UNA LÓGICA PARAMÉTRICA REALIZADA SOBRE
Fig. 1. Botella de Klein
Autor: Carlos Bermejo Mozas
PRESENTACIÓN
En
este ensayo, nos proponemos utilizar la lógica paramétrica que propone
Jean-Michel Vappereau en su libro LU([1])
con el fin de esquematizar las articulaciones que Lacan propone, tanto para la
alienación en el campo narcisista (Le
séminaire. Livre XI)([2])
como para poder establecer las operaciones de alienación, transferencia y
verdad en el campo de la relación al Autre (Le
séminaire. Livres XIV et XV). Damos por conocida por el lector la primera
teoría de la alienación, entre lo simbólico y lo imaginario (Le séminaire. Livre XI). De hecho,
usamos la negación del soy en el inconsciente como su correlato.
Nos situamos, pues, en el momento de paso de la primera formulación del aparato psíquico (plano proyectivo de D’une question préliminaire à tout traitement possible de la psychose) a la segunda, el nudo Borromeo en Encore, momento en el que Lacan corrige el cortocircuito de que “Ello habla en el Autre” para proponer una articulación entre la estructura del lenguaje([3]) y el inconsciente como un encuentro bajo el cual estará lo real, un real aún no tratado mediante el concepto de discurso que aparecerá dos años después.
Lacan ya había desdoblado la cadena
significante en dos, la del enunciado y la de la enunciación, para introducir
la pulsión como algo distinto al Autre, pero articulada con él. En Le séminaire. Livres V et VI construyó
el grafo del deseo o de la palabra, y es en Le
séminaire. Livre VII donde comienza una lectura de lo real a través de
Tras Le
séminaire. Livre IX en el que Lacan empieza a hacer topología de
superficies, es decir, topología de las extensiones de las cadenas del grafo
del deseo (el toro para la demanda y el deseo -cadena del significado-, el
plano proyectivo para el fantasma y el deseo -cortocircuito imaginario-) y,
tras el atasco de Le séminaire. Livre XI
para situar la pulsión en el inconsciente, Lacan se propone tratar la juntura
de las dos cadenas significantes (cadena del significante y del goce) con una
extensión: la botella de Klein (Le
séminaire. Livre XII). Ya no estamos en la articulación de lo simbólico
frente a lo imaginario, sino que estamos en el primer intento de construir la
doctrina de lo simbólico frente a lo real. Dicha doctrina había quedado
semiaparcada desde el escrito La
signification du phallus y en la referencia al ser de goce en Subversion du sujet et dialectique du désir
dans l’inconscient freudien.
En Le
séminaire. Livre XI, a pesar de todo, se han dado dos avances. Uno, se ha
dado una definición significante del recorrido de la pulsión, de su gramática;
dos, se ha ligado dicha pulsión a una operación mayor: la transferencia. La
consecuencia de dichos avances es situar el significante con índices, unario y
binario. El primero en la línea del rasgo unario y el segundo como definición
del Vorstelungsraëprasentaz freudiano. Pero Lacan aún sitúa al significante
unario como apareciendo “in initio” en el Autre. Es decir, aún arrastra el
viejo concepto de que el Uno proviene del Autre tal y como lo define en Le séminaire sur “
Es impresionante la cantidad de vueltas que
da antes de encontrarla, en Le séminaire.
Livres XIV et XV. La suma disjunta no es un vel y no es la disyunción
excluyente de la lógica ni son las leyes de Morgan con las que empieza a tratar
primero el problema. La disyunción excluyente supone que “o se da p o se da q,
pero no las dos a la vez”. Por el contrario, la suma disjunta es una operación
de suma de conjuntos, pero primero, antes de sumarlos, los disjunta.
Disjuntarlos quiere decir que, por si tuviesen elementos comunes (no son
disjuntos), se añade a cada elemento del primer conjunto un subíndice (1, por
ejemplo) y a los elementos del segundo conjunto se les añade otro (2, por
ejemplo). Con ello quedan diferenciados los posibles elementos iguales de los
dos conjuntos: los hemos disjuntado por definición. Ahora, al sumarlos
(mediante la operación reunión), tendremos un conjunto que tendrá los elementos
de los dos conjuntos, luego su cardinal será la suma de los cardinales de cada
uno. Si no los hubiéramos disjuntado, no se cumpliría esto último y no sería
una suma, sino una simple reunión.
Esta reunión tan sencilla en matemáticas es
la que el psicoanálisis debe dialectizar para
dar cuenta de dos problemas: la diferenciación Ello e Inconsciente o,
dicho de otra manera, la juntura de la estructura del lenguaje y el decir de la
palabra. Ahí hay una “refente” del sujeto añadida a su división entre la cadena
del significante y la del significado. Por eso, el inconsciente queda ahora
situado en la doble apertura del grafo del deseo: apertura hacia la izquierda
por la palabra y su “après coup”, hacia arriba entre la estructura pulsional y
el decir. Otra manera de decirlo, entre el saber y el goce, y recubriendo en su
juntura un real que todavía es exterior al aparato, aunque ya representado por
la pulsión. Ya se han separado Ello e Inconsciente en el eje de la relación al
Autre del esquema R en el que el S está completado con el ES freudiano.
Tenemos diferenciados así dos tipos de
significantes, unarios y binarios, pero que pueden ser los mismos como
significantes. Nos parece la mejor manera de situar el significante, sea en la
estructura del lenguaje como significante pulsional, sea en el inconsciente
como significante del Autre([4]).
Si los dos campos, del Ello y del Inconsciente, son disjuntos, pero la pulsión
debe representar la realidad sexual en el inconsciente; y si el sujeto del
inconsciente debe hacerse un lugar en la pulsión ¿cómo unirlos de nuevo, sin
juntarlos por el Je como hace Descartes([5])?
Es aquí donde Lacan situará los dos parámetros del psicoanálisis: a/-
Ahora bien, Lacan debe respetar la lógica
que Freud estableció para el inconsciente y la pulsión en Las pulsiones y sus vicisitudes([7]).
Lógica que no se basa sólo en el dentro y fuera, sino que también articula el
interior y el exterior. Además, debe ser compatible con la lógica establecida
para el inconsciente en “Die Verneinung”([8]).
Para ello usaremos dos herramientas: una,
topológica, la botella de Klein y los posibles círculos sobre ella; dos, la
lógica de las dos negaciones a la que hacíamos referencia más arriba.
La recordamos:
p a
___________
0 0 1
0
0 1 1
1
1 0 0
0
1 1 0
0 es
decir ~p =
Gráficamente
Fig. 2
Vamos a intentar exponer el porqué de la
elección de la topología, en particular la botella de Klein (fig. 1)([9]),
y por qué dicha lógica. La negación clásica puede imaginarizarse (extenderse,
dirían los lógicos) sobre un plano infinito o finito. Si lo imaginarizamos como
un círculo([10]
)sobre él, entonces nos lo divide en dos subplanos: uno, dentro del círculo que
coincide con los puntos en los que la proposición es verdadera; dos, fuera del
círculo que coincide con los puntos en los que la proposición es falsa. Son los
clásicos diagramas de Euler-Venn.
Tenemos así dividido el plano en dos
partes, que podemos llamar sin precisión indistintamente interior-exterior o
dentro-fuera([11]).
Si el plano es finito, tenemos un universo del discurso definido, y si es
infinito, no lo tenemos y las cosas se complican, pues la negación no coincide
con la complementación de conjuntos. Sabemos que en psicoanálisis tenemos que
diferenciar el fuera de mí (pero dentro del aparato psíquico) del exterior (o
sea, no pertenenciente al aparato psíquico). Dicho de otra manera, las dos
polaridades freudianas de lo indiferente y lo placentero o displacentero. Si se
quiere ver desde otro punto de vista, diferenciar, en lo real, lo real exterior
de lo real representado dentro. Por eso, Lacan diferencia el no-yo (fuera),
dentro del yo (interior), del exterior radical.
Si, como decíamos, no hay universo del
discurso, ¿cómo definir las negaciones clásicas complementarias? Una solución
consiste en utilizar una superficie cerrada([12])
sumergida dentro de un espacio euclídeo tridimensional. Entonces, un círculo
que la divida en dos, que la desconexione, nos permite extender o imaginarizar
dicha negación, al aparecer dos trozos, lo verdadero y lo falso. Ahora bien, ya
no coincide dentro-fuera (un trozo lo verdadero y el otro trozo lo falso) con
interior-exterior (los dos subespacios en los que la superficie divide al
espacio euclídeo tridimensional)([13]).
Si tomamos la más sencilla, una esfera,
veremos que cualquier círculo la divide en dos pastillas, luego nos serviría.
Un círculo (significante en su aspecto lógico) la divide en lo verdadero y lo
falso. Puesto que interior y dentro o exterior y fuera son absolutamente
disjuntos, no nos sirve, ya que sabemos que lo más íntimo del sujeto y lo mas
exterior están en continuidad. De todas maneras, la mayor dificultad proviene
de que sobre ella sólo hay un tipo de círculos, lo que hace que sólo podamos plantearnos
una negación clásica y por consiguiente su división en dos pedazos. La solución
es dