Estimada Sra. Cevasco,

Antes de responderle, una aclaración que para muchos quizá sea necesaria, aunque ya sé que
para usted no. Que no exista el significante que nombre la sucesión de
ancestrales quiere decir que no hay significante del nombre del padre, luego
éste debe ser una estructura; así pues, un significante pude ser uno de sus
nombres. Quizá así es más claro lo que la lógica introduce. Por eso Lacan
indica en el Seminario XVI (creo) que el padre sólo es introducido como un
referencial cuando se habla de él en la doctrina psicoanalítica.

En relación a su pregunta debo responder en tres tiempos:

a) Desde el punto de vista matemático (Knot Theory) sí que existe una matriz
de todas las posibilidades distintas de anudamiento, siempre que se
consideren los redondeles distintos en algo. Pero todas ellas son
equivalentes a dos: la levógira y la dextrógira. Exactamente igual que en el
nudo a tres. Eso quiere decir que, dada la clase de los nudos borromeos a 4,
ésta puede dividirse en dos subclases mediante la relación de equivalencia
de semejanza (no explico ahora la operación, pues es un poco liosa), que no de
igualdad, puesto que se diferencian en la orientación. Éste sería el punto de
vista sincrónico.

b) Desde el punto de vista analítico, lo importante es el paso de una a
otra, lo que supone dos tipos de operaciones: la dinámica del nudo, si usted
quiere, o lo que Lacan denominó el movimiento nudo:

1) las que simplemente cruzan dos hilos al revés de como estaban,
(matemáticamente se denomina una homotopía y es lo que estudió Soury)
siguiendo a Lacan. Es decir, cómo mediante ese cambio (más los movimientos
neutrales) se puede introducir un 4 en el 3 y sacar uno de los tres
primeros; es decir cómo, por ejemplo, desanudar el 3 perfecto paranoico e
introducir el 4 de tal manera que los otros 3 ya no estén borromeamente a
tres sino todo a cuatro. Hay más ejemplos. Joyce, sin ir más lejos.

2) las que le hacen una cirugía al nudo, en las que mediante la suma al nudo
de un círculo como un significante (que viene del analista), es decir,
cortando y empalmando, cambia toda la configuración. Para su estudio, Lacan
abordó la homologías, que en su época estaban en mantillas. Sólo Vappereau ha
hecho alguna incursión en esas homologías (ya apuntadas por Lacan en "El
estadio del espejo...”) con las identificaciones homeo-mórficas. Y también
Richard Abbibon.

c)  Lo importante, analíticamente, cuando el nudo ha cambiado en cualquiera
de las dos posibilidades anteriores es que el espacio (la zona del dupe) a
su alrededor ha cambiado y, si lo consideramos un espacio de letras,
podemos establecer un empalme entre el nudo y el lenguaje. Lacan lo apuntó
cuando habla en RSI de los espacios vectoriales.

Existe un libro de fácil abordaje sobre estos temas que he recomendado a
colegas franceses y españoles de nula formación algébrica y lo han podido
leer y de hecho lo usan en sus seminarios (P. Bruno, por ejemplo). En su
último capítulo explica esa relación entre nudo y combinatoria de letras.
Analíticamente nos permite pensar cómo la estructura de goce del nudo fuerza
una combinatoria en la cadena significante impidiendo no sólo que algo se
diga tras algo como en “La carta robada”, sino que hay imposibles de decir.

Lo apunto por si puede ser útil, ya que los otros que conozco ya no son
divulgativos:

Alexei Sossinsky. Noeuds. Genèse d'une théorie mathématique. Ed. Seuil

Sobre este libro y su empalme con el psicoanálisis hice una pequeña
recensión en a-NUDAMIENTOS 1


Un saludo

Carlos Bermejo


Estimado C. Bermejo,
Agradezco sus apuntes.
Para leer despacito y con tiempo.

Por el momento solamente recorto como pistas a seguir:

.
) El cocepto de sucesor y de ancestro.

.) Diferencia Nominación y Función

.) Respecto al "cuarto": J.Lpresenta un cuarto como el que se da
según la tradición, el padre como un síntoma....
Aquí me detengo, porque tendría que ser más hábil con el "disenyo" de
los nudos "a cuatro". ¿Hay sólo dos variaciones? Podemos pensar en una
matriz calculable de todas las variaciones del nudo "a cuatro"......?

