Estimado Carlos:

 

Querrías explicar algo más de la frase subrayada: "y metonimizar es pasar de R a S. Ejemplo; la araña tejiendo su tela."

Es sobre el ejemplo de la araña tejiendo su tela. ¿Cuáles son los limites de la tela ahí, cómo se fija por la vía pasar de R a S el fijar la Falta? ¿Límite al tejer?

 

Gracias, Amanda

 

Estimada Amanda,

 

La metonimia supone hacer un corte en la cadena e introducir una combinación. Recuerda la fórmula de la Instancia de la letra. Por otra parte, dicho corte es el que vehiculiza el deseo, según Lacan en “Posición del Inconsciente”, pero luego en “Radiofonía” es la que traspasa el goce.

 

Entonces, una metonimia sobre un real traspasa de R a S. Por ejemplo, decir que "se tuvo una relación profunda" para indicar una penetración satisfactoria es una manera de introducir algo de dicho goce metonimizándolo por lo de profunda.

 

Lo que sucede es que la operación necesita también un anudamiento imaginario muchas veces, y el tejer permite que la escritura pase por una imagen (una idea en el sentido platónico) antes de ser una letra que podrá dar soporte a los significantes. Por eso la retórica se basaba más en la contigüidad de imágenes para definir la metonimia. Y es Lacan el que dice que no y que se basa en el significante. La falta ya es en sí misma la falta-en-ser.

 

C.B.

 

 

Estimado Carlos:

 

Esta respuesta trae ventanas al fps. 1-" la metonimia supone hacer un corte en la cadena," e introducir una combinación, ¿de qué orden es esta combinación?

2-"Lo que sucede es que la operación necesita también un anudamiento imaginario muchas veces.

 

Si la operación necesita un anudamiento imaginario (con la tarea de la telaraña), si entiendo bien, ¿implica que al metonimizar lo real se da soporte de letra donde no había para el significante?  Cómo opera ahí, ( supongo que es lo que llamas operaciones en el nudo) la nominación como anudamiento en la relación del triskel con su inversión y el cuarto nudo?

 

No sé si es buena esta pregunta: son ideas que me vienen cada vez que se avanza en estos desarrollos.

 

Gracias,

Amanda

 

 

 

Hola, Amanda,

 

El anudamiento imaginario supone que al mismo tiempo que se escribe la tela se está elaborando una imagen, un hexágono, por ejemplo.

 

La combinación metonímica es de significantes, pero sostenidos de una materialidad fónica (la instancia de la letra en el inconsciente). Claro, eso es distinto si los registros están anudados por la metáfora paternal previa que haga de cuarto nudo o no.

 

Sin las operaciones primeras, que son las que estudiamos, las segundas, que son las que ya conocemos, no se pueden dar. 

 

Ahora en el FPS justamente no se puede, por la holofrase, hacer metonimia y queda el goce sin pasar al inconsciente, por eso es fenómeno y no síntoma. Se escribe sin anudar, de ahí entiendo yo que Lacan diga que es una escritura para no ser leída, leída por el inconsciente of course, en el sentido que da a esa lectura en el capítulo 3 de “Encore”. 

 

No creo que suponga darle estructura de letra previa al significante, debemos imponernos la norma de que la letra no sea nunca previa al significante, sino un producto de él. Ya he indicado que fuera de un discurso no hay letrificación. Lacan es pesadísimo con eso. De suponerlo así, nos devolvería a un Otro de la escritura, un Dios Otro del Otro de la palabra que escribiría, el Dios de la ciencia. Relee RSI y verás el cuidado que tiene en que eso no ocurra.

 

No es fácil, y para mí no lo fue, no leerlo desde la formación científica que es el S1 de todos nosotros, lo sepamos o no. De hecho mi formación me permitió, tras un largo trabajo, pasar ese S1 a S2, y ya no me amaestra. Algo parecido a lo que hizo Descartes con el Saber: una vez sabido mandarlo al cuerno. Pues yo he hecho lo mismo con la ciencia, pasarla a ser saberes y no S1, tal como nos han educado. Eso es hacer un agujero en nuestra subjetividad. No sólo la propia, sino la de nuestra época. Por eso no avanza el psicoanálisis, porque no se hace eso.

 

Otra cosa es el objeto como letra en tanto recubrimiento del Otro: el objeto "a" que siempre digo que es otro tipo de letras que Lacan plantea y que no explicó cómo articularlas bien. Letra que sólo puede ser escrita mediante el “coinçement” del nudo y que es otro tipo de escritura. 

