Conferencia en
el Foro Psicoanalític Barcelona.
25 de mayo de
2004
Esquema argumental[1]
a)
Primero dibujaremos los tres aros de los registros sin articular y
explicaremos los dos signos que la ciencia usa para pasar de un registro al
otro. Las ciencias del lenguaje sitúan el signo saussoriano de S a I, de tal
forma que la semántica de la imagen mental crea el sentido para unos
(americanos) o referencia el sentido para otros (europeos). De S a R, las
ciencias formales sitúan otro tipo de signo cuyo significado es un objeto. Por
ello, siguiendo a Frege, hay que diferenciar sinn de Bedeutung.
En las ciencias del lenguaje (Ducrot/Todorov), el sentido de la lengua
puede operar sobre un objeto exterior en una operación extralingüística
denominada simbolización. Por el contrario, en las ciencias formales, el
sentido es rechazado y enviado al pensamiento mientras que el único signo es el
signo lógico. Es común en las ciencias hacer un signo mixto entre el
lingüístico y el lógico definiendo el signo en forma trina: un significante genera
un sentido llamado significado y lo une a un objeto denominado el referente. Lo
que confunde son los dos usos distintos de significado en las traducciones
españolas.
Frente a este triángulo del signo, Lacan opondrá el significante con sus
dos efectos, de sentido y de significación y lo convertirá en un triskel.
Pero para llegar a este centro del nudo borromeo vamos a ocuparnos sólo de
b)
Recuérdese que en el esquema R la banda de la realidad R da acceso a lo
real, que queda exterior. Esto supone que en la lógica del fantasma debe
articularse el -
Es una lógica articulada entre S-I y es una lógica paramétrica de tipo
intuicionista añadiendo esos dos parámetros. Insistimos en la negación de la
negación como intento de recuperar lo real perdido por el paso al significante.
Aquí la lógica aún no es ciencia de lo real.
c)
La lógica como ciencia de lo real ya no es la formal de la ciencia. Les
recuerdo el Escrito “La ciencia y la verdad”. La verdad como causa
material y no formal implica construir una ciencia lógica nueva para el
psicoanálisis. La primera modificación es no hacer isomorfa la verdad simbólica
de la proposición con lo real, verdad a medias que sigue la tesis lacaniana
para una verdad que habla.
Que la verdad no sea necesariamente verdadera implica que se debe hacer una
modalización. Pero ésta debe ser también modificada para que lo real como
imposible cuente continuamente tanto como lo necesario de la pulsión. Ésta es
la diferencia con Freud (cientificista): el real lacaniano no es la pulsión.
Ésta ya está en lo simbólico y lo real es lo que no pasa a la pulsión en ningún caso, sea mediante los
S1 o al objeto petit “a”.
Esto permite que la estructura imaginario-simbólica del plano proyectivo se
inmixione con lo real y éste no quede como exterior absoluto; de ahí el nudo
borromeo.
d)
Entonces el encuentro o lo tíquico del Seminario XI ahora
deviene lo contingente. No entramos en el cambio que Lacan efectúa en este
modo, sino que entramos directamente en el significante fálico como el único
que efectúa una Bedeutung sobre lo real. Siempre, claro, que éste haya
sido escrito. Si se ha escrito, está en el Otro pero reprimido (recuérdese
Además, si se escribe el falo, el Otro puede hacer las veces de
metalenguaje de sí mismo, pero fallando S(
En las operaciones de significación siempre aparecen dos restos, el deseo y
el objeto “a”, pero además un significante que nos indica que el metalenguaje
falla: S(
Lo que ha cambiado en Lacan es que, en la etapa falocéntrica, ahí donde el
sujeto (atravesando el fantasma) encuentra el significante de una falta en el
Otro, tenía el significante fálico para darle significación a todo el resto de
goce impasable por el significante o el objeto “a”. Ahora es al revés, ahí
donde el falo fracasa en su Bedeutung, aparece el goce Otro con un
significante que lo apunta, pero que no lo significa: S(
e)
Ahora, la hipótesis fundamental: S y R no pueden ser isomorfos, pues eso
implicaría que la relación sexual se podría escribir fálicamente. Entonces,
parte del ser del sujeto no puede pasar a la letra y por ende es imposible que
pase por el significante, es decir, una parte del goce es inescribible y aunque
el Otro aparezca mediando entre los dos sexos, tampoco él puede significarlo
todo; luego
f)
En Freud, por el contrario, se partía de la premisa universal del falo:
todo el goce debía pasar por el falo, de ahí su importancia en la
genitalización y sus dificultades con la feminidad.