Saludos cordiales,
R. Cevasco




Más bibliografía

Apreciada Rithee,

muy interesante su recorrido; quisiera añadir un par de apuntes:

En relación a la cita (preciosa) de Lévi-Strauss, sobre esa algebrización,
Lacan da un paso de gigante cuando encuentra el concepto de sucesor en
Frege. No recuerdo ahora en qué Seminario lo introduce, pero debe ser el XVIII o el
XIX. Una algebrización de dicha sucesión de tal manera que podría
establecerse la línea de sucesión, pero sin que sea recta. El paso siguiente
que da Frege, y Lacan recoge, es el concepto de "ancestral" y su antónimo,
"descendiente". Puede encontrarse en:

Historia de la lógica. Página 347. Julián Velarde Lombraña, Ed. Universidad
de Oviedo.

Lo más importante es que Lacan, sabio, lo relee desde el psicoanálisis, pero
también desde la lógica moderna y le aplica lo que se conoce como paradoja
de Burali-Forti.

Verdad matemática. Julián Garrido Garrido. Ed. Nivola

Ésta es una versión de la paradoja de Russell, pero para lo ordinal y no lo
cardinal. En resumen, la sucesión de ancestrales es imposible
de sincronizar, o dicho en lenguaje filosófico, no hay manera de que sea a-histórica. ¿Cómo
entonces habría un significante que la nombrase? Éste es, pues, el salto que
hay que hacer y que usted remarca.

Sin la escritura lógica es imposible darse cuenta de que no hay un
significante que pueda nombrar (englobar) toda la sucesión ordinal de ancestrales.

Ese error es el que Lacan comete en "La cuestión preliminar...": situar (ya
lo hemos comentado en otro lugar) al NP simbólico "exterior" al Otro, es
decir metaforizándolo. En ese momento, la cuestión era situar el falo
reprimido en el Otro, para no pagar caro como recordaba usted.

Esta tesis ha sido dominante en el abordaje lacaniano de las psicosis, la
paranoica sobre todo (desde luego, no explica para nada la maníaco-depresiva,
cosa que Lacan deja caer en "Televisión") cuando justamente Lacan, en el
Seminario VII ya se da cuenta de su error (genial, por otra parte) y dice por
primera vez "no hay Otro del Otro". Es decir, ya toma  la función (fi) como
lo importante y forcluido en esa psicosis y se da cuenta de que la
nominación es otra cosa.

Por otra parte, habría que introducir los nombres del sujeto como tercera
cuestión. Ésta última había sido intentada mediante el -1 en
"Subversión..... ". En “L'étourdit” todavía hace referencia a ese incontable
para la nominación. Creo que la diferencia fundamental entre una nominación
(padre) y la otra (sujeto) se debe a que la primera es por condensación y
la segunda es por Enstellung. Eso creo que es lo que indica en “L'étourdit”,
deshaciendo la metáfora de “Subversión...". La diferencia es que ya ha
situado la topología para resolver la metonimia (lo indica en “Quizá en
Vincennes”).

Entonces, nominación y función son dos cosas distintas. La función nos la
proporciona la ciencia, pero la nominación no. Hasta aquí, pues, en sintonía
con lo que usted plantea, que estoy de acuerdo.


Donde viene la interrogación es en la igualación del padre y el sinthoma.
Es verdad que el cuarto nudo es utilizado en los dos casos por Lacan, pero
quizá no son lo mismo. Quiero decir que, si el falo es un semblante, y es su
forclusión lo que se paga, por ser el semblante que "hace que el
inconsciente sea lenguaje" es el semblante el que hace que haya inconsciente y
no sólo Otro.

No es que pueda afirmarlo con rotundidad, pero me parece que el sinthoma
introduce justamente lo que la nominación no resuelve (si no, para qué
recurrir a la cura). Tendríamos en el caso de la nominación simbólica que
con un semblante, todo resuelto. El cuantificar al falo no deja de indicarnos
algo de eso.