 

 

Si entendemos que la cadena-nudo espacializada se "escribe" tal como lo indica Lacan en la "mis à plat", es un nuevo tipo de escritura que no es la del ravinement

 

O sea, la escritura no es producto del discurso a secas, sino de unas operaciones primeras. Operaciones que proyectan el nudo sobre un plano pero con la salvedad de no intersectar los puntos que, siendo distintos en el nudo, aparecerían como el mismo punto en la proyección plana. Es plana excepto en esos puntos y por ello se rompen los trazos y el roto quiere decir que el nudo pasa por debajo de otro nudo. Esas operaciones "escriben" unas zonas y una de ellas es el objeto "a".

 

Es parecido a lo que hizo Saussure: de la estructura bidimensional de la lengua (paradigmática y sintagmática) obtener la proyección en el habla de una sola dimensión. Ése es uno de los pasos que Lacan denomina "escribir".

 

Pues ahora la tridimensionalidad de la cadena-nudo o la tetradimensionalidad se "escribe" en un plano, mis à plat, pero cuidado, no-todo se aplana. Pues de hacerlo así volvemos a la ciencia y al cartesianismo, los puntos espaciales en los que los nudos se cruzan en el espacio serían intersecciones en el plano (a eso se denomina aplastamiento del nudo: applatissement). 

 

El nudo aplastado plano es la sutura de la ciencia y la vuelta a una lógica plana y a la geometría de la intersección. La salvedad de no aplanar en los puntos de cruce, que como te indicaba se dibujan mediante la rotura del nudo que pasa por debajo, nos deja las zonas como superficies no-planas y en esa escritura es donde hay otros problemas distintos de los de la lógica.

   

Bien es verdad que falta hacer la relación entre los discursos y el nudo y el nudo y los discursos. Cómo el nudo condiciona los discursos y cómo éstos lo articulan a él. Tengo algunas ideas y ya las expondré.

 

Lacan articula los "cuadrantes" del nudo, 8, con las cuatro fórmulas de la sexuación. El reparto de goce. Todo eso debe ser revisado, porque no situó bien, creo, esa fórmula.

 

Pero fíjate que en la mis à plat se ven bien la escritura de esos 8 cuadrantes del nudo en el espacio tridimensional en el que está sumergido:

 

 

 

Luego falta hacer mejor la 8 fórmulas, casi lo tengo hecho y ya lo colgaré. Es, pues, la alternativa geométrica a la cartesiana para que sea nuestra lógica y no la de la ciencia. 

 

Recuerdo de nuevo los tres tipos de letras:

 

-homofónicas soporte del significante (en eso se basa el sentido y la interpretación que lo levanta)

- escritas en lo real producto del discurso y las operaciones del S/s.

-"espaciales" en función de las operaciones en el nudo y no sólo de las operaciones del inconsciente.

 

C.B.

 

Estimada Amanda y colegas,

 

Os mando un gráfico, que ya trabajaremos, donde se ve mejor que se necesitan 8 espacios en la mis à plat para los 8 cuadrantes del nudo. La mis à plat equivale para nosotros a los círculos de Euler para la lógica matemática.

 

El primer gráfico es la modificación de la lógica modal, alética, por Lacan y el segundo la modal, existencial, y veréis que, al poner el no-todo con otra grafía, se ve mejor porque las de Lacan no son las de la lógica (las cuatro primeras).

 

Los otros cuatro cuadrantes incluyen el lado masculino con el semblante fálico como vacío. Ya lo comentaremos, pues, es la entrada al tercer ítem.

 

Las colgaré también en la página principal del grupo tal como vengo haciendo

 

                                                          

                                                           Modal alética

 

 

 

                                                           Modal Existencial

 

                                  

C.B.

 

Carlos, con esta frase: “Si entendemos que la cadena-nudo espacializada se "escribe" tal como lo indica Lacan en la mis à plat, es un nuevo tipo de escritura que no es la del ravinement” ¿te refieres al planteamiento de la escritura y la letra en Lituratierra? Si es así, me deja pensando que allí su idea sea despojar el significante del sentido, quedando éste convertido en letra (ravinement), y creo que ése es el llamado que se hace a la clínica lacaniana, pero que igualmente, cuando habla de una “nueva escritura”, se refiere a la que produce con el nudo y que va a ilustrar con la escritura de Joyce, que permite una escritura del nudo. Como ves, la palabra escritura aparece dos veces empleada de manera diferente, pero conectadas la una a la otra. Yo veo que la conexión está dada precisamente en que en ambas no se trata de sentido, sino de Real.

 

Por otro lado, la otra afirmación que me queda sonando es esta: “No creo que suponga darle estructura de letra previa al significante, debemos imponernos la norma de que la letra no sea nunca previa al significante sino un producto de él. Ya he indicado que fuera de un discurso no hay letrificación.” 

Estaría de acuerdo contigo: primero es el significante despojado del sentido en el recorrido analítico y reducido a su mínima expresión S1, es decir letra, pero ¿cómo entender este párrafo del seminario R.S.I, lección del 21 de enero de 1975?:

 

“y lo que incluso subrayo al instante, del soporte del síntoma ¿Qué es decir el síntoma? Es la función del síntoma, función a entender como sería su formulación matemática: f(x). ¿Qué es esta x? Es lo que del Inconsciente puede traducirse por una letra en tanto que solamente en la letra la identidad de sí a sí está aislada de toda cualidad. Del Inconsciente, todo Uno en tanto que sustenta el significante en lo cual el Inconsciente consiste, todo Uno es susceptible de escribirse por una letra. Sin duda, allí haría falta convención. Pero lo extraño, es que es eso que el síntoma opera salvajemente. Lo que no cesa de escribirse en el síntoma resulta de ahí. (…) alguien me ha articulado, respecto del síntoma, algo que lo aproximaría a los puntos suspensivos. Lo importante es la referencia a la escritura. La repetición del síntoma es ese algo del que acabo de decir que salvajemente es escritura, esto para lo que es del síntoma tal como se presentó en mi práctica”

.

Y sabemos que la repetición se funda en el S1 que entendería como “Del Inconsciente, todo Uno en tanto que sustenta el significante en lo cual el Inconsciente consiste, todo Uno es susceptible de escribirse por una letra.” Aquí la escritura está referida a la repetición, escritura que se conecta con las dos mencionadas antes en el mismo punto de lo Real.  ¿No deja entender aquí que esa letra es fundante?

 

¿Y por qué no repetir uno que envié en otra ocasión? (Seminario “El Sinthoma”, del 11 de mayo de 1976):

 

(…). La sola introducción de esos "nudos bo", de la idea de que ellos soportan un hueso (os), en suma, un hueso que sugiere, si puedo decir, suficientemente, algo que en este caso llamaría os-bjeto, que es precisamente lo que caracteriza la letra por la que lo acompaño a este os-bjeto, la letra a; y si yo lo reduzco, este os-bjeto, a esta a, es precisamente para marcar que la letra en este caso no hace más que testimoniar de la intrusión de una escritura como otra (autre) - como "otra" con, precisamente, una a minúscula. La escritura en cuestión viene de otra parte que del significante. De todos modos no es de ayer que me he interesado en este asunto de la escritura, que en suma promoví la primera vez que hablé del trazo unario, einziger Zug en Freud. Por el hecho del nudo borromeo le he dado otro soporte a este trazo unario, otro soporte que todavía no les he sacado, que en mis notas yo escribo RI. RI, son iniciales, y quiere decir recta infinita. La recta infinita en cuestión -no es la primera vez que me escuchan hablar de esto- es algo que yo caracterizo por su equivalencia con el círculo; éste es el principio del nudo borromeo: que al combinar dos rectas con el círculo, se tiene lo esencial del nudo borromeo. ¿Por qué la recta infinita tiene esta virtud, esta cualidad? Porque es la que en un círculo hay un agujero en el medio, e incluso que uno se pone a soñar sobre lo que hace su centro, lo que se prolonga en todo tipo de efectos de vocabulario: el centro nervioso, por ejemplo, del que nadie sabe muy exactamente lo que eso quiere decir; la recta infinita tiene por virtud tener el agujero todo alrededor. Es el soporte más simple del agujero.

 

Habla de una escritura “otra”  referida a la que introduce con los nudos; sin embargo, la funda en el rasgo Unario o enziger Zug como recta infinita que produce agujero; igualmente atrás en sus otros seminarios ha fundado la repetición en el rasgo unario al que escribe S1 ¿son tan distintas las escrituras? Queda por pensar la de Joyce para la cual tengo una hipótesis.

 

El problema que veo en este párrafo es que él afirma que “La escritura en cuestión viene de otra parte que del significante.” ¿De qué otra parte? Me parece que no podemos decir más que de la letra. Esto nos permite afirmar que Lacan intentó todo el tiempo hacer pasar esta noción de rasgo unario más allá de lo que se ha creído, que es el significante del ideal que homogeiniza: claramente lo trata desde el Seminario IX como lo que particulariza. 

 

Absolutamente de acuerdo con que fuera de discurso no hay letrificación; si te entiendo bien, eso hace alusión al “surgimiento del sujeto” en relación al discurso, pero recordemos que Lacan nos enseña que surge como significante pero al mismo tiempo borrado. ¿Qué quiere decir con ese borrado?

