dimensión tres, pero sólo consigue hacerlo por acumulación de líneas. Es lo que Lacan denomina el pentagrama, superpone líneas y nunca efectúa el salto a la verdadera dimensión tres. De la misma forma como demostramos que las dos unidades, 1 y , que crean dimensiones distintas, sin existencia de la tercera, sólo efectuaban un simulacro de dimensión tres superponiendo planos complejos que reciben el nombre de superficies de Riemann. Una vez más la relación a tres, (xRy), no se puede escribir desde el leguaje. Este intento de escribir la relación sexual como una cadena “en tres dimensiones” nos explica la escritura apretada y sin ningún espacio común en las esquizofrenias: ellos intentan escribir la tercera dimensión por “fusión de las líneas” pero no pueden. Donde el neurótico pone la significación fálica como suplente del tres, el esquizofrénico acumula líneas-cadena como si fuera posible construir un plano por la simple adición de líneas rectas. La geometría euclidiana así lo cree también. Lo que nos ofrece otro motivo que justifica que no sirva para la rigorización del psicoanálisis. La geometría proyectiva ya empieza a vislumbrar la dificultad pero sólo la topología nos aporta elementos, tal como he escrito, para justificar que no hay dimensión tres verdadera: pero esto es cosecha del discurso del psicoanálisis.

 

 

Un conjunto con la estructura de poliedros

 

Dado un conjunto, en nuestro caso del deseo o del goce, vamos a adjudicarle una estructura que lo convertirá en un poliedro utilizando un espacio de cadenas. Se lo divide en trocitos lo más simples posible. Los trozos[18] de dimensión cero son puntos. Si son de dimensión uno, son segmentos. Si son de dimensión dos son triángulos, y si son de dimensión 3 son tetraedros. ¿Se capta que las caras de cada pedazo de una dimensión dada son los pedazos de la dimensión inferior? Es la misma estructura que la que hemos planteado para el lenguaje. Debido a esa estructura de caras podemos tomar el conjunto de las caras de un trozo como su borde. Un ejemplo de la geometría antigua es el dodecaedro que es de dimensión dos. Tiene doce caras que son pentágonos y que a su vez podríamos subdividir en triángulos. Ver dibujo:

 

http://www.ciociari.com/Eco54/parole.htm

 

 

Un conjunto cualquiera es así “parcelado” y puede ser la extensión de cadenas significantes formadas por las letras que definen cada pedazo. Es decir, podemos escribir el dodecaedro, no sólo dibujarlo, como una cadena de letras en la que cada letra sería la que nombra uno de los triángulos en los que subdividimos los pentágonos. Entonces su borde estaría formado por la cadena de sus aristas que son de dimensión uno.  

 

Al pasar del dibujo a la escritura hemos pasado de la geometría al álgebra, por eso la homología es un Funtor de la geometría al álgebra, o a la inversa, y por eso se denomina topología algebraica. El nombre antiguo, que usa Lacan, es topología combinatoria, por lo de la combinación de triángulos o segmentos… Evidentemente, en nuestro caso es el Funtor de la cadena hablada al espacio del deseo o del goce. Repetimos, el paso de la cadena significante del psicoanálisis a los espacios del deseo o del goce se efectúa por el intermedio de las cadenas de letras, que son la Instancia de la letra. Estas cadenas de letras pueden, a su vez, “escribirnos un conjunto como su extensión” así que nos ligan la letra con los espacios. La letra articula entonces como intermediario las dos cosas. Este es el gran salto de Lacan, equivalente al de Descartes en su momento, pero no para el “yo” sino para el Inconsciente. Esto ha sido sistemáticamente descuidado por sus herederos. Si el habla no está basada en esa estructura del lenguaje entonces no tiene ningún efecto sobre los espacios. De hecho ni los estructura. 

 

 

 

 

Cadenas borde de otras cadenas

 

El borde de un tetraedro es una cadena de cuatro triángulos, el borde de un triángulo es una cadena de tres segmentos. El borde de un segmento es una cadena formada por los dos puntos inicial y final. Además, hay que tener en cuenta la orientación pero no la ponemos ahora. La orientación es la que asegura que el borde del borde sea cero, pues se anulan elementos que sino permanecerían.

 

Si no fuese por la orientación el borde de un tetraedro sería una cadena de triángulos, el de ella una cadena de segmentos, el de ésta una cadena de puntos y el de ésta el conjunto vacío. Pero las orientaciones hacen que en dos pasos esté asegurado que se llegue a la cadena cero. Entendemos por cadena cero aquella cero-cadena que no contiene ningún punto y no el conjunto vacío.

 

Si hubiésemos partido de una cadena de tetraedros, las cadenas borde son la suma de los bordes de cada elemento. Una cadena n-dimensional es una combinación de pedazos n-dimensionales. Pensemos en el toro, cómo es de dimensión dos: los pedacitos son triángulos, la triangulación de dicho espacio. Hay que demostrar que se puede hacer y eso pertenece al discurso de la matemática.  

 

Recordemos las definiciones de estructuras topológicas sobre un conjunto. El toro sólo es un conjunto. Un toro triangularizado es un poliedro. El toro con una topología, una familia de sus subconjuntos, es un espacio topológico. Pues así se puede hacer con todo conjunto, añadirle al conjunto dos estructuras distintas aunque relacionadas. La que estamos trabajando aquí es la que lo convierte en un poliedro,

 

En nuestro caso el conjunto es el organismo como toro. Nuestro poliedro es el cuerpo de goce. El toro como espacio topológico es un espacio compacto y acotado (fermé et borné).

 

En el toro y en el plano proyectivo como superficies del goce y del deseo ¿cómo efectuamos los cortes para que ocurra todo lo que he explicado en la involución significante? Mediante la palabra, pero ésta se basa en la cadena del Saber del Inconsciente y su articulación, en un discurso, con las cadenas de goce (antigua pulsión); es lo que llamamos Inconsciente. Aquí es cuando estudiamos las posibles cadenas sobre el toro, o sobre el plano proyectivo para articularlas entre sí y hacerlo mediante las cadenas significantes del Inconsciente. Lacan siempre sostuvo que el Inconsciente y la pulsión se unían por su topología de borde y no por el sujeto, obviamente. Hemos de ver cuáles desde la palabra van a tener efecto de cierre, corte, cosido, etc. Éste es uno de los caminos que el psicoanálisis del siglo XXI debe recorrer.

 

Una cadena es un circuito sobre el espacio triangularizado o segmentado del toro o del plano proyectivo. Podemos aplicar dicha idea al soporte del Saber pero sobre todo a los S1. En el segundo caso el circuito es el circuito pulsional. Se ve la dificultad para obtener el objeto @; en el primer Lacan, la Demanda era un circuito y el objeto era el agujero tórico pero no lo hizo con homologías sino con círculos del grupo de homotopía. Veamos una relación entre los circuitos de cadenas y los círculos (lazos) de homotopía. Para ello Lacan lo que hace es coger una cadena de segmentos cerrada y convertirla en un círculo (lazo). Esto tiene su justificación topológica, ya que hay una relación profunda entre los lazos del grupo fundamental de homotopía y los grupos de homología  del mismo conjunto con las dos estructuras. 

 

En otros seminarios, para introducir algo más allá del cuerpo pero en el cuerpo, fabrica el mito de la laminilla. En esa época Lacan no resuelve bien la diferencia entre el circuito de la zona erógena y el circuito pulsional. Me refiero a que se queda atascado con el teorema de Stokes del cálculo vectorial.

 

 

Este teorema relaciona, mediante la geometría diferencial vectorial y por tanto métrica[19], lo que ocurre en la superficie que se apoya sobre un borde con lo que ocurre en el borde. Lo que ocurre en la superficie está totalmente determinado por lo que ocurre en el borde. Este teorema se usa para dinámica de fluidos y por eso Lacan recurre a él, para el “fluido” de la libido. ¿Se capta que aún no tiene bien elaborada la doctrina del goce en el 64? Por eso la doctrina de la involución significante aparece después como un paso imprescindible para la doctrina del goce. Lean así L’Étourdit. Y en éste último tampoco acaba de estar bien del todo, porque no introduce el goce de lo real imaginarizado y que no pasa por el significante ni por el objeto: luego no pasa por la teoría de la homología: el goce Otro. Éste es una nueva definición o una definición suplementaria del goce del lado hembra Para eso es necesario el salto al nudo y, previamente, todo el trabajo lógico del Seminario “…Ou pire” para introducir el no-del-todo. Primero establece la nueva lógica y luego va por la nueva topología.