O dicho de otra manera, si el nudo a tres es la personalidad paranoica, y
el sujeto necesita un cuarto nudo para tener lugar, es decir que no sólo haya
objeto, ¿es que la estructura a cuatro cierra el tema? Reconozco que aquí
comienza a "bailarme la doxa" y creo que es un tema para seguir elaborando
con calma.

Otra pista que apunto es que quizá la diferencia entre esos cuatro nudos
está mas del lado del tiempo que del "n'espace" Con esto vuelvo al
principio. Si separamos la sucesión en lo ordinal de las dimensiones temporales, es
decir, no cometemos el error de espacializar el tiempo como la ciencia,
quizá entonces podremos situar una dinámica del nudo que nos permita el
paso de la nominación al sinthoma o a la inversa (según las posiciones frente a
la no-escritura de la relación sexual), es decir, algo de la dirección de la
cura y de su fin.

Dado que el tema que ha producido el debate es el de las nuevas filiaciones, uno
no deja de preguntarse sobre las identificaciones primeras con el padre y sus
avatares en la construcción del sinthoma.

Espero que Matilde Pelegrí y Montse Romeu nos aporten desde su experiencia
algo sobre eso. El observatorio clínico de la Casa Oberta me parece
valiosísimo

En fin, un tema difícil porque nos exige, y supongo que en esto estaremos de
acuerdo, articular tres temas de doxa:

Nominación, articulación con el Otro en todos sus aspectos, y posición frente a
la ¬(xRy). Lacan nos dejó articuladas las dos segundas, pero murió
elaborando la primera.

Un saludo, y si tiene linterna para echar más luz, será bienvenida.

 

 

Estimados colegas,

 

Un apunte más sobre el tema de la no-existencia. En “La cuestión preliminar” Lacan propone dos significantes: el de la Madre (objeto primordial) y el del Nombre-del-padre. Es decir que aunque no hubiera masculino-femenino, como decía Freud, si habría Papa y Mama, de ahí que tendríamos dos significantes que permitirían construir la escena primaria, la relación entre P y M. Lo que la inexistencia quiere indicar es que no existe M ni existe P. Mantener su existencia es el modelo de familia.

 

Lacan sustituye ese significante de la madre por el Otro y, poco a poco, se da cuenta de que no puede significarse a sí mismo. Luego, cuanto más el sujeto busca eso, más se encuentra con el significante de una falta en el Otro. Cristalino en la cura. No hay, pues, un significante que dé existencia lógica al Otro (cuidado con esa frase simplona del Otro que no existe, pues induce a error), de ahí la necesidad del paso a la escritura y al +1 y el -1 para hacer capitón (seminario de la identificación) siempre precario. De ahí que, si se forcluye el significante del A barrado, creo que tenemos la psicosis maníaco-depresiva y sus problemas narcisísticos, que construyen la realidad por no tener un fantasma que calcule y la sostenga.

 

Pero resulta que tampoco existe P, que también es una estructura pero de otra articulación. Por eso, cuanto más busca un sujeto, en la cura o en su infancia, dicho significante, más da con uno de sus nombres (o no; depende de muchos factores y de que no lo forcluyera): el falo, es decir, aquello con lo que le indica que la significación fálica es el suplente de la ¬xRy, pero no-del-todo, lo que hace que haya sinthoma.

 

Tenemos entonces unos avatares a seguir sobre dos estructuras y dos faltas en cualquier situación familiar que se presente.

 

Un saludo a todos,

 

C.B.



Carlos Bermejo

 
Añadir a la bibliografía:
Lévi-Strauss, LAS ESTRUCTURAS ELEMENTALES DEL PARENTESCO (versión
castellana en Paidos).

Obra de fundación de la antropología científica estructuralista y,
por supuesto, sobre la que J. Lacan se inspira en todo su momento de
reflexión sobre lo simbólico como dominante.

   Lévi-Strauss es quien inspira a J. Lacan la función que terminará
por llamar "Nombre-del-Padre".

"(...tal suerte de nociones) l'esprit les élabore partout
inconsciemment(...) Mais toujours et partout ces types de notions
interviennent, un peu comme des symboles algébriques, pour
représenter une valeur indéterminée de signification, en elle-meme
vide de sens et donc susceptible de recevoir n'importe quel sens,
dont l'unique fonction est de combler un écart entre le signifiant et
le signifié".
(L. Strauss, prefacio a Sociología y Antropología).