 

Beatriz Elena Maya R.

 

 

Estimado Carlos:

Vuelvo a algo de atrás para enlazar algo de lo nuevo:

¿Por qué no desarrollas lo del ravissement: escribe la pulsión, sitúa el objeto que lo divide? Y luego, en el último correo en la mis à plat, hablas de nueva escritura y ravinement ¿qué va de lo uno a lo otro? ¿Es la operación de reborromeización, que supongo es la cura?

 Gracias, Amanda

 

 

El paso inverso

 

Para la otra cadena del sujeto dividido y el Ideal (que articula el objeto narcisístico en el espejo plano) debemos pensar al revés, el paso de la escritura no como mediadora de la significación, sino como el paso de algo de lo real que al mismo tiempo que escribe la pulsión S1 sitúa el objeto que lo divide: el ravissement. Es otra cara de la división del sujeto, en este caso por lo escrito. Esta cara es la operación metonimia. Es la cara en la que de la demanda (lo que se escribió) deviene pulsión porque el sujeto dividido se articula ahí.

C.B.

Estimada Beatriz,

 

Muy elaborada su pregunta y sus articulaciones.

 

Primero, creo que hay que hacer una salvedad previa. Lacan está elaborando la doxa, y entonces es cuando dice que del inconsciente puede traducirse esa X por una letra. ¡Qué liante era! 

 

No se refiere, a mi juicio, a que eso es lo que ocurre en la clínica directamente, sino que él, y desde el discurso analítico, es decir, desde su decir y habiendo recogido el dicho del inconsciente del analizante, digamos que "teoriza". Acépteme de momento este término

 

Es un estupendo ejemplo de que la doctrina o la doxa en el psicoanálisis funcionan de la misma manera que en la experiencia, experiencia de la que se obtiene una clínica. Dónde clínica quiere decir ya "escuchada de una manera" esa experiencia.

 

Recogemos los dichos del analizante y con ellos hacemos nuestro decir. Pero cuando lo hacemos lo hacemos con el discurso del análisis. Éste, como todo discurso, permite letrificar = escribir por precipitación (ruisselement) y tras largos recorridos. Así pues, es el ruisselement de la doctrina.

 

Es en ese sentido en el que dice que Freud no era sólo el S.s.S sino que sabía. Por eso hizo la doxa.

 

Así entiendo yo el final del capítulo 3 de “Encore”, sobre la escritura "... de eso ustedes no pueden escribir nada". Es decir, no confundir jamás la escritura de ruisselement que el analizante ha hecho, y que luego aprendió a leer en la cura (cura que Lacan propone frente al levantamiento de la represión de Freud) con la escritura que el analista puede hacer de lo que escuchó, escribiendo la doxa. Nuestra álgebra, por ejemplo.

 

Por eso el párrafo de la letra como fundante yo lo leo en ese sentido.

 

Entonces se ve mejor que no es que piense que el Uno es una letra, sino que lo teorizamos mediante una letra y sólo porque lo escribimos así un Uno puede ser igual a otro Uno. De nuevo el problema del rasgo Unario al que hace referencia; esta vez dice: "lo sustento por la recta infinita", y es por eso que ese rasgo, en su dimensión de escrito, hace que un registro sea equivalente a otro en el nudo cuando no lo es per se.  

 

Por lo mismo, el nudo bo es una escritura que se obtiene del discurso, el que fuese en su momento, pero luego lo coge la matemática y lo hace pasar por su discurso y hace otra escritura, y luego Lacan lo coge y lo hace pasar por nuestro discurso y lo escribe mediante "una escritura otra..."

 

 

Esto es lo importante de la escritura

 

Cada uno de los discursos lo toma como un significante y, teniendo en cuenta su faz de semblante, lo puede romper, entre otras muchas cosas, y desde esa rotura del semblante (por ejemplo, ver cómo se desanuda) gotear (ruisseler) letras de él.

 

No deja de proponernos lo mismo que hace el discurso de la ciencia; ésta coge el significante de la luz, por ejemplo, y lo pasa por su discurso, y lo rompe mediante un prisma, aparecen más significantes, que son los colores en su diferencia, pero entonces, al letrificarlos, cada uno es una frecuencia, (una frecuencia es el rasgo unario que los homogeneiza) quedan letrificados con su número de frecuencia concreto.

 

Se ve así que, dependiendo de cada discurso, se lo romperá de una manera u otra. En nuestro caso, Lacan opta por la escritura del nudo bo en mis à plat; no es la única posible ni mucho menos, pero esa escritura que casi elimina una dimensión (pasa del 3 al 2 excepto en los puntos de cruce) le permite establecer el reparto de goce y situar la tópicas más tarde. Es una escritura que obtiene de los topólogos, pero lo novedoso es que la articula con una lógica no-plana que ya había obtenido.   

 

Por eso indica en "Quizás en Vincennes" que el análisis aun no ha conseguido inflexionar la topología, es decir, ponerla modificada la servicio del discurso analítico, tal como hizo con la lógica.

 

Esta articulación supone los 8 cuadrantes y los 4 en particular de su lógica de la sexuación. Pero también, como hemos visto ya, introducir el objeto "a" que ya había sido escrito por Freud en un cierto sentido y Lacan, recogiendo su dicho, lo reescribe ya algébricamente.

 

Este objeto dice que es una letra, no que se pueda letrificar, luego es una letra en la doctrina y la pregunta es si también lo es en la clínica. Yo creo que sí, pero de otro tipo que la del soporte del significante y la que se escribe en la tópica del S/s que es a la que nos hemos referido con ruisseler. Si tenemos en cuenta que el inconsciente forma parte del nudo ¿cómo no ver que ya no es un concepto primero sino segundo? ¿Hay operaciones anteriores a él que deben constituirlo? Creo que sí. ¿Son los discursos? No estoy seguro. Parece mas bien la nominación como primera.

 

Pero dichas operaciones nos enseñan que si fallan se despliega una clínica inmensa: autistas, mesiánicos, trastornos que hoy ponemos en un TOC y que parecen otra cosa, etc.

 

Es habitual que se simplifique mucho diciendo que cuando se escribe el primer significante aparece ya el objeto "a". Ya hemos visto que no es así y que necesitamos el nudo. Si la operación que lo constituye es una escritura ¿es la misma que el ruiselement? Yo creo que no y ahí es donde creo que hay que situar esa escritura distinta del objeto "a" y los trazos.

 

El borrado de la marca y no del sujeto como paso previo para que aparezca el sujeto es la definición misma de sujeto. La marca, que es lo que Freud trabajaba como el paso de la energía por el sistema nervioso y su consiguiente efecto, aún no es un significante, hay que leerla, y Lacan toma como ejemplo de esa lectura en el Seminario IX el borrado y en el XX parece mantener de nuevo que el sujeto surge por el borrado de ella. Algo así como que la lee desde un aparato y borra su origen; el sujeto quisiera ser un significante o provenir de un significante y no es así, proviene de una marca que al hacerse significante se articula con otro. En el Seminario “Encore” además añade ahí el objeto como signo del sujeto aprovechando la repetición.

 

Es verdad que no tenemos bien articulado la operación de borrado y la operación alineación, o al menos yo no la tengo. Lacan parece que sí la tiene pero no la explica. El sujeto surge con el primer significante, dice, y cuando va a ser coagulado hace el llamado al segundo significante, el llamado al Otro. En ese llamado se sustenta el sujeto pulsátil, pero entonces queda alienado al Otro. La pregunta es ¿por qué mantiene que el primer significante surge del Otro?

 

Una solución es decir que el primer significante aparece en el campo del Otro tomado como la Otroriedad del goce absoluta al ser leída la marca por un Otro; entonces, la apelación al segundo es ya al Otro de la palabra o al saber del inconsciente. Al principio sería el llamado al Otro sostenido por la madre, pues no hay ningún saber inconsciente al comienzo.

 

La marca estaría en el campo del sujeto, pero no podría parecer como significante mas que desde le campo del Otro.

 

Es un tema para seguir con él. No sé si he aclarado el tema o he introducido más líos.

 

C.B.

 

Estimada Amanda,

 

Lo de la nueva escritura ya lo he indicado en la casi-respuesta (una nueva forma masculina de abordar lo que la femme aborda mediante el no-todo) a Beatriz Maya. Sobre el ravissement permíteme mantenerme callado, pues no sé articularlo bien con la metonimia. Cuando lo tenga ya lo expondré.

 

C.B.

 

 

Estimado Carlos:

 

Encuentro aquí ubicada mi pregunta. Y esta respuesta tuya me parece legible y como un nuevo ordenamiento del problema que abre nuevas compuertas al trabajo sobre.1-

"Sobre el ravissement permíteme mantenerme callado, pues no sé articularlo bien con la metonimia."

Querría decir que la caída del goteo de letras da lugar a la nueva letra del objeto @ y que el reanudamiento borromeo, y su aplanamiento con la nueva escritura que implica, con el cuarto nudo, el del sintHoma, es lo que permite situar el inconsciente como segundo en la estructura para poder descreer de él y del nombre del padre y servirse más bien de él.