 

Una vez tenemos el circuito, escogemos los de dimensión dos cuyo borde son de dimensión uno cerrados (los abiertos son derivas) y denominamos ciclos a aquéllos cuyo borde a su vez es cero. Estos ciclos serán nuestros cortes posibles. Pero no todos dividirán a la superficie en dos pedazos de forma que uno sea orientable. Para que sea así deben ser ciclos-borde. Para que sean "bordes", además de ciclos, hemos exigido que sean el borde de una cadena de dimensión dos. Este tema no es nada fácil y es el que desarrollamos en nuestro seminario[20]. En psiquiatría se sabe bien que las somatizaciones siempre son en "la superficie" y nunca en lo profundo, menos mal. Así se justifica bien que el cuerpo de goce es el resultado de quedar el organismo atrapado por cadenas de dimensión dos y por ello en su superficie. En el campo del narcisismo lo que hace de simulacro de tridimensionalidad es el falo imaginario, triángulo imaginario del esquema R,  y en el campo del deseo es la laminilla denominada libido. Un tema interesante. Volvamos al campo del goce.

 

Hay un subconjunto de las cadenas de dimensión uno que son ciclos, y, a su vez, algunos de éstos serán bordes. Entonces los ciclos de dimensión uno que son bordes de una cadena de dos son ciclos-borde (Ver Estofa página 120). Fíjense cómo hemos ido eliminando las cadenas que van a la deriva. Ver gráfico:

 

 

 

 

 

CADENA SIGNIFICANTE

                                                               ¬   Parole

                                                                            ¯                           basada en un discurso

                                                                                                                          (si es posible)

 

Cadena de letras soporte

de dimensión dos

                                                                             

                                                                            ¯      ¬¬¬¬¬¬¬¬  Operación borde

 

Cadena de letras de

dimensión uno

 

                                                                            ¯       ¬¬¬¬¬¬¬¬ Dessegmentación

 

Círculos:

 

-derivas

                                                                        -ciclos   ®    Efecto de corte ®  Identificación

                                                                        -ciclos-borde ®   Efecto de reestructuración

                                                                       ¯

Re-segmentación

¯

Cadena significante de una dimensión

 

Aplicación a los espacios por des-segmentación otra vez.

 

 

Espacio del deseo-realidad                                  ¯                              Espacio de Demanda-goce         

                                 Involución significante     

                                                                                                                

Plano proyectivo                                             «                                            Toro

 

 

 

 

Un esquema simplificado:

 

 

 

 

 

 

En el esquema vemos la estructuración de los dos espacios por las operaciones significantes y al mismo tiempo cómo se relacionan el uno con el otro en la operación involución significante.

 

Repetimos, cadenas de dimensión uno que son ciclos y borde de una de dimensión dos. Éstos son nuestros cortes. Porque, recordamos, los ciclos-borde desconexionan un espacio en dos pedazos. Entonces un ciclo-borde proveniente de la palabra, si se interrumpe la sesión, hace el corte porque el sujeto había llegado al ciclo-borde correctamente pero no había concluido. La intervención del analista es entonces en la dimensión temporal. Si hay interpretación es porque le falta algo al analizante que el analista aporta para que se forme el ciclo-borde y por eso permite reestructurarse. Es la interpretación. Lo hemos explicado más arriba con los ciclos homólogos. Si el corte de sesión o la interpretación mediante la palabra no se efectúan siguiendo la lógica de los ciclos-borde del espacio del deseo o del goce del sujeto, la consecuencia es que no funciona. Si no se hace nada, el sujeto sigue por las cadenas que no son ciclos-borde y al final hace su operación y aparecen las identificaciones (o se las hace “su Otro”).

 

Nota

 

Sé que esto está muy poco elaborado, e introduce más preguntas que respuestas, pero al menos es un intento de articular la doctrina, la clínica y la rigorización.

 

No sólo hay que escuchar los significantes, sino la lógica de la cadena que determina al sujeto. Y tomar el corte mismo como el sujeto dividido. Entonces la dificultad para la rigorización del análisis es doble:

 

a)  introducir el universo de la falta.