Siguiendo lo desarrollado por M. Zafiropoulos (C. Lafente proporciona
la referencia bibliográfica) "el nombre-del-padre (el tótem
católico)" se pone así en serie con el maná, el orenda o el nawal (de
otras "formas" de sociedades  dichas en general "primitivas").

Si Lacan bautiza  ese operador (esa función) como "nombre del
padre", ¿no era acaso un reconocimiento del nombre que ya estaba
fijado en la "neurosis" religiosa?

M. Zafiropoulos cita a E. Porge: "Lacan no explica la introducción de
ese nuevo término en el campo analítico"..."la única indicación que
nos da es su fuente de origen, la religión, y no precisa cuál".

En todo caso, nombrar como Nombre-del-Padre la función simbólica (de
inspiración levi-strausiana) sin duda corresponde a las sociedades
monoteísticamente organizadas según el  modelo que en el inconsciente
liga la neurosis a la función paterna.

La función puede situarse como un concepto "estructural"
(ahistórico) pero hay variaciones históricas de su efectuación.

En l953, el "Nombre del Padre" aparece como la versión lacaniana de
ese "valor simbólico zéro" (Lévi-Strauss). Apelación que no deja de
tener su relación con la religión.

M. Zafiropoulos enuncia la serie: tótem católico-maná, orenda, naval.
Serie que, en l953, J. Lacan bautiza con el nombre de "Nombre del
Padre".

  Esta designación, a mi entender, es la que puede prestarse a confusión,
pues nombra a la vez a una serie, pero lo hace a partir de la elección
de un elemento de la serie, y en este sentido elevaría la solución
histórica "Padre" a una realidad ahistórica y trascendente.

En todo caso, en este complejo proceso de la relación entre una
función y aquello que la nombra, va perfilándose ya lo que más
adelante J. Lacan inaugurará con la "pluralización del nombre del
padre" y con el reconocimiento del Padre como síntoma (una manera
-entre otras- de anudar RSI). El padre es un síntoma entre otros
(duradero sin duda, y vigente actualmente), suplencia según la
tradición, dirá Lacan. Este tipo de anudamiento que tiene ya una larguísima vida y que nada
permite afirmar que ha dejado de ser el síntoma dominante de las
organizaciones colectivas actuales, en la segunda fase del
capitalismo generalizado).

Sólo el sujeto psicótico, y lo paga bien caro, es quien tiene que
"inventar" otra suplencia, pues no dispone de esa solución "por vía
paterna".


   Pero los sujetos psicóticos no comparten sus suplencias de la misma
manera que los neuróticos; a cada uno la suya... Aun cuando en torno
a algún sujeto psicótico puedan formarse colectivos, lazo social
tipo secta (en el sentido estricto del término y no en el sentido
muchas veces utilizado simplemente para referirse a "pensamiento
único", o colectivos doctrinarios,...) cuyo destino es su
autodestrucción.

Saludos cordiales,
Rithée Cevasco

Añado la referencia de la segunda parte de Lacan y las ciencias sociales.
M. Zafiropoulos: Lacan et Lévi-Strauss, ou le retour à Freud,
l95l-l957, publicado por Presses Universitaires de France, Paris,
2003.






Apreciados colegas: Os envío una bibliografía de actualidad sobre el
tema del parentesco. Saludos, Carmen
    a.. Cadoret,A.: Padres como los demás. Gedisa.
    b.. Roudinesco, E.: La familia en desorden. Anagrama
    c.. Heritier,F.: Masculino Femenino. El pensamiento de la
diferencia
. Ariel Antropología
    d.. Fleischer,D.: Clínica de las transformaciones familiares. Serie
temps. Grama Ediciones
    e.. Zafiropoulus, M.: Lacan y las ciencias sociales. Buenos
Aires. Centro Descartes.
    f.. Godelier, Maurice: L' Evolution de la parenté
    g..
Beck-Gernsheim, E.: La reinvención de la familia. Paidós Contextos
    h.. Saez,J.: Teoría Queer y psicoanálisis. Javier Sáez, Ed.
Síntesis, Madrid, 2004
    i.. Lipovetsky .G.: La era del vacío. Ensayos sobre el
individualismo contemporáneo
. Anagrama




Estimada R. Cevasco,

 

Como veo que no es fácil encontrar una texto divulgativo, ¿por qué no hacer yo mismo el intento de que pueda ser un poco más abordable? Ya me dirá si en algo lo he conseguido.

 

La idea básica es que se trata de dar una construcción lógica de la idea de “precede a…” mediante la igualación de las relaciones (de orden) siguientes:

 

-          “padre de…” = “precede a…” (en el campo de los números)

 

Lo importante es que el ancestro o ancestral, como ya lo denominaba Russell, de un individuo debe serlo de todos los individuos de los cuales éste es a su vez el ancestro o “el padre de…”

 

Es decir, que no es una línea recta en la que hay un padre al que le sucede un hijo al que a su vez le sucede un hijo, sino que, tal como explica la Biblia las sucesiones en las tribus, de cada uno de los sujetos cuelgan todos los demás, pero en un árbol de muchas  ramas, tanto a lo largo como a lo ancho.

 

Lógicamente, se debe pensar que un individuo es el ancestro de toda una clase de individuos, pero él mismo pertenece a la clase de los que cuelgan de otro.

 

¿Cómo pensarlo? Pues con una estructura de clases pero de orden, no clases planas que dividirían al conjunto de individuos en partes (como una caja de quesitos; las denominadas clases de equivalencia).

 

Es decir, estas clases deben estar encajadas (pertenecer) a las anteriores en una estructura de imbricación (no se me ocurre otro término). Los matemáticos las denominan clases “hereditarias”  porque la clase de descendientes de x, por ejemplo, contendrá a su vez a la clase de los descendientes de cada uno de los que son descendientes de x. Entonces se dice que las clases que cuelgan de una “heredan la propiedad de la clase de la que cuelgan”. Eso decía Freud cuando indica que al niño le calma la idea de “que mañana ya tendrá derecho a…”

 

Para decirlo con un término lacaniano serían un “enjambre” de clases y no una caja de quesitos de clases.

 

Ahora, a esta sucesión de clases de orden le aplicamos la pregunta ¿es sincronizable dicho enjambre? Es decir, toda esa estructura ¿cabría en una sola clase? Por tanto, ¿existe la posibilidad de construir un “todo” que las aglutine?

 

NO es la respuesta, y es lo que demostró la paradoja a la que hacía referencia en el otro mail, la de Burali-Forti.

 

Así pues, las clases de orden no se pueden cerrar, no existe la clase que contiene a todas las clases de orden del mismo estilo (isomórficas a ella). Leído en nuestra jerga, no hay un significante que los represente a todos, luego no existe el ancestral de los ancestrales, el padre se pierde en una cadena (de orden) en los tiempos y sólo nos queda la sucesión ordenada en la que uno se sitúa como “descendiente de…”  y, si es el caso, “ancestral o ancestro de…”.

 

Por eso el Padre es sólo un referencial, es decir, no tiene existencia lógica, sólo existe una relación de orden y nada más.

 

Es como los números, de menos infinito a más infinito e infinitos en su profundidad (entre dos números reales cualesquiera existen infinitos números reales: el rollo de Cantor) o, como usted dijo un día, esa infinitud de segundo orden es la que usa Lacan para la feminidad en el no-todo.

 

Por eso, si el falo, como un significante que aparezca como uno de los nombres del padre que no existe (dependiendo de algún anudamiento), está forcluido, tenemos el empuje a la mujer, o el empuje a este segundo nivel del infinito, muy intratable sin el primer nivel de la significación fálica.

 

De hecho, Cantor, cuando lo descubrió, se brotó y tuvo que ser internado. La frase que le envió a su maestro Dedekind fue: “Lo veo pero no lo creo” refiriéndose a la demostración (con valor de significación para él) que acababa de construir. El goce del saber no es gratis, como indicaba usted en su mail.

 

Realmente Lacan era un tipo simpático y genial aunque no muy pedagógico. Con eso de que “él hablaba para los analistas futuros” pasó olímpicamente de eso y nos dejó esos textos endiablados.

 

Espero que, aunque un poco impreciso, pueda servir.

 

Un saludo,

 

Carlos Bermejo