FENÓMENO PSICOSOMÁTICO
Quisiera
plantearle a
“Entenderemos
de una vez por todas que no es porque no pueden hacer duelos por lo que
enferman los sujetos aquejados de FPS, sino al revés: porque están aquejados
del FPS no pueden recortar el objeto y que este aparezca como objeto pérdida
tal como en varios mensajes hemos discutido. Si no hay pérdida, difícilmente
puede haber duelo “de alguien para el que el sujeto pudiese faltar”. Y por otro
lado, saldremos de la doctrina débil de que tienen problemas con los afectos
porque son muy fuertes; todo lo contrario, el problema es que lo afectado
aparece en un registro, cuerpo imaginario, es decir, sin desarrollo de afecto
tal como lo definía Freud, y sin estar articulados con el drenador
de goce:
Hoy podemos decir que por no articularse el objeto con el
C.B.
Se
me escapa la comprensión sobre la idea de la pérdida de
perpendicularidad de fi al espejo plano y las
consecuencias de la pérdida de la especularización
que el falo imaginario sostiene en la tópica del espejo.
No
es usted la única que no acaba de entender la tópica de “lo imaginario”. De
hecho, es el registro más difícil en Lacan y quizás sea porque es el que más
nos tiene atrapados, o porque es el menos estudiado en las disciplinas en
general.
Además,
Lacan lo rigoriza utilizando una cantidad ingente de
geometría articulada con topología, y aunque, como siempre, lo presenta con un
"ejemplito" que parece sencillo, no lo es en absoluto. Creo que esa
necesidad que tuvo de explicarse tan mal tendrá consecuencias durante mucho
tiempo en el psicoanálisis.
De
hecho, de lo que se trata no es de lo Imaginario, sino de la tópica imaginaria
y la construcción del narcisismo. Dicha tópica la presenta
como operaciones de Imaginarización, mediante un
simbólico, de un real.
Aprovecho su
pregunta para mostrar cómo se trabaja con operaciones a tres desde el principio
en Lacan. Imaginarizaciones son lo que hace el espejo
mediante significantes, es decir el registro simbólico es el que se atraviesa,
y Lacan lo pone con dos líneas y el espejo Plano denominado Otro. ¿De qué?
De un real que en ese momento es el real del cuerpo, real que no hay que
confundir jamás con el real proveniente del goce del Ello y que
más tarde será ampliado con la modalización de lo
imposible etc. Ese real es el Real-Ich. Por eso los
trastornos del narcisismo, provenientes de él mismo (hipocondría) o provocados
por cualquier otra operación tienen efecto sobre el cuerpo. Vía conversión si
está lo significante por el medio o FPS si está el objeto por el
medio.
La
geometría del espejo se basa en un espejo curvo, que Lacan sitúa como si
fuese orgánico, y un espejo plano en el que nos
"reflejamos" gracias a lo simbólico. Por eso indica que, en el
humano, ni su posición como narciso se sostiene sin el significante.
Ahora
veamos cómo se construye no sólo la imagen de sí mismo, sino todo el entramado
del narcisismo.
La
geometría del espejo
EL
cuerpo real (insisto en no confundirlo con lo real del psicoanálisis) es el
real que trabaja la medicina como puede; esta confusión suele ser muy
habitual en los trabajos sobre psicosomática y ahí se empantanan los
mejores.
El
cuerpo real está debajo oculto, puesto que así lo está para el
sujeto. La imagen real de dicho cuerpo obtenida por el espejo curvo, i(a),
quedaría en el aire y no podría verse porque aparece sin ninguna pantalla
que le permita realizarse. Por eso continúan los rayos lumínicos
produciendo una imagen virtual mediante su rebote en el espejo plano, i´(a).
Tenemos
tres elementos:
Objeto
real = cuerpo real
Imagen
real= por estar efectuada por convergencia de rayos (si hubiese pantalla), i(a)
Imagen
virtual= por estar formada por prolongación divergente de rayos, i’(a)
Eso
quiere decir que no vemos la imagen real sino sólo la virtual y allí se nos
anticipa la forma del cuerpo. Que quede claro,
i´(a) no es la imagen de i(a) sino del cuerpo que
está bajo el cajón. Las dos son imágenes del cuerpo.
Ahora
recordemos que Freud indica que es desde el “yo” al objeto por donde pasa
el canal libidinal. ¿Cómo hay “yo”? Aquí es donde
aparece la necesidad de un segundo objeto no-narcisístico:
el objeto @, que proviniendo de otros registros y operaciones, se sitúe
"articulado con el cuerpo". Por ser un objeto suple a la
pantalla que no hay para recoger la imagen real y hace que el sujeto
"enfoque" ahí mismo donde se forma la imagen real del cuerpo,
i(a) y el sujeto consigue verla.
Además, el
objeto @ tiene una imagen real en el espejo plano que se articula con i´(a). Entonces
cae en la trampa del espejo y cree que i´(a) es la imagen de i(a). Vamos, que cae en lo mismo
que los psicoanalistas cuando lo explican mal. El vaso i(a) es una imagen
real envolviendo al objeto @ real; y el vaso i’(a) es una imagen virtual
envolviendo a la imagen real del objeto @’.