Lacan propone, decíamos, dos cuantificaciones distintas, y además las debe
articular con las teorías freudianas del Edipo. Primera fórmula, la que
comienza la estructura que aparece en las escenas primarias: “Existe un goce
que no pasa por el falo” (una doble negación, pues el falo ya es una en sí
mismo), el llamado padre del Goce que tan bien aparece en los sueños de los
sujetos. Recordamos que el padre siempre es un referencial en análisis. Segundo
paso, la fase fálica, en la que los dos sexos están bajo la premisa universal
del falo. Luego deben ser construidas dos fórmulas que indiquen el todo fálico,
una para el lado macho (“todo el goce está bajo el falo”), y una para el lado
hembra (“no existe goce que no pase por el falo”). En lógica formal son
equivalentes, pero en psicoanálisis no, porque están escritas con dos
cuantificadores distintos y porque denotan sobre un real.
Para el varón, “el todo” genera una especie de clase universal, pero ojo,
podría ser vacía. Por eso todo el mundo parece saber lo que es la virilidad,
pero la insistencia del “¿yo lo soy?” o "¿mi clase de virilidad es
vacía?" indica que no está asegurada. Resulta patente en la conducta del
lado macho, siempre probándola. El fantasma obsesivo puede muy bien recubrir
dicha posibilidad de vacío.
Para la hembra, por el contrario, es “no existe lo que no pasa por el
falo”; es un todo que sí que ya es directamente vacío porque indica que no
existe… Éste es un punto de dificultad máxima con las féminas, en el que el
fantasma histérico saldrá al encuentro para dar entidad por el lado del objeto
“a”; es decir, si no existe, pero sí puede hacer signo, la cosa ya no está tan
mal, de lo contrario la vía es la del estrago.
g)
La salida de la fase fálica para la hembra
en Lacan es el cuantificador “no-todo”, que es la significación de la hipótesis
de partida de estructura: no-todo pasa por
h)
Vayamos al lado macho. Ya hemos dicho que
la hipótesis es que no puede haber un todo fálico, y aquí Lacan es muy
freudiano todavía para mi gusto, y propone que lo único que rompe ese todo es
la excepción del padre, lo cual a mi juicio lo deja oscilando ente un todo y su
cuestionamiento. Si elige el todo se va al goce del idiota y la impotencia, si
elige el padre se envía a goces oscuros o a la inhibición según la posición
fantasmática. Además, se unifican en una misma fórmula el padre y una mujer
como excepción, lo que no es deseable. Así no hay manera de articular el punto
de desisomorfía de la estructura, y se empotran el falo y el objeto “a” en la
fórmula
i)
Cabe pensar que el varón articula el todo y la excepción con una nueva
fórmula: “no-todo no es fálico”, lo que le permite una afirmación parcial de
falicidad, pero al mismo tiempo asume que fuera del entorno en el que funciona
el falo aparece un goce no-falico, tomado como feminidad y no como Goce del
Otro, y así acepta la especificidad femenina. Aparece así la solución del varón
como una variación de la fórmula femenina y no a la inversa, pues si la
feminidad está más cerca de la estructura del nudo, la masculinidad no deja de
ser una modificación o variación de ella (“no todo no lo es”), haciendo de eso
que no lo es su sinthoma.
Premisa universal
del falo en la fase fálica, tanto para un sexo como para el otro (hoy escrito
así:
Padre
Masculino
Padre
Todo
[afirmación
del todo con la posibilidad de ser vacío] [afirmación del todo en forma de
inexistencia]
Sexuación
No-todo-no
[Afirmación parcial de falicidad,
no de la existencia] litorizada]
Simplificado
Padre
Todo
No-todo-no
Más simplificado
[1] En esta conferencia no se
utilizó la grafía nueva que el ensayo “Real y simbólico en el último Lacan. Un
camino de ida y vuelta. Apuntes para una lógica de los cuantificadores
“inexistencia” y “no-del-todo”” presenta aunque para entenderlo bien deban
sustituirse los cuantificadores clásicos por los modificados. De todos modos,
presentarlo con la grafía de Lacan tiene, de entrada, un efecto facilitador.
[2] Recordar que las fórmulas
lógicas formales fallan y hay que darles una nueva denotación como procede por
el hecho de que en el psicoanálisis la causa es “la causa material”; no es la
causa formal como en la ciencia y por ende la lógica puramente formal debe ser
modificada para que sea una lógica “material”, es decir, ciencia de lo real.