 

b) obtención de un objeto como un trozo de espacio que no sea tomado como cadena significante. Y al mismo tiempo forme parte del aparato psíquico en el que evidentemente no hay cosas. El objeto es conceptual en la filosofía y la ciencia. Por eso Freud define la representación-cosa y no la representación-objeto y reserva el término objeto para la pulsión. En la filosofía o la ciencia es objeto lo que está bajo la barra en el metalenguaje. Es el caso del lenguaje objeto, que está hecho de significantes. En psicoanálisis no hay metalenguaje, por eso el objeto es más complicado y debe estar articulado con las faltas. El objeto es, si se me permite decirlo así, objeto y no es significante nunca. Por eso el nudo. Nuestro trabajo sobre las tres caras del objeto y la castración nos parece aclarador:

 

http://www.carlosbermejo.net/clinica/abjeto%20y%20castracion.htm

 

 

Pero antes, en la involución significante, Lacan nos lo ofrece como una superficie a-esférica, cuyo corte es el sujeto. Es lo que he colgado en el seminario. De forma que se articulen dos cortes, el del fantasma, que estaba hecho con los lazos del grupo de las homotopías (Seminario IX y XIV), con el del toro que también está hecho con los mismos, pero el corte está asegurado porque en los dos casos tienen una relación con ciclos-borde provenientes de la palabra-discurso.

 

Sigan la identificación homológica a la madre simbólica y la homeomorfa al padre imaginario en el caso que les pasé y les ayudará a ligarlo con la clínica.     

 

 

C.B.

 

 

Un poco más de aclaración para las operaciones y sus efectos sobre las identificaciones:

 

¿Cómo diferenciar el cuerpo de goce, del que se pueda obtener la pulsión, del aparato de la realidad en forma fantasmática, del que sabemos que pone en continuidad el dentro con el fuera. Es decir, diferenciar el cuerpo de goce del espacio del deseo y la realidad. La gran pregunta de Descartes es ¿cómo articularlos? Sólo el psicoanálisis ofrece una respuesta: la involución significante gracias al Inconsciente[21]. Veamos cómo. Las superficies tienen una propiedad que las divide en dos clases: orientables y no-orientables.

 

La orientables o son esferas o esferas con asas. Si tiene un asa es un toro, si tiene varias es un multitoro. Las no-orientables o son planos proyectivos, esfera más una banda de Moebius, o botellas de Klein, es decir, una esfera con dos bandas de Moebius[22]. No hay superficies con más bandas de Moebius porque, como recuerdo, dos bandas de Moebius en presencia de una tercera se convierten en un toro. Luego o esfera solita o esfera más asas, o esferas más una o dos bandas de Moebius. Dicho de otra manera, esférico, a-esférico o tórico.

 

Esto suponiendo superficies cerradas. Para cada superficie cerrada existen toda una serie de superficies que se derivan de ella haciéndole tantos agujeros (circulares por extracción de pastillas) como queramos. Ya he indicado que esos agujeros son su borde[23], y si éste está formado por los círculos anudados es una cadena-nudo.

 

Tenemos plano proyectivo para el deseo y la realidad y toro (o multitoro[24]) para el cuerpo de goce. La cuestión es que del toro hay que obtener la pulsión, , y ésta debe tener zona: recorrido por la triangulación del toro; cada letra soporte material del significante es como un triángulo. Debe tener circuito y debe además tener objeto. El circuito ¿ocurre en el campo del cuerpo o en del Otro? El objeto no debe pertenecer al cuerpo, pero debe estar ligado a él y al mismo tiempo debe pertenecer al Otro. Si pertenece al cuerpo es autoerótico y dañino a la larga. Entonces Lacan usa un toro, y en él hace el recorrido de la Demanda. Y toma como objeto al agujero. Véanse dibujos[25] que presentan una posible zona erógena en diversas partes del toro:

 

 

 

Veamos ahora la modificación que propone Bermejo para situar el circuito unidimensional de la pulsión, cuya fórmula siempre ligó la Demanda al sujeto dividido en un corte, de forma que se articulen la zona erógena y el circuito pulsional perteneciendo ambos al cuerpo, pero “pareciendo” que se recorre al Otro. Sólo hay goce de nuestros significantes incorporados y nunca de los del Otro sin incorporar.

 

 

 

 

Además se visualiza que el objeto está en el Otro, el suplementario del toro, en el toro del Otro, pero sería todo el Otro si no estuviese el asa del cuerpo propio[26]. Luego el objeto @ como causa del deseo, ya que aún no es plus-de-goce pues es objeto pérdida, está en el Otro pero articulado por la superficie del cuerpo de goce. Es entonces vivido como un vacío y por ende ligado a la angustia, "que no es sin objeto", estando ésta ligada a la "falta de objeto". ¿Se ve que el objeto falta y está al mismo tiempo?

 

Por otro lado, el cuerpo de goce hay que articularlo con el cuerpo del narcisismo. Estamos en el espejo. Lacan sitúa, tal como antes situó el toro entre el Inconsciente y el organismo, al fantasma entre el Inconsciente y el narcisismo. Ahí toma una superficie, el plano proyectivo, y en él recorta, dentro de la banda de Moebius central, y que sostiene la estructura del plano proyectivo: su parte a-esférica, una banda que es el objeto "petit @". Éste no es un vacío sino una imagen. Imagen no-especularizable en la tópica narcisista, por lo que se diferencia de las imágenes antropomórficas del cuerpo aunque también vehiculiza libido[27]. Esta imagen tapona el vacío del objeto @ como pérdida.

 

Luego la relación al Otro como suplementario, no complementario, ya que entonces no habría goce Otro[28], puede cortar tanto en el fantasma como en el toro. En uno obtiene el petit @ como imagen-deseo y en el otro @ como pérdida-causa. En el plano proyectivo se obtiene el deseo que debe ser articulado con la castración, . La hemos situado como Lacan mediante el agujero de borde. En el toro obtenemos la pulsión y deberemos articularla con la privación[29] mediante el agujereado de su superficie creando un borde. Es lo que nos queda por hacer. Aquí el objeto @ se articula con la segunda castración, la cuantificación fálica. Lo mas importante es que además, la involución significante, permite articular el corte en ocho interior con los dos espacios, del deseo y del goce, de forma que el objeto @ que se recorta en el plano proyectivo pueda articularse con el objeto @ obtenido del corte en el toro. Aquí ya está muy cerca del concepto de plus-de-goce. Así se ofrece la primera aproximación a las tres caras del abjeto: petit @ en el plano proyectivo del deseo, causa del deseo en el agujero tórico, plus de goce en el corte del toro mediante el ocho interior y para terminarlo bien: el salto a la triskelización.

 

Para hacer estos cortes, Lacan tiene en cuenta el grupo de homotopía de cada espacio, las clases de lazos o círculos sobre él y los articula entre sí: borde de una cadena significante hablada que corta tanto al plano proyectivo como al toro. Sin el Inconsciente  en su dimensión de decir esto no es posible o muy precario tal como las psicosis enseñan. En un brote esquizofrénico el objeto petit @ persecutorio va por un lado y el objeto anal, por ejemplo, va por otro.  

 

Para rigorizar bien que dichos lazos provenientes de las operaciones en el Inconsciente sean efectívos, es para lo que necesitamos las homologías que hemos intentado situar mínimamente. Hay que pensar las cadenas significantes y sus bordes tal como las hemos introducido. Cada borde de cadena, que es como un círculo por trozos segmentados, puede identificarse a un lazo homotópico y hacer de corte. Pero para ello debe primero haber aperturas y cierres en el Inconsciente, y finalmente que su producto[30] sea lo que he llamado ciclos-borde para que corten los espacios.

 

Recordamos que las identificaciones primarias se dan cuando el borde no es ciclo-borde, o no es ni borde[31], y no corta, de forma que al transformarlo en lazo homotópico no recorta bien ni el toro ni el plano proyectivo. No causa al sujeto por no recortar bien el objeto en el espacio del deseo-realidad ni construye pulsión por no recortar el objeto de dentro a afuera en el toro.  

 

Ahora, para dar el salto definitivo a la cara real del objeto, sólo nos queda el litoral donde la letra vira de lo literal al litoral o la inversa. Y ahí Lacan no nos ofrece una superficie para el objeto @ sino la teoría de conjuntos. La topología de conjuntos en la que del Otro no tomamos trayectos mediante el Inconsciente, sino pedazos por letras. Es el plus-de-goce. Ahí sólo podemos trabajarlo mediante lo que Vappereau, con muy buen criterio, denomina en Essaim "la deformación de un espacio de letras por la introducción de un nudo".

 

Es la vía de Los invariantes en los nudos, de Vassiliev.

 

 

C.B.

 

Un par de preguntas que me llegaron directamente y que reenvío con la respuesta:

 

Me tomo la libertad de plantearle un par de preguntas teóricas (por supuesto, queda a su criterio, si las estima oportunas, presentarlas en el espacio grupal).

 

 

1ª) No termino de captar la noción de “punto de acumulación” (en teoría básica de conjuntos de puntos). Según parece, está relacionado con la noción de “intervalo” y también relacionado con la cuestión de los “recubrimientos” (que a su vez tendrían que ver con “la compacidad” del goce). Le agradecería, de ser posible, que abundara un poco en estas nociones.

 

2ª) ¿Podría decirse que “la zona S(imbólica)” del Esquema R de Lacan, es “equiparable” a un Toro, que co-lindaría (en el litoral) con la banda de la Realidad, BM: fantasma? (con lo que el plano proyectivo quedaría “limitado” a esta banda de realidad + la zona I(maginaria). ¿O más bien es todo el “cuadrángulo” del Esquema R el que es un PP?

 

Por otro lado, me parece “ver”, o mejor, quiero “entender” que, en algún sentido, todo el cuadrángulo del Esquema R pueda ser “equiparado” al objeto @. ¿O es errónea esta última “imaginarización”?

 

Ignacio Gil

 

 

Para los puntos de acumulación y recubrimientos estamos en topología conjuntista.

 

Un punto de acumulación en un conjunto es aquel que "está rodeado de puntos". Quiere decir que cualquier conjunto abierto de la topología definida en dicho conjunto (subconjuntos) que lo contenga a él contendrá al menos algún otro punto. Un punto de un conjunto o es de acumulación o es un punto "aislado".

 

Otros autores, ya que se pude partir de la definición de entorno y de ella obtener la definición de los abiertos o a la inversa para definir la topología en un conjunto, usan el término de intervalo para definir sus abiertos en dimensión uno: rectas. En un intervalo todos sus puntos son de acumulación ya que no hay ninguno aislado. Es el uso de la topología conjuntista para el análisis de funciones y a nosotros, de momento, nos interesa poco y mejor seguimos con la definición general de abierto para el goce, tomado como conjuntista en el que cada punto puede asimilarse a una letra.

 

Un recubrimiento es una familia de subconjuntos cuya intersección contiene al conjunto de partida. Por eso se dice que lo recubre. Como los conjuntos interesantes para el goce son los infinitos, ello suele implicar que el número de subconjuntos de la familia que lo ha de recubrir sea también infinito. La gracia es que cuando es compacto, se puede encontrar un recubrimiento con un número finito de subconjuntos, una familia finita.

 

Esto es lo usado por  Lacan para pasar de la infinitud del Otro, y de la infinitud de sus recubrimientos, a la finitud y por tanto contable y construible[32], de los objetos @. Por eso dice que el Don Juan, en tanto modalidad del obsesivo, lo intenta. Es posible, en teoría, pero menudo trabajón, hay que aplicarle la castración ipso facto de lo contrario ninguna relación con una mujer puede ser establecida como partenaire síntoma por el macho.    

 

Por el contrario para el esquema R estamos en topología algebraica. En el esquema R no se pude equiparar el triángulo simbólico a un toro. Enviaré un texto sobre eso que casi está terminado. Es una triangularización del PP de forma que hay dos triángulos (Imaginario y simbólico) y el cuadrángulo es una banda de M. Si quisiéramos, podríamos triangularizarla en dos y tendríamos todo el PP triangularizado de forma que hay tres posibles cadenas de triángulos de dimensión dos: la imaginaria, la simbólica y la cuadrangular (formada como mínimo de dos triángulos).    

 

Es decir, que el PP, que es una banda de M. + un disco desde el punto de vista de superficies, está formado por  los dos triángulos (que serían el disco) y la banda de M. Pero ya en el texto que le prometo se verá más claro. La gracia es que en L'Étourdit, trabaja el corte que corta la banda del medio y es equivalente cortarla como banda que como circulo obteniendo continuamente objetos @. 

 

Sí que es equiparable el cuadrángulo de la realidad a todo el objeto @ si se tiene el cuidado de eliminar el borde del cuadrángulo, que es el sujeto dividido como corte. Por eso Lacan dice lo del representante de la representación en el fantasma y se refiere al objeto, S2/a. Explicitemos un problema.

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Lacan, en la nota de 1966 en La cuestión preliminar comete un error de bulto: dice que J y S son el objeto @, o sea, sería la parte esférica. Y además pone el sujeto como la superficie interna de la banda y no como el corte mismo aunque lo dice. ¡No sé qué demonios le pasó! O es que todavía no había captado la sutileza del corte de la banda en la misma banda, tal como lo efectúa en el Seminario del Objeto (XIII). Esto ha confundido a muchos analistas durante mucho tiempo, a mí me extravió durante 10 años.  

 

La mayoría no se dieron cuenta del problema que quedaba pendiente: objeto y representación, ni de la aparente contradicción de la definición del sujeto como representante de la representación en el fantasma.

  

Hay que darse cuenta que los dos lados heterogéneos tienen entre sí un borde, el litoral a