Ésa
es la trampa del espejo gracias a la cual la libido pasa de la imagen real
a la imagen virtual y viceversa. Ahora, por estar en esa trampa
estamos en el transitivismo. Porque ¿qué impide
pensar que i(a) es la imagen de i´(a)? ¿Quién es
el "objeto" verdadero y quién es el falso o la copia? Hay que
diferenciarlos y es entonces cuando, bajo la geometría óptica del espejo,
hay que meter la topología.
La
topología del espejo
Si
suponemos que el espacio del espejo a la izquierda del espejo plano es el
espacio del sujeto, pero el espacio a la derecha es el espacio real,
entonces, el espejo plano superpone el espacio imaginario, que el espejo crea,
sobre el espacio real. Por eso es una imaginarización
de lo real.
Dados
dos espacios éstos pueden tener orientación y a eso se denomina una referencia
(ver mi trabajo sobre la guía para leer la clínica desde el nudo):
http://www.carlosbermejo.net/guia%20castellano/guia2.htm
Ahora
supongamos una aplicación que pasa cada punto del lado izquierdo a un punto del
lado derecho del espejo plano: una aplicación continua (puntos próximos van a
puntos próximos), podemos pensar que dentro de ella puede suceder que el
pedazo de espacio que contiene a i(a) debe ir al pedazo de espacio que contiene
a i´(a).
A
eso se lo denomina una aplicación continua que conserva un trozo (restringida a
un subconjunto del espacio). En lenguaje psicológico: una aplicación continua que
conserve la "figura" sobre el “fondo”. Bueno, pues eso es lo que hace
el espejo además de la geometría óptica. Es una aplicación de espacios en
espacios.
Pero
eso no nos dice nada nuevo; ahora veamos la sutileza de Lacan. En esas
aplicaciones de espacios en espacios conservando una parte resulta que puede
ser que esa parte se conserve con la misma orientación o con la contraria; eso
debido a las referencias a las que antes me refería. Está explicado en el texto
de la página sobre una guía para el nudo y la clínica que en él se articula.
Volvamos
a nuestro objeto-figura: si tiene la misma orientación en los dos lados del
espejo, es absolutamente indiferenciable i(a) de
i’(a), y nos condenaría al transitivismo
perpetuo. Pero si tiene en un lado una orientación y en el lado contrario la
otra orientación, entonces siendo igual ¡son diferentes!
Ejemplo:
un tornillo tiene su rosca orientada en un sentido, y si lo ponemos frente a un
espejo su tornillo imagen será un mismo tornillo pero orientada la rosca en
sentido contrario y no encajaría en un arandela orientada como el primer
tornillo. Los que seáis de formación médica recordaréis que en bioquímica las
moléculas tienen orientación y no siempre las dos orientaciones producen el
efecto terapéutico porque una (levógira o dextrógira) no encaja con la otra
proteína.
Los
matemáticos lo denominan homeomorfismos que conservan la orientación cuando
esas figuras son iguales, y homeomorfismos que no conservan la orientación
cuando cambian de orientación la figura, es decir sólo son figuras semejantes.
Por
eso, el término utilizado por Lacan del "semejante" es
tremendamente apropiado. Por aquí esta el punto de encuentro entre la
estructura de la imagen y la cadena simbólica: igual-semejante se puede
articular con presencia-ausencia, +-, de la cadena significante.
La
topología y la geometría articuladas
¿Cómo
asegurar la diferencia de orientación? Aquí viene la tercera sutileza: una
imagen plana (como en el animal), por no tener tridimensionalidad
(distinta del tornillo que sí la tiene) no hay manera de orientarla para hacer
semejanza en el espejo.
En un
espejo (o en el homeomorfismo que lo teoriza) sólo se puede modificar la
orientación del eje perpendicular a dicho espejo plano. Es decir, las
otras dos dimensiones cartesianas no se modifican. Si ponemos alto, bajo y
profundo, sólo se invierte la profundidad.
Luego
sin “volumen” no hay posibilidad de diferenciación, y, que quede claro, si no
hay diferenciación no hay identificación yoica al
semejante porque no hay semejante, sino transitivismo
(la psicosis es clarísima) en ese punto. Y la homosexualidad también, en la
elección de un niño “como yo” como objeto narcisístico
o fálico-narcisista.
Aquí
es cuando aparece el falo imaginario en su función en dicha tópica. Si el
sujeto se identifica con él (si pierde eso vuelve a la transitividad) puede
construir un narcisismo.
Un
narcisismo supone capas de imágenes por identificación, los vectores del
esquema R de la cuestión preliminar. Y al tomar volumen puede establecerse
Recuerdo
que Freud sitúa una etapa previa en la pulsión escópica
(placer de ver) en la que el sujeto "mira su miembro sexual". Este
paso es el necesario para la especularización.
Recordamos
que especular quiere decir imagen en el espejo de orientación contraria, es
decir, semejante pero no idéntica. Los matemáticos diferencian claramente entre
idéntico e igual como semejante.
La
castración en el espejo
El
cuarto problema es que dentro de esa suma de imagen, objeto y falo, es
imposible que la visión de la imagen recubra todo el cuerpo, justamente por
tener volumen, y el espejo sólo da una cara o perspectiva. Esa otra parte
perdida va ser simbolizada como un agujero en medio de las imágenes,
La relación entre
http://www.carlosbermejo.net/falo/falo.htm
Diferencia
forclusión del falo y holofrase
Ahora
sabemos que Lacan sostiene este entramado de dos temas en la tópica del
inconsciente: la relación del sujeto dividido con el Ideal del Otro y
El
objeto está porque el fantasma lo sitúa ahí. Luego si en vez de fallar el falo
simbólico cuando cae la identificación con el falo imaginario, caso del
desencadenamiento de la psicosis y su consiguiente caída de todo el
entramado narcisístico, el fallo es que tenemos una holofrase entre S1 y S2; entonces, el sujeto en ese
punto de la cadena bidimensional (no hay que olvidarlo) del significante y el objeto
son lo mismo.
"Eso
no deja de tener consecuencias en lo imaginario" indica Lacan en el Seminario XI; ¡pues claro! En ese
punto el goce no puede pasar por el fantasma, ya que está cortocircuitado. Por
eso dicen los clásicos que los psicosomáticos tienen pobreza de fantasmas.
Simplemente no pasa por ahí, tienen el que tienen en tanto que neuróticos, si
lo son, y el FPS está ahí pegadito al lado.
A
mi juicio, el fantasma está en el espejo representado por el espejo curvo. Si
seguimos lo que indicaba de mala triskelización del
objeto, éste invade el cuerpo narcisístico, con su
real debajo. Pero además, en esa zona no actúa
Entonces
el falo imaginario queda, en dicho punto, desarticulado del
Evidentemente,
el tema continúa en el caso de la neurosis o perversión, sin fenómeno, con la
caída de dicho falo imaginario y que la especularización
sea sostenida por el objeto de forma distinta debido al fantasma. Es lo que
Lacan trabaja en el Seminario X. Y si
se extrae el "a" aparece, no el transitivismo,
sino el fenómeno del doble.
Espero
que sirva para aclarar la tópica del narcisismo y la frase en concreto.
C.B.
Tu texto me ha aclarado muchas cosas y también me
ha sugerido alguna pregunta:
Comentas que el objeto “a” es proporcionado por el
fantasma, que a su vez, podríamos pensarlo como estando (¿o siendo?) el espejo
curvo.
Por otro lado, sabemos que el fantasma sostiene la
realidad.
En relación a esto, se me ocurre si hay alguna
posible relación con los fenómenos clínicos relacionados con la percepción de
imagen corporal en determinados trastornos. Por ejemplo, ¿podría ser esa la
razón de las severas alteraciones de la percepción de la imagen del cuerpo en
algunas esquizofrenias (imágenes de cuerpo descoyuntado, despedazado,
transformado radicalmente en parte o su totalidad, etc.), o los que se producen
en lo que en psiquiatría llamamos dismorfofobias
(exageración casi o totalmente delirante de defectos físicos reales o
ficticios, probablemente en muchos casos, formas limitadas de esquizofrenia), o
incluso, y aunque sea una entidad causal diferente, en los trastornos de la
percepción de la imagen del cuerpo en las anorexias neuróticas?
Estoy trabajando la respuesta que
Carlos, ¿cómo articularías el capítulo: "Los
ideales de la persona" del Informe
de Daniel Lagache, donde no aparece el
fantasma ligado al narcisismo, con la nota que añade Lacan,
en 1966, al esquema R de "La cuestión preliminar" donde sí
sitúa el fantasma? Parece articular dos tópicas: inconsciente y
narcisismo, y una instancia: el fantasma.
De momento, creo que es más que suficiente para ir
trabajando los déficits de los anudamientos en la
construcción de las tópicas tal como las hemos ido trabajando hasta el Lacan de
la segunda época.
Me alegra sobremanera que el recorrido por la
tópica del espejo ayude a entender su importancia y sobre todo su lógica.
En la transmisión de la doctrina lacaniana, al menos por aquí, se ha
trasmitido bastante mal este tema.
Bien, al grano. Las dos preguntas van por la misma línea:
¿cómo se imaginariza
simbólicamente un real?
La tópica del espejo es una imaginarización
de un real, no una simbolización de un real. Ahora pensemos que tenemos los
tres registros como nudos y algo que los anude. Un registro pasa por encima del
otro dos veces: entonces imaginariza un real
(suponiendo que sea el imaginario el que pasa por encima del real). Pero se
atraviesa el simbólico pasando por encima del imaginario y por debajo del real
(o a la inversa en la orientación contraria). Entonces ese simbólico condiciona
tremendamente (hace de ley) la relación de los dos primeros.
Ésa es la forma en que Lacan comenzó su doctrina,
la llamada predominancia de lo simbólico. Simplemente consistía en situar lo
simbólico como mediador-articulador (ley en el sentido de Peirce)
entre lo imaginario y lo real. Esto cambia a partir del Seminario “Encore” y el Escrito “L'Étourdit”,
donde sitúa a lo imaginario como mediador entre lo simbólico y lo real.
Eso ha despistado mucho a los colegas, ya que entonces son simbolizaciones
imaginarias de un real. El registro imaginario es el que hace de ley o
articulador cuando estudia lo que se escribe y lo que no...
Volvamos a las imaginarizaciones
simbólicas de lo real. ¿Cómo hace de
articulador lo simbólico?
Por un lado, las imaginarizaciones
son el narcisismo. Tal como lo hemos visto con el falo imaginario, nos
sitúa el triángulo imaginario del esquema R. Lacan, de entrada, supuso que lo
simbólico tenía un triángulo homólogo punto a punto. Luego todo lo dicho en el Informe de Lagache
está en la cuestión preliminar sin nota añadida.
Pero Lacan fue lo suficientemente hábil para no
creerse (como
Más tarde debe abandonar esa teoría de la homología
simbólico-imaginario, y antes de introducir lo real
anudado como en la tercera época, nos sitúa el fantasma como el que sostiene
esa realidad. Pero lo importante es que el
fantasma está articulado por el inconsciente y a su vez articula el
narcisismo.
Se acabó entonces con la homología (en el Seminario de “Los Nombres del Padre”
hace referencia a eso en el penúltimo capítulo, creo). Simbólico e imaginario
también se anudan y también tienen algo que les impide ser isomorfos o
superponibles. Por ejemplo, el goce Otro teorizado más tarde.
Se ve entonces que el
inconsciente es el que pone las simbolizaciones que sostienen y crean el
fantasma y éste es el que articula el narcisismo más allá del Ideal del Otro.
En el esquema R Lacan lo arregla con la nota del
66, en la que la banda de la realidad que estaba al principio sostenida por las
dos parejas: i(a)-i'(a) y I(A) y M, con los dos falos
haciendo triángulos, pasa a ser el fantasma.
Éste es ahora la realidad y también el deseo.
Para que pueda ser las dos cosas y que no haya doble inscripción, Lacan recurre
a una superficie de una sola cara (unilátera): el
plano proyectivo. Es su alternativa a la esfera del conocimiento filosófico.
Pero atención, sigue siendo una superficie cerrada tal y como lo es la
esfera.
El aparato psíquico no puede ser abierto, ya
que tendría bordes (imaginados como abismos). Eso ocurre cuando hay paranoia
porque el esquema I es abierto y tiene entonces en las hipérboles abismos.
No tenemos un esquema para la esquizofrenia, pero que tienen abismos es
clarísimo en los momentos de brote o fecundos cuando no pueden, por ejemplo,
"traspasar la puerta de la consulta".
En ese primer Lacan, la cadena significante es la
que se añade a los tres registros y sus operaciones de borde son las que
recortan el espacio del deseo y la realidad. Es la doctrina de Lacan de
cortes en superficies efectuados por círculos (que son los bordes de la
cadena).
La pregunta es entonces ¿cómo se articula ese fantasma que ha situado el
inconsciente con las imágenes del narcisismo en el espejo?
Tal como lo hace Lacan al principio no está claro:
él pone al objeto @ en el espejo y ya está. Pero en el Seminario XI vuelve a hacer una cierta homología cuando sitúa dos operaciones
homólogas de alienación. Una para lo imaginario: el narcisismo. Lo que denomina
la prueba por el objeto @. Y la homologiza con las
operaciones de alienación y separación en la relación al Otro (relación
inconsciente). Ahí se ve bien que el objeto toca el narcisismo directamente.
Por eso he teorizado la psicosomática como lo he hecho.
Yo creo que se puede dar un paso más y salir de
esas homologías. Podemos aprender de la plaga actual de trastornos del
narcisismo que aparecen en los denominados trastornos de la alimentación. ¿Qué
nos enseñan? Dos cosas muy importantes: una, que la imagen de nosotros mismos
adelantada en el espejo plano (la imagen virtual) puede verse muy deformada.
Dos, que el objeto oral está absolutamente dominando, vía fantasmática,
toda la operación en un articulación inversa a la de la histeria habitual. Me
refiero a las anorexias neuróticas y no a las maníaco-depresivas, que es más
complicado.
Si el fantasma histérico habitual es @/
¿Cómo situamos entonces esos efectos
del inconsciente en el fantasma y de éste al espejo y el narcisismo?
El fantasma está formado por dos elementos
heterogéneos pero duales, el sujeto y el objeto. En el Seminario del fantasma Lacan los define como absolutamente
no-recíprocos. Es decir, no pueden darse la vuelta sujeto y objeto como en la
frase "Luis pega a Pedro" que cambiaría a "Pedro pega a
Luis". Es decir, no son de la misma pasta (esférico y a-esférico los
denomina en “L'Étourdit”). Pero después corrige su
error y en el Seminario “Encore” los define con reciprocidad total. Yo creo que se
volvió a confundir de término, ya que el apropiado es no-recíprocos pero
sí duales.
Eso permite superponerlos a la pareja imaginaria y diferenciarla sin
necesidad de recurrir al falo imaginario. Está en el Seminario de la angustia minímamente
adelantado.
“Duales” quiere decir que si uno se trasforma en el
otro, éste se trasforma en el primero y la lógica entre ellos se mantiene
invirtiéndose. Es el paso a ocupar el lugar del sujeto o el del objeto y el
otro a la inversa.
Un sujeto cae un día u otro de la
identificación al
Ya que el fantasma depende del Significante de
la barra en el Otro, si éste está forcluido como en
la serie afectiva, el sujeto, sin tener desamarraje
de la tópica del inconsciente, sí que tendrá un postulado como alternativa y
veremos cómo se le aplana el esquema R y no puede diferenciar bien dentro
y fuera, y el objeto va y viene en la ingesta masiva y su
consiguiente vómito. Es decir, oscila en el paso de un lado al otro del
espejo sin continente que los retenga: lo ingiere desde un lado para situar su imagen,
y lo de-vuelve desde el otro lado. Aquí se ve como lo gobierna la dualidad del
fantasma. El kleinismo casi lo vio pero sólo imaginarizado, y sin las simbolizaciones necesarias.
Entonces, una vez más, la geometría nos ayudará a rigorizar. El espejo curvo de Lacan no creo que sea
orgánico, sino que es el fantasma. Un espejo curvo pude tener curvatura
constante (es esférico), o curvatura variable (es elíptico).
En los esquemas ópticos de Lacan, todo el aparato
parece una inmensa elipse, pero él efectúa los rayos suponiendo una curvatura
perfecta. Si suponemos que verdaderamente es elíptico entonces las imágenes que
se formasen en él serían achatadas (como en los espejos de las ferias).
La imagen anticipada virtual en el espejo plano,
ì'(a), sería más baja y regordeta que el cuerpo real. Y además la imagen real
en el enfoque del objeto @ también.
Eso nos explicaría por qué se ven gordas. Y al
mismo tiempo no ven gordos a los demás. Es de su propio cuerpo del que
tienen una imagen deformada. Del cuerpo del semejante no (ya sabemos que no es
lo mismo el campo de la visión que el de la pulsión escópica que articula el fantasma y además el narcisismo).
Iría bien repasar la idea en el Seminario
XI.
Que el espejo curvo sea el fantasma nos encaja bien
con la doble ligazón simbólica del sujeto dividido, con la cadena que le lleva
al I(A) y con el fantasma.
Evidentemente todo esto dependerá también de su
posición frente al falo simbólico, sobre todo en su función de significante de
Ahora supongamos casos de psicosis. No hay fantasma
y como mucho una prótesis, "formas limitadas de esquizofrenia", me
indicas, Vicente. En esos casos, el espacio del deseo no está cerrado, por
estar el falo forcluido, y ¿qué espejo curvo tienen?
Pues el de curvatura variable pero al revés, los
denominados espejos hiperbólicos. Dicho sencillamente, están curvados en
sentido contrario (curvatura negativa, dicen los geómetras).
Son espejos que pierden sus bordes en el infinito, sólo en el centro son
claros. Sería como intentarse reflejar en el morro de un avión (por poner un
ejemplo). El sujeto se vería bien en el centro pero perdería sus
límites cuanto más se alejase de dicho centro. Eso es muy típico en
los dibujos o pinturas de los esquizofrénicos en los que las manos levantadas, por
ejemplo, no permiten ver el final de los dedos. En esos finales suelen poner
alguna letra y eso los estabiliza.
En el caso de niños psicóticos
es muy habitual que tras un trabajo arduo con la imagen de un semejante o de él
mismo ("el malo”, lo llaman a veces), lo enmarquen en un cuadrado y eso
les aporta mucha paz.
En un espacio hiperbólico por un punto pueden pasar
infinitas paralelas y eso se ve muy bien en dichos esquizofrénicos
cuando el supuesto paralelismo necesario para hacer la simetría corporal
está alterado y uno de su lados es mucho mayor que el otro, por ejemplo. La
clínica de niños es inacabable en este tema.
Y ahora tu
pregunta, Vicente, sobre las dismorfofobias. Yo no las he trabajado
y sé que ha salido un texto en francés que si no me falla la memoria
es de Isabel Morin, de
a) Psicosis claras. Si al indagar o escuchar
aparece el lenguaje corporal del esquizo. Es
decir, una imaginarización directa de los
significantes con los que ha hecho su in-corporación, y a veces el objeto
@ visto "detrás del espejo". En un espejo hiperbólico las imágenes se
forman detrás del espejo y no delante como en los curvos
normales. Estaríamos entonces en el paso de un registro a otro en
continuidad del trébol.
b) Si por contra no se escucha ese lenguaje y está
muy localizada la dismorfofobia, podemos pensar
que es la visualización empotrada del objeto @ en la imagen del cuerpo y no
articulada o pegada por los bordes del
En fin, un tema apasionante.
Os mando pinchados en Word unos dibujos hechos a
mano, y por lo tanto horribles, pero que pueden ayudar a imaginarizar
ciertos temas tratados. Siento no saber dibujar mejor. En algún momento los
podremos pasar a Corel y que queden bonitos, pero de
momento a mano.
C.B.
Gráfico 1
Gráfico 2
Gráfico 3
Gráfico 4
Gráfico 5
Gráfico 6
Gráfico 7
Gráfico 8
Gráfico 9
Gráfico 10
Referencia:
Del sujeto, del objeto...y más allá
Seminario
IV, De
las relaciones de objeto, J. Lacan 1956-57
De acuerdo con el último texto de C. Bermejo, que
estamos trabajando, en relación al objeto, puntualizaría para poder escribir 'F, a
...y más allá'. La primera pregunta que surge es: ¿Cuáles serían las
patologías derivadas del fallo en el funcionamiento o localización del F, del fallo en la
localización del a, y cuáles referidas a este 'más allá'?
Pero antes tendríamos que preguntarnos qué
significación le da Lacan a este 'más allá'. ¿Se refiere a un más allá del
falo? ¿Habría también un más allá del objeto? O quizás se refiere a un más allá
de la significación (significación operada por el F, y por consiguiente por el objeto).
Esto en cuanto a los elementos conceptuales; pero
fallo implica patología, y patología implica clínica, hacer con ese fallo, o es
el sujeto que por hacer con ese fallo produce un pathos,
un sufrimiento y un goce del fallo.
Si las últimas aportaciones en la lista se han
producido alrededor del objeto, y en relación al objeto en
psicosomática, para poder abordarlo me parecería necesario ampliar el esquema,
y se podría plantear de la siguiente manera:
El padre, en tanto per-verso,
se trata de una versión i(a); dicha versión liga el objeto y la imagen que lo
representa, se imaginariza; la operación imaginarización (R/I) produce la serie de imágenes del
objeto i'(a) i''(a) i'''(a), una manera de representación del objeto
irrepresentable. De allí decimos que el Padre Real (por la imaginarización)
retorna como Padre Imaginario, por una imagen. Pero aquí tendríamos el síntoma
conversivo, la repetición obsesiva, etc...
El padre, en tanto per-fomático, hace la operación ren.verse,
Aquí surge la primera pregunta. Parece claro cómo
el objeto, en su cara imaginaria, por una fragilidad de la imaginarización,
regresa (retorna) a su cara real, por una falsa-realización. ¿Cómo interviene
aquí el F? Eso por un lado, y
¿Cómo interviene el significante? por otro.
Es clara la fragilidad imaginaria en la
psicosomática, les cuesta imaginarizar el cuerpo, es
un permanente retorno a lo real. De allí que en la clínica es muy importante este
trabajo via imaginarización
y no intentar solucionarlo vía simbólico (significante). (Se puede leer en el
caso que he escrito para a-Nudamientos 03). Esto es en un primer momento del
análisis, en un segundo momento, restaurada cierta fragilidad de lo imaginario,
hacer con
No he trabajado tantos casos en análisis de largo
desarrollo para poder dar una opinión objetiva, pero en algunos no me queda
claro que sea una cuestión sólo del objeto (a) en su cara real,
como incrustado, sino que puede ser una cuestión de la letra; una letra del
Otro, por un valor particular: no se oye, no se ve (no es por la
falta-de-objeto), sino que queda escrito en el cuerpo, en la piel, en un órgano
en tanto piel (Lacan dice el objeto en tanto guante, el an-verse). Por último, que es lo
primero, por les traces; antes
que el significante se haga cadena, estaban les traces, las marcas en el
cuerpo, no sólo de las palabras del Otro, sino del cuerpo del Otro, también a-fectan al cuerpo del bebé, como les traces primeras del Otro.
Si el cuerpo, en tanto imaginario, es una
construcción (el estadio del espejo), no hay garantía de tal, y como tal tiene
sus fallos; puede ser un fallo narcisista, en la histérica, de allí la
conversión, pero puede ser un fallo en la construcción misma, en el aparato, en
la operación imaginarización. Hay algo de lo real (les traces, la letra, el objeto) que da
'resto', imposible de imaginarizar todo, retorna como
realización. Éste es el pathos en la psicosomática,
no está en la imagen, sino entre lo imposible de imaginarizar
y lo imaginarizado. No todo es imagen, algo resta
como 'lo visual', algo del ojo, que no se hace mirada, extra cuerpo, que ve
hacia adentro.
En el arte de la perfomance, esto es fundamental.
Los artistas estaban ocupados con el misterio del cuerpo por su interior, in to me, out to me: es
el nombre de la última retrospectiva internacional sobre el arte de los perfomáticos. Es impresionante 'las cosas' que se pueden
meter y sacar del cuerpo. ¿La cosa se hizo objeto? ¿O hay algo de la cosa que
es imposible de hacer objeto? Si no, la cosa sería igual al objeto.
Bien, por hoy creo que he hecho demasiadas
preguntas, preguntas que me interrogan en la clínica del día a día. Gracias por
vuestros aportes al seminario, que me permiten seguir interrogándome.
Alberto Caballero
Alberto: ¿Querrías desplegar más lo que está en
itálica?
Gracias,
"Aquí, entre R/I tenemos la imaginarización y entre I/R
Amanda Oliveros
Carlos,
Lo subrayado me parece interesante, ¿lo querrías
ampliar? ¿De dónde te surge ese planteamiento?:
"pero puede ser un fallo en la construcción
misma, en el aparato, en la operación imaginarización.
Hay algo de lo real (les traces, la
letra, el objeto) que da 'resto', imposible de imaginarizar
todo, retorna como realización. Éste es el pathos en
la psicosomática, no está en la imagen, sino entre lo imposible de imaginarizar y lo imaginarizado.
No todo es imagen, algo resta como 'lo visual' algo del ojo, que no se hace
mirada, extra cuerpo, que ve hacia adentro."
Amanda Oliveros
Estimada Amanda Oliveros: siento sobremanera mi
demora a la respuesta. Ud conoce mi trabajo
publicado en Letrazas 2, sobre esta
cuestión que plantea de inconsistencia de la formula i(a).
1º imaginarizar: algo de
lo imposible de representar se hace imagen. Algo de 'la falta de objeto'
(Bermejo dice de ese vacío en lo real) adquiere i (imagen), imagen de objeto o
imagen de 'falta de objeto', de allí que la imagen es semblante, sembla: parece, parece pero no es.
2º realizar: algo de lo imposible de 'materializar'
(otra nominación de lo real) se realiza, la imagen (en tanto falta en lo
imaginario, la imagen del Otro no es completa) se realiza mediante el objeto.
De ahí el diseño, el dibujo, el gravado, el
cincelado, las pinturas rupestres... son un modo de realización.
3º Por qué digo que el fenómeno es un fallo de la
operación imaginarización, o sea como ligar i con a (con ello no estoy diciendo un
fallo fálico. No quiere decir forclusión,
psicosis para Lacan, ni un modo de rechazo como lo son la homosexualidad o el
travestismo en sus modos particulares. Sería interesante desarrollarlo en otro
momento.) Si puntualizamos, deberíamos decir ligar 'la falta en la imagen'
con 'la falta de objeto'. Lacan dice textualmente: el objeto para el psiconálisis es 'le manque d'objet', de
ahí i(a),
pero cuando se produce un fallo en la operacion imaginarización a
no encuentra lugar en dicha
'falta de imagen', lo imaginario no le hace lugar;
entonces hay un retorno a lo real. Lacan denomina a esto fenómeno, un fenómeno
de la deslocalizacion del objeto en la imagen, y me
refiero a la neurosis, el sujeto dice 'no encuentro ninguna imagen', 'no
relaciono lo que me pasa en el cuerpo con ninguna imagen'. De ahí poder hablar
de esto, de este fallo entre lo real y lo imaginario, ayuda a reconstruir algo
de lo que ha sucedido con
Alberto Caballero
Una atenta lectura la suya.
Más allá del falo = goce Otro = imaginarización
de un real sin mediación (atravesamiento de lo simbólico).
Más allá del objeto, no sé lo que quiere decir,
pero más allá del objeto está lo real visualizado como un vacío desde el
más acá. El Seminario de la angustia
es cristalino en ese punto.
Patología del fallo del falo= psicosis, fallo
del "coinçement del objeto" (no
del objeto) = psicosomática.
Más allá del falo y más allá de la significación
del falo no es lo mismo. Lacan es muy contradictorio y oscuro sobre eso. Falo y
goce fálico no son lo mismo. Requiere trabajar más la diferencia entre el n'espace y el
decir como acontecimiento. Lo que no pasa por el falo es un imposible de decir,
y eso es distinto del reparto de goce, pero deben articularse. Bien, ya hablaré
de eso en a-NUDAMIENTOS 4, en un
nuevo intento de situar el inconsciente entre el decir y el espacio.
Un goce del fallo es interesante, pero creo que hay
que diferenciar, tal como vengo haciendo, los fallos estructurales (de los que
se desprenden distintos goces) de los fallos de estructuración sobre dichos
fallos (los fallos de sus subjetivizaciones, si
quiere decirlo así). Es la diferencia entre la estructura en la ciencia y en
psicoanálisis. Nosotros ponemos estructura como suplencia de los fallos. No
creo entonces que sea goce del fallo, sino goces de las subjetivizaciones
de los fallos.
No acabo de entender la serie que hace usted del padre
y sus retornos, pero sí que hay que rescatar el padre performático.
A mi juicio, puede darse en dos nominaciones distintas. Una, cuando la
nominación iba a ser simbólica NS y hay fallo forclusivo,
el sujeto es psicótico y entonces el cuerpo hace de prótesis
como usted escribió en el caso que referencia.
Dos, cuando sí que hay nominación pero ésta es imaginaria NI. El padre no es un cadena simbólica de
sucesores que se pierde en el origen de los tiempos, sino un semejante en
posición de padre, un padre sincrónico y no diacrónico (de momento lo dejamos
así); entonces no creo que debamos decir que son psicóticos;
deberemos inventar una palabra nueva.
Así sí entiendo entonces los problemas con la
imagen y el objeto. En una nominación imaginaria ¿cómo funciona la tópica del
espejo? pues depende del orden de los registros, y el Falo simbólico ¿que
tópica construye? Bien, ahí hay algo de la articulación entre el objeto
a y la imagen narcisística con la que se
articula (parece que lo envuelve, pero forman un plano proyectivo juntas).
Totalmente de acuerdo con que en la imaginarización fuera de lo simbólico, fuera del narcisismo
articulado por el fantasma, fuera del fantasma, el "a" se encarna
fuera de dicha "envoltura de la imagen corporal". Claro, se encarna
en el cuerpo propio y no en el del semejante que simbolizaría al Otro. Ése
es el problema.
Aprovecho ahora para responder a Amanda. Si dicho
goce no pasa por el fantasma (que incluye al menos
Vuelvo a Alberto Caballero,
En la psicosomática no retorna un real,
es en la psicosis, sobre todo en la maníaco-depresiva, pues en las otras
lo que retorna es un simbólico. Ésa es la diferencia entre forcluir
el falo o forcluir el significante de una falta en el
Otro
La psicosomática no es una estructura, y se da
siempre en una de ellas y por eso son muy diferentes unos de otros
los sujetos aquejados, y su función en dicha estructura es distinta.
La cura de la psicosomática no creo que se dé por
la escritura, sino por
Para poder leer ese fallo de estructuración
del objeto o de la nominación del objeto, sólo nos quedan operaciones en el
nudo "cirugía" en la que sólo balbuceamos.
Estos días estoy releyendo la última manera de J. Vappereau de estudiar el movimiento nudo en Noeud, y es un
fallido genial plantear al sujeto dividido como un puro movimiento de corte en
el nudo.
En cuanto a la Cosa y el objeto, ya he
indicado que nos falta una fórmula de representación. Insisto en la que nos
dejó Lacan, "signos para nadie" desde el modelo de lenguaje y la
banda de Möbius con tres semitorsiones,
desde
Puede usted releer en a-Nudamientos el uso que hace
de ello Abibon. Es complicado y yo no estoy de
acuerdo en la forma en que usa la letra (la hace independiente del
significante) pero es muy interesante para su interrogación: "la cosa
se hace objeto o a la inversa".
C.B.
Estimado Carlos:
Yo aún sigo en tu respuesta sobre lo imaginario.
¿Querrías decir algo más sobre lo puesto en negrita de ese párrafo?: "en
esa zona no actúa menos fi, ya que, al no haber
división,...." ¿Cómo no llega ahí la división, es por el significante o
por el objeto?
Gracias, Amanda
Si seguimos lo que indicaba de mala triskelización del objeto, éste invade el cuerpo narcisístico, con su real debajo. Pero además, en esa zona no actúa el -fi
como agujero en la imagen, ya que, al no haber sujeto dividido
en ese punto, éste no puede articularse con el Ideal del Otro, es decir, no se
diferencia bien entre lo que es imaginarizado por el
espejo y lo que no lo es, que el -fi simbolizaba.
Amanda Oliveros
Es extremadamente complicado responderte con rigor.
Tu pregunta atañe a la diferencia entre el sujeto dividido en el
fantasma y el sujeto dividido en la fórmula de la pulsión.
Lacan sitúa el fallo en la psicosomática entre
las dos cadenas del significante, la de "términos de pulsión" y
la de los “representantes de la representación” o significantes del Otro.
Ese fallo produce que en un punto entre las dos se
pierda el sujeto dividido por quedar pegado al objeto. Es el perro de Paulov. Yo he indicado que eso tiene por efecto un
cortocircuito del fantasma. El fantasma está articulado por
las operaciones lógicas del sujeto antes
del paso al significado.
Pero esa cadena del significado es mucho más
complicada de lo que parece a simple vista. Está el sujeto dividido en relación
al Ideal del Otro. Y por otra parte, esa cadena se articula en una
segunda significación con el sujeto dividido articulado con
El problema está en el paso de ese fallo del sujeto
dividido-objeto no sólo del significante al significado (la triskelización con la cadena del significado), sino el paso
inverso del significado al significante. Ahí Lacan se escabulle y dice "no
deja de tener consecuencias en lo imaginario".
Él todavía no sabe cómo traspasar el fallo de holofrase al significado. Esto lo había hecho de maravilla
para el caso de la psicosis: el fallo fálico desamarraba las cadenas y rompía
el triskel que sostenía todas las otras
significaciones.
Es decir, no sabe pasar el fallo en la anterioridad
lógica de la construcción del sujeto al paso posterior de la construcción del
significado y su efecto inverso. ¿Por qué? pues porque sólo tiene la teoría de
la metáfora con significantes que aplican sobre significantes. Luego yo
digo que no se metaforiza y no pasa por el fantasma. Es lo que he
explicado.
Pero no visualiza ahí el paso inverso, que tú has
detectado en una pequeña frase mía, (¡buena lectura!) y por ello no ve de dónde
viene y se le mezcla con el débil mental.
Debemos ahora pensar con tres cadenas y
no con dos para poder situar el problema del sujeto dividido y el
Ideal del Otro.
El paso inverso
Para la otra cadena del sujeto dividido y el
Ideal (que articula el objeto narcisístico en el
espejo plano) debemos pensar al revés, el paso de la escritura no como
mediadora de la significación sino como el paso de algo de lo real que al mismo
tiempo que escribe
Mi tesis es que es aquí donde está el fallo fundamental en el FPS, no en la significación, sino que ésta padece de una holofrase, pero no como en el débil mental. Éste padece de un problema de fallo de capacidad de metaforizar, por eso parece tonto. Por contra, el psicosomático padece de un fallo de metonimizar. Aquí discuto con Lacan y no estoy de acuerdo en qu