Y si no, ocurre lo que subrayo de la frase del punto nº 2:

 

2- ¿Querrías ampliar lo subrayado, explicitar esto de tu respuesta a Beatriz: "Pero dichas operaciones nos enseñan que si fallan se despliega una clínica inmensa: autistas, mesiánicos, trastornos que hoy ponemos en un TOC y que parecen otra cosa, etc.

 

Gracias,

 

Amanda Oliveros.

 

Estimados seminaristas:


Respecto a las aportaciones de Carlos, me surgen dos preguntas:



1) ¿Qué lugares ocupan la diacronía y la sincronía en el acaecer psíquico? Lo pregunto porque del 2º Uno en la página web, me ha llamado la atención aquello de que no hay sincronía que arroje combinaciones, sino una cadena significante que intenta sincronizar y no puede (citando el “Informe Lagache”). Entendido así, pareciera que la diacronía es primaria, y la sincronía secundaria (y fallida). Ocurre que, como cuando pienso en diacronía, pienso en la cadena significante, en el discurso con su dimensión temporal lineal, en el lenguaje y la función de comunicación, y como cuando pienso en sincronía pienso en una dimensión más bien espacial, de algún modo más compacta (no sé si el plano 3 que presentaba Carlos como espacio compacto de goce, o el plano 2 de la existencia de la función de lo escrito, pero, en todo caso, no la cadena significante, que es el plano 1), ocurre que como lo pienso así, me confunde que la diacronía sea primaria, pues me dan vueltas, cuando establezco inferencias, las frases de Lacan en el Seminario “Aún”: "El lenguaje es lo que se procura saber desde la función de lalengua" o "el lenguaje sin duda está hecho de la lengua", entendiendo (y quizás es un malentendido mío) que lalengua está más bien del lado del goce (ronroneo del gato), vaciada de la estructura gramatical del significante, sosteniendo el lenguaje hipotético del inconsciente, más bien del lado de la sincronía. Según lo último, yo pensaría que allí hay una sincronía primaria (lalengua) y una diacronía secundaria (el lenguaje). No sé si tiene esto que ver con la pregunta de Beatriz, respecto a la prioridad de la letra respecto al significante o del significante respecto a la letra. Bien, baste la pregunta inicial, todo lo demás es mi propia confusión.


2) Lo segundo es respecto a la topología; si las rectas infinitas son los registros ¿qué vendría a ser el espacio donde se posicionan? O, utilizando lo aprendido del triskel celta, ¿a qué correspondería el círculo que les hace fondo a los tres espirales? (pero en Lacan, claro).

 

Felipe Maino

 

Estimado Felipe,


Lacan comienza siendo demasiado estructuralista. Hay una estructura sincrónica (como la lengua de Saussure) y cuando se despliega lo hace en diacronía. Pero ahí hay un problema sutil. Lo sincrónico de la lengua incluye las relaciones paradigmáticas que encajan bien en la sincronía. Y las relaciones sintagmáticas que ya por ponerse en relación de orden (y no de equivalencia y oposición coma las paradigmáticas) son mas difíciles de pensar sincrónicas.



El habla (parole) sí que se despliega claramente en un tiempo. Por eso debe
ser lineal y por ello las otras dimensiones se deben escribir para pasar a
una sola cadena y su tiempo. Yo diferencio dos tiempos, el de la estructura
y el de la palabra. Veamos porqué.


Lacan parece optar por la siguiente solución: lo paradigmático (sincronía de
los significantes en el Otro) lo sitúa, no como un eje (Saussure), sino como
un círculo, el Otro. Y las relaciones sintagmáticas las reconvierte en el
concepto ordenado de cadena significante. Así, de momento no ha utilizado el
tiempo de la historia. Éste lo reserva para la pseudocadena de la demanda.
En
ésta, en el orden de la cadena sitúa lo que sería su sintagmático. Y su
paradigmático (el tesoro metonímico de la lengua) lo vuelve a situar en un
punto sincrónico: el Otro de nuevo en su segunda función.

Estamos sólo en el piso del enunciado. Luego el Otro es el punto de las dos
sincronías: Otro del significante y Otro de la lengua.


Las dos cadenas, con sus correspondientes órdenes, se encuentran además en un punto denominado de simultaneidad. Luego tenemos punto de sincronía, diacronía (despliegue de las cadenas) y punto de simultaneidad.


Así quedaba muy bien porque entonces el tiempo del psicoanálisis era el que
se situaba por encima de dichas sincronías y diacronías y simultaneidades,
era el tiempo que las usaba, pero añadiendo escansiones y tres modos de
tiempos no lineales, sino pulsátiles: instantes de ver, tiempos para
comprender y momentos de concluir. Coincidiendo los instantes de ver con los
puntos de sincronía, lo tiempos para comprender con los tiempos de las
diacronías, y los momentos de concluir con los puntos de simultaneidad.  Es
el denominado tiempo modalizado lógico.


Pero ahora podemos ver que la cosa no tiene que ir en el mismo orden.
¿Por qué no dejar de ser estructuralistas (como los físicos, que ya lo han
dejando)? Pensamos que lo que hay es devenires y que las cadenas son
previas (al contrario que en el “Informe de Lagache”) y que sus encuentros son
los que producen las sincronías y simultaneidades. Así vemos dos cosas
mejor:

a) el Otro no existe como conjunto cerrado, es el sujeto el que se empeña
en mantenerlo así como supuesto a la cadena, de ahí que su existencia deba
caer en análisis. Esto encaja muy bien con la paradoja de las clases
combinatorias (de orden) que pueden reconvertirse en una porfiriana (paradigmática), pero no cerrarse las dos en una sola (Seminario XVI) a causa del  y su compañero el objeto @. Esto para lo espacial.

 

b) Nos permite ver una estructura temporal no espacializada en la que la  escansión esté ligada al objeto "a" en su dimensión temporal "tetiza la prisa". Con esas dos podremos ir pensando el empalme del tiempo lógico con el espacio lógico y no como hace la ciencia: el tiempo métrico espacializado de la física empalmado con el espacio partes extra partes (en su dimensión lógica) que es el espacio de Einstein y de sus mejores seguidores: el espacio deca dimensional, o la denominada teoría del todo.


Que lo combinatorio se convierta en porfiriano es muy sencillo de entender con un ejemplo: si tiramos un dado (pero sin ver sus 6 caras a la vez) y se nos permitiera ver la que sale, según van saliendo los números y si lo estudiamos, concluiríamos que sólo pueden salir 6 números distintos, luego concluimos que dentro hay un dado de 6 caras. Pues es esto lo que el sujeto hace al comienzo de su lógica. Y erige un Otro y un objeto @ espacial.


¿Qué le pasa al autista? Pues que jamás construyó a ese Otro sincrónico y por eso ni le habla ni le mira para calmar su pulsión escópica que se pierde, por ejemplo, en una bombilla.


Además pensará si esto no nos retrotrae a esas operaciones previas que necesitan asegurar el punto sincrónico (el Otro) que es el que falla en numerosas afecciones graves infantiles, o el de simultaneidad que falla en la psicosis. Una vez más esas operaciones primeras que estamos rompiéndonos la cabeza para pensar. La falla del punto sincrónico supone no entrar en la palabra.

 

El espacio en el que se da el nudo sería una especie de real anterior a toda
operación.

C.B.

 

Estimada Amanda,

 

No exactamente el goteo da lugar al objeto @. Lo que Lacan sitúa  en “Lituraterre” son dos operaciones de la tópica del inconsciente. El ruisselement se da entre la estructura (esquema R ampliado por Vappereau muy convenientemente al esquema F) y de allí pasar a la diacronía de la historia, el toro y sus cortes. Entonces ese ruisseler puede raviner (rayar o hacer surcos) lo real. Eso funcionará si el esquema R está bien constituido. ¿Y sin no? ¿Y si los anudamientos previos están mal constituidos o simplemente hechos de otra manera (nominaciones diferentes)? Pues entonces la cosa puede cambiar mucho.

 

Mi forma de des-creer en el inconsciente es que a uno se le haga sentir (por el analista, en su momento) que éste, el inconsciente, no sabe sobre la relación sexual y que propondrá sustituciones sin parar. Y ver en cada caso cómo el inconsciente escribe que no puede escribir (ésta es la clave) la xRy. Si esto lo hace con un teoremita particular, entonces dejará de buscar la solución porque ya sabe lo que no sabía su saber: que no se puede escribir, esa es la mayor ganancia de saber de la cura. Y entonces suele ocurrir que el analizante se gira más sobre su sinthoma, pero visto a una cierta distancia y comienza a manejar la nueva castración: lo que sí puede ser significado junto con lo que no.  Es verdad que en ese momento es cuando debe saber hacer con uno de los nombres del Padre, el Falo, pero también con el Otro  y ver qué sinthoma construye.

 

Si es analista, ¿sólo debe ser el del psicoanálisis?

 

 C.B.

 

Estimado Carlos y enlistados del seminario,

Sobre esta pregunta de Bermejo para corregir la redacción pues la escribí muy rápido y lleva errores en la redacción, pero además les copio el párrafo de Vappereau de: Es Uno... Es Dos?

 

Si es analista sólo (el sinthome) debe ser el del psicoanálisis?

 

Poco a poco, a mí me viene la sensación, posición subjetiva, desde la lógica no toda que:

 

-una respuesta para trabajar si el sintohome del analista es sólo el psicoanálisis ¿hay el No del todo analista? Desde la lógica no toda, pues, jugando con  "¿es uno ...o es dos? De golpe se cree dos: dios = el objeto "a". Lo escribo con humor.

 

Cito a Vappereau, pág. 37 de ¿Es uno o es dos?:

 

" ... Para mí la locura no es para nada la psicosis. Se puede estar sujeto a la psicosis, lo estamos cada uno de nosotros de alguna manera a través del discurso de la técnica. Es lo que llamo la subjetividad científica, a partir de la cual se puede hablar, en ese caso, de una psicosis social. Lacan habla de esto en los Escritos, explícitamente y dice que Pascal lo precedió en la instauración de esta psicosis social.

 

Los que instauraron esa psicosis social son Pascal, Descartes, Newton, Einstein, Marx, Freud, Lacan... No cabe asustarse de la psicosis, en cambio la Locura es algo intolerable. La respuesta a la locura es decir: o deja de estar loco o bien no le dirijo más la palabra. Y si el loco se vuelve peligroso empleamos la fuerza. Se ha visto en la historia, en la vida civil. La no locura es una decisión del sujeto, y el psicoanálisis dice que nadie puede estudiar la causalidad psíquica si quiere seguir siendo loco. Si por el contrario decide no ser loco -algo muy raro, a mi criterio- y no conozco más que el discurso analítico donde es necesario de parar de estar loco justo apenas el tiempo de las sesiones, puede hacerlo, aunque se tiene tendencia a reidentificarse de una manera unívoca una vez que uno sale de su práctica. Se espera con todo que, con su práctica analítica, se llegue a practicar esta estructura del S1- S2, y que yo no esté obligado a creer que soy el padre de mis hijos, o el profesor tal, o el psicoanalista cual...

 

Porque conozco analistas locos, ¡a tal punto que creen ser psicoanalistas! No se puede ser psicoanalista, porque  no hay más que el "des- ser", dice Lacan.

 

Los subrayados son míos.

 

Quizás estos párrafos de Vappereau dan para pensar tu pregunta, Carlos.

 

¿Cómo el sinthome no da una identidad al todo del analista?

 

Saludos, Amanda

 

Estimada Amanda,

 

Me parece muy apropiado lo que indicas de introducir el no-todo para el sinthoma del análisis en un analista. Aunque diferenciaría el sinthoma del análisis del "todo del ser analista". Es verdad, no hay ser, yo creo que el sinthoma de Freud es el psicoanálisis. Lo difícil es lo del deseo del analista.

 

Vappereau insiste mucho en el tema de la subjetividad científica, pero yo creo que la locura también estaba antes, lo que sucede es que ahora el universo de la falta está más opaco dada la ideología científica, que acompaña a esa subjetividad.

 

Lo más complicado es que si el psicoanálisis comenzó siendo el sinthoma de Freud ¿es posible ofrecer un sinthoma a otro para que se cure de la misma forma? Yo creo que no, y ahí estaría la dificultad "rigorizadora": no todo el mundo se cura igual. “La doxa que uno obtuvo debe dejarse a un lado”, decía Freud ante un caso nuevo. 

 

Es curioso cómo cada analizante va construyendo su sinthoma (y busca para ello herramientas) y lo hace con y a pesar del de su analista. Lacan construyó uno inmenso. ¿Qué se comparte? ¿Qué hay no universalizable pero sí generalizable en ese proceso?

 

Es decir, ¿qué tenemos en común? ¿Qué sería la doxa, en lo particular, dejando universal para la ley científica y singular para cada caso?

 

Cada vez estoy más convencido que las desviaciones continuas (y las broncas que producen en los grupos analíticos) provienen de no tener eso bien elaborado y que los finales de análisis producen sinthomas muchas veces muy alejados de ese común, y entonces los sujetos empiezan lentamente a dedicarse a otra cosa diferente del psicoanálisis, pero, y esto es lo importante, en nombre del psicoanálisis.

 

¿Dónde está la frontera entre lo que sería psicoanálisis y lo que no?

 

La ciencia lo resuelve con el método. Nosotros, de momento con un "se le supone..." y de vez en cuando una votación democrática que suele ser el comienzo de una crisis. En fin... Un tema bien difícil.

 

Gracias por tus aportaciones

 

C.B.