El nombre del
lado del ser sexual de goce
La lógica
cuantificacional
Ésta supone diferenciar las proposiciones universales de las particulares, son sus dos modos, un aspecto del adverbio. No hay cuatro modos en dicha lógica, sino sólo tres: universal, particular y vacío. Éste último suele ser eliminado mediante una suposición previa en la mayoría de las ocasiones de la siguiente forma: “suponiendo un Universo del discurso no vacío”, aunque se acepte el modo vacío para la extensión de predicados concretos. Este tercer modo en la teoría de conjuntos (de la letra) se usa mucho.
¿Nos sirve el modo particular
como nombre? Por ejemplo, para indicar al objeto Luis decir “existe un x tal
que x está bajo el predicado Luis”. Escrito así:
Traducimos. Existe un “x” tal que “x” es Luis (L) y para todo “y” tal que “y” sea Luis implica que “y” es igual a “x”. Ser igual en lógica quiere decir en la lengua, o con los signos de sentido, que “x” e “y” “son el mismo”. Es decir, hay que sustituir el nombre propio “Luis” por todo lo que aparece en el corchete. Luego “Luis x” se sustituye por el corchete o lo que es lo mismo: indicar que existe un “x” que es Luis y que cualquier otro “y” que sea al que aplique el nombre Luis es el mismo Luis. Toda la fórmula es abreviada por el operador iota definido así:
ix[Luis(x)]
Entonces “Luis es un hombre” se escribe así:
Existe un “x” tal que hace verdadero el predicado Luis y cualquier otro “y” que lo haga es el mismo Luis, y este Luis es un hombre (H). El nombre propio de “Luis” se ha sustituido por todo lo que hay dentro del paréntesis.
Entonces se escribe así para abreviar: ix[Luis(x)] Ù H(x)
“Existe un individuo que nombramos Luis, éste es único, y éste es un hombre”. Podría hacerse el enunciado simétrico para mujer: otro operador iota y el predicado ser mujer.
Lo importante a retener es que se ha sustituido el nombre propio por una proposición existencial, particular, con un predicado. Éste es un predicado al que sólo hace verdad un único elemento, es decir, hemos solucionado la singularidad sustituyéndola por la unicidad: “x” es único[2].
Vemos de paso por qué se dice que
el cuantificador existencial además de introducir el modo particular afirma una
existencia. Esto ha comportado innumerables debates, pues esa existencia
parecía introducir una ontología. A causa de esa afirmación de existencia, un
significante sería el sujeto y sabemos que sólo puede representarlo, esta solución
no es válida para el psicoanálisis, lo que nos lleva a la doctrina del objeto
@. Recordemos que Lacan sitúa el ser aristotélico del lado del objeto @, eso
sí, indicando que es el falso ser en psicoanálisis resolviendo mejor el
problema. Es un objeto metonímico en la operación de triskelización y no un
objeto de lo real; luego se da la definitiva separación con la ontología y se
substituye por el ser de
Por contra, el cuantificador
universal sí parece servir, para el psicoanálisis, porque no afirma ninguna
existencia, ya que bajo el predicado sobre el que aplica, su extensión, bien
puede estar el conjunto vacío (modo vacío en lógica). Por ejemplo, decir que
“los unicornios son verdes” que traducido lógicamente es: “todos los unicornios
son verdes” es verdadero, y que se escribe así eliminando la cópula:
Repasemos ahora cómo abordó el
problema Aristóteles antes de articular
De hecho hay 8 fórmulas posibles, ya que cada una de las cuatro puede escribirse con un cuantificador o con o el otro. Véase el gráfico 1.
Gráfico 1
En dicho gráfico están
escritos los tres modos de la lógica existencial o cuantificacional con las
proposiciones afirmadas o negadas, o lo que es lo mismo, articulados con la
negación del predicado. No olvidar que estamos construyendo la formula
alternativa al nombre propio: luego no estamos en el nombre común, éste, en la
doctrina, vine por el lado del falo imaginario: ser o tener. No está de más
recordar que en el Escrito
“L’Etourdit” Lacan nos recuerda que justamente esas dos mitades son un asunto
del “moi”; aquí sólo estamos en el nombre del lado de goce. Articular tres modos y dos posibilidades
(afirmación o negación) ofrece cuatro proposiciones, más las dos del vacío si
pusiésemos el predicado y su negación, cosa que no hemos hecho en el gráfico
por simplicidad. Son las cinco fórmulas de la primera columna, o las cinco de
la segunda si se tiene en cuenta que un cuantificador puede ser sustituido por
el otro mediante el siguiente criterio:
Entendámoslo bien,
para los lógicos da igual escribirlas con un cuantificador o con el otro. De
hecho, algunos usan sólo uno, lo que además tiene un beneficio añadido –si
queremos que los cálculos los haga una máquina, con diseñar un chip que haga la
operación de un cuantificador y las negaciones ya podemos automatizar todos los
cálculos y no hay que diseñar dos chips. Lo que en la mente, manejo de dos
cuantificadores, es más sencillo resulta más complicado para la máquina que
calcula mucho más deprisa y no le molestan ni fatigan la longitud de las
fórmulas escritas con un solo cuantificador.
Queda claro así que
las cuatro fórmulas de Aristóteles pertenecen a los dos modos, universal y
particular, aunque use un cuantificador para las dos primeras (modos
universales) y el otro cuantificador para las dos segundas (modos
particulares). Hizo lo que hoy se denomina un MIX ¿Se visualiza que hizo semblante, como si fuese una evidencia, de cuatro modos cuando sólo usaba dos?
Lacan captó el problema, pero no acabó de verlo del todo bien y se empeñó en el
Seminario “Encore” en igualar sus
fórmulas con los cuatro modos de la lógica modal alética[4]:
necesario, posible, contingente e imposible ya modificados por él. Véase
gráfico 2. Esta terminación del vaciamiento[5]
(évidement) de la evidencia (évidence) de la presentación aristotélica
creemos que la hemos efectuado nosotros. Por eso lo masculino no acababa de
salir bien, entre otras razones que iremos exponiendo.
Gráfico 2
La segunda
negación, o segundo tipo de negación del cuantificador, del universal (que hubiese
sido realmente el tercer modo que desplazase al vacío como cuarto modo, el modo
que sería análogo al modo contingente de la lógica modal alética) Aristóteles
la excluyó de la lógica cuantificacional. Lo hizo porque era indeterminada, no
se podía afirmar su verdad o su falsedad. Por eso lo que denominamos modo
singular fue forcluido del sistema. En griego es el vocablo “mèpantes” formado
por una partícula de negación y el verbo todo. Debido a esta forclusión, algo
de lo que Lacan rigoriza para lo femenino quedó forcluido del saber y de la
ciencia[6].
Desde el discurso
analítico podemos decir que los lógicos tienen que hacer el operador iota para
solucionar en parte el problema que plantean los nombres únicos o singulares
que quedaban excluidos de la lógica pero al precio de incluir la lógica de la
identidad, lo que no es poco, ya que la identidad es uno de los axiomas que
necesita la letrificación del significante como ya vimos en ítems anteriores.
Lacan nos va a
proponer toda una nueva lógica cuantificacional y no el operador iota para que
el sujeto nombre su lado de goce como macho o hembra. Recupera, insistimos, el
modo singular, mèpantes, y lo denomina no-todo. Modo que proponemos traducir
por no-del-todo para diferenciarlo de la primera negación del todo, clásica,
que produce el modo particular.
Así se ve que lo
que escribe de la misma forma que los lógicos como
Antes de continuar
hay que dejar claras dos cuestiones. Primera, en psicoanálisis sólo hay una función mayor, un trazo si
lo quieren visualizar como en el Seminario
de la identificación, un significante que se eleva a función que aplique
sobre los predicados[9],
es decir, sobre los otros significantes. Es la denominada función[10]
fálica. Recordamos: como si fuese un
metalenguaje, porque el metalenguaje no existe y en un punto se va a unir al
lenguaje y por eso falla. La significación fálica no es una ley impuesta al
Otro sino la capacidad de que el Otro coja una significación y la pueda
re-significar de nuevo, es decir, que pueda pasar a ser otra vez significante que aplique sobre el
significado. Es, pues, una capacidad que tiene el Otro de cuestionar sus
propias significaciones, lo que tiene como consecuencia no vivir en el mundo de
las certezas. Si toda significación puede ser cuestionada, o no hay
metalenguaje, o no hay Otro del Otro, o el metalenguaje falla, nos indica que
nunca se significa todo y por eso la significación fálica no impide que haya
síntoma, de hecho lo construye de una manera determinada. La psicosis es
entonces la incapacidad de actuar con ese “como
si” hubiese metalenguaje, estableciendo muchas veces su modo singular de
“como si”. En la psicósis desencadenada No
hay separador entre el goce del Otro introducido por el significante en su
dimensión de sustancia y la representación introducida por el significante en
su dimensión material. Muere el sujeto y el significante queda en su
dimensión de goce.
Lacan en el Escrito de “La cuestión preliminar”
toma, aún equivocadamente, la función fálica como un metalenguaje del Otro,
como una “ley” para el Otro, pero sin que sea externa, como se suelen confundir
los analistas con la función paterna, ya que creen que “impondría una ley al
deseo del Otro”[11]. Por eso decimos que no
es una ley, sino un metalenguaje, pero que dependía del “valor que la madre
daba a la palabra del padre”, punto éste donde el metalenguaje depende del
mismo lenguaje: luego se funde con él. Por eso Lacan usa la banda de Möbius
para topologizarlo: localmente hay dos caras, significante y significado, pero
son
El hecho de que
sólo haya una función mayor quiere decir que lo que no es fálico, en cualquiera
de sus negaciones: (cuantificacional o de predicado), no pertenece a otro
significante ni rasgo, sino que es de otra pasta. En consecuencia, negar el
predicado nos lleva al objeto @, que no es otro significante. Por eso es tan
importante la negación intuicionista que indica que negar dos veces no es
volver al predicado original. Ésta es la negación en la que se basa la doctrina
de Lacan sobre las negaciones en el comentario sobre
http://carlosbermejo.net/logica%20alienacion/logica%20alienacion.htm
En consecuencia,
cuantificar el falo supone introducir un goce de otro tipo que no pasa por
Ya hemos dejado
claro antes que no hay objetos en el universo del discurso porque éste no existe,
segundo axioma de la teoría del
significante[12],
luego de lo que se trata en el inconsciente es que un significante aplique como
si fuese un metalenguaje a otro significante que en ningún caso es un objeto.
El significante mayor que sostiene dicha operación es el significante fálico.
Ésa es la operación de constitución del inconsciente. Lo que denominamos la
significación fálica. Véase el Escrito
“La significación del falo”. Esto quiere decir que las x son significantes.
Segunda, sólo hay
una función mayor porque en el inconsciente no hay inscripción de lo masculino
y lo femenino: ésa es la tesis freudiana. Luego no tenemos la función fálica y
otra función[13]. Sólo disponemos del
significante fálico en su función de ligar el goce fálico (el del significante
que no es del cuerpo) al cuerpo mediante el inconsciente. Luego de la
significación fálica no es posible obtener dos lugares sexuados. Por eso Freud,
que se mueve en un Para-todo fálico, no consigue diferenciar el nombre del goce
macho del de hembra. El inconsciente, en tanto fálico, no puede por definición
diferenciar dos sexos. El inconsciente como máximo puede diferenciar fálico y
su negación, no-fálico, pero de ahí no pasa. Lo que deja atrapado al neurótico.
Y para ese “no” necesita la palabra, por eso Freud decía que el inconsciente,
simplemente como lugar, no conocía la negación[14]
y Lacan sitúa el “no” en los mecanismos del discurso: la Verneinung.
El inconsciente se
mueve, en sus significaciones, entre las cuatro fórmulas aristotélicas de los
universales y las particulares. Por eso no sabe hacer con lo femenino y
confunde lo masculino con lo universal. De ahí que el mismo Freud no dejase
nunca de afirmar que la libido era de color macho. Hace lo mismo que nuestra
lengua cuando construye el plural mediante la “s” añadida al masculino. Freud
se mueve con el Para-todo fálico en la neurosis y en la perversión y con un
Para-todo no-fálico en la psicosis (o así lo leyó Lacan para la doctrina[15]).
Freud tiene que obtener los dos lados mediante operaciones complicadas con el
falo imaginario, la castración y la
privación, que Lacan deja para el deseo y no el goce, amén de la envidia
(crédito impugnado). Es lo que denomina la comedia de los sexos y que nosotros
situamos lógicamente por el lado del nombre común tal como hemos indicado más
arriba.
Para el goce, Lacan
cuantifica la función fálica, o lo que es lo mismo cuantifica el inconsciente. Introduce un más allá de la función
fálica que no sea negar el falo, o cuantificar mediante “que todo sea
no-fálico”, lo que llevaría de nuevo a afirmar una existencia: la particular
afirmativa, es decir, afirmar una existencia que indica específicamente que es
un camino desesperado. Son las fórmulas de la tercera columna del gráfico 1. No
hay ninguna existencia de un significante en el goce que ofrezca existencia a
un sujeto que nunca la tuvo por el lado material del significante. Afirmarlo
supondría el hundimiento de todo el edificio doctrinal del psicoanálisis y el
alejamiento de la dirección de la cura hacia el campo de una psicoterapia más
elaborada que siempre supone creer que la relación sexual se puede escribir, o
aún peor, se puede imaginarizar.
El no-del-todo, como traducimos el pas-tout de Lacan para no confundirlo
con el de la lógica, lo utilizó para indicar que la femme está en parte en el goce fálico y en parte no. Es decir,
que a la vez que algo pasa por lo inconsciente, algo no pasa en su amarre con
el goce. Ese “a la vez” es fundamental, ya que no es un problema de “a veces sí, a veces no” tal como se confunde
la histeria con
Se aclaran así los
pasos que propone Lacan. Utiliza para la fase fálica el universal afirmativo,
pero escrito con diferente cuantificador para el lado macho y el lado hembra,
lo que tiene su importancia. Guarda la
particular negativa para la excepción del padre, que es el que indica que hay
un goce más allá del fálico, el padre de la horda mal llamado padre real y que
debería llamarse padre del goce. Padre que reintroduce un goce del cuerpo del
semejante, el que simboliza al goce del Otro, pero por recubrimientos y no sólo
por el lado del significante: los objetos @ en su cara de plus-de-goce. Elimina
las que son de la psicosis y la existencia positiva como hemos dicho. Entonces
el varón se mueve entre la para-todo fálico y la excepción.
Pero sin ninguna
duda lo mejor elaborado es que Lacan construye una negación nueva para el lado
hembra y no para el lado macho, al que deja oscilando entre el todo y su
excepción. Es verdad que no puede construirle uno nuevo porque sería dar un
cuantificador para cada sexo, pero nos parece insatisfactorio que el varón
sitúe al partenaire en el mismo lugar
que la excepción del padre, que sabemos que es la posición obsesiva denominada
por Freud pasivo-femenina, o en otros casos colocar el amor por el partenaire
en la línea del amor al padre. Asunto que creemos que merece una cierta mejora.
Nosotros proponemos este otro gráfico:
De no efectuarse
dicha mejora, la salida de análisis de los varones puede ser la identificación
al padre normalizador y de nuevo pensar en goces más allá del falo, de forma
oscura, con un super-yo muy exigente. Y además ésa es la solución de la
política, “sal tú, que me pongo yo”. Tenemos muy presente la frase del final
del Escrito “Televisión” cuando a
Lacan le hacen una pregunta directa por su goce y responde como puede
finalizando con esta frase: “lo que apuesta
del padre a lo peor”. Un primer apunte que la clínica de algunos pases nos aporta es que el varón debe
vaciar de goce el significante fálico en el sentido de que ese más allá del
falo, pero representado por él, no se convierta en una búsqueda de goce
continuo y cada vez más oscuro u obsceno. Proponemos, de momento, que el modo
de vacío sea el que se contrapone al para-todo fálico en el lado macho al final
de
Al fin y al cabo,
darse cuenta de que el falo como significante está tan vacío como cualquier
otro permite mucho mejor el abordaje de
Saberes que han
circulado
Nudos, letras, objeto y sexuación
Sobre la negación del universal y sus extensiones
[1]
[2] No se nos escapa que ésta es la solución
simbólico-imaginaria que se da el sujeto, mal nominado, por el lado del
fantasma. Entonces el objeto @ le cuestiona sistemáticamente por lo que el
sujeto pasa de ser único a ser la nada
en un instante. Es importante recordar el objeto “nada” ya que se suele
confundir la desvalorización con el objeto anal y éste ya da un valor.
[3] No diferenciamos aquí igualdad
de identidad en lógica, ya que sólo nos complica el tema, no aportando nada
valioso ahora aunque habrá que tenerla en cuenta en su momento.
[4] Modos que ya había modificado para
ajustarlos al psicoanálisis. Véase la primera parte de nuestro ensayo:
http://carlosbermejo.net/real%20y%20sexuacion/real%20y%20sexuacionweb.htm
[5] Seguimos así el método que nos
enseñó al pie de la letra.
[6] La exclusión de lo singular de la ciencia no
es exacto del todo, ya que la matemática recoge lo que se denominan los puntos
singulares de las funciones. Puntos en los que la función no está definida
porque la hacen infinita. Muchos estudios electrónicos, y otros aspectos de la
física o de la ingeniería funcionan con esos puntos singulares. Además, desde
los estudios sobre morfogénesis (catástrofes) los puntos singulares toman a
veces la función de ser punto de cambio de estructura o “creación”. Son los
denominados en otras teorías puntos de inestabilidad. La creatividad vista no
desde el punto de vista del corte en la estructura topológica sino en los
espacios de funciones que sobre dichos espacios pueden construirse. Un tema
apasionante para el futuro del psicoanálisis.
[7] Por eso en psicoanálisis hay
que construir las “Identidades sexuales” que dependerán de anudamientos,
operaciones y elecciones en cada individuo.
[8] Una castración por el lado del
nombre “propio” y no la Freudiana que queda relegada para el lado del nombre
“común”.
[9] Sólo hay trazo horizontal y no
trazo vertical en el esquema de Peirce que Lacan usa en el Seminario IX.
[10] Por función entendemos algo más
que un puro significante ya que es la capacidad de que el significante aplique
sobre el significante y no sólo sobre imágenes y lo real.
[11] El término de Lacan de “ley
materna” nos parece muy interesante siempre que se tenga claro que la ley
materna (super-yo materno) es el sobrante de cadena significante que no entra a
formar parte de la significación del Otro, o de la metáfora princeps del
sujeto. Por lo que quedará sólo como super-yo materno en
http://carlosbermejo.net/presentaciones%20orales/superyo%20y%20sinthoma.htm
[12] No está de más recordar el
primero: el significante no se significa
a sí mismo.
[13] El significante fálico sólo establece la diferencia de sexos pero no
indica nada de cada lado. Sígase este camino y se entenderá mejor la
privación en el lado hembra y la encarnación en un órgano en el lado macho.
Queda así claro algo que Lacan no dejaba de indicar: el falo no es el que marca
una supuesta falta de significante. Primero, porque no hay tal falta de
significante, sino una falta en el significante, que no es lo mismo, y eso lo
establece el otro significante,
[14] Se ve que situamos el
inconsciente entre un espacio, el del Otro, y un decir (sólo ahí puede haber
claramente negación, Verneinung) en
el que se sitúa como corte en acto. Recuperamos, pues, la definición de Lacan
del Escrito “Posición del
inconsciente”.
[15] Se ve que la fórmula
universal negativa la utilizamos para la doxa, pero no la puede utilizar el
psicótico y por eso el empuje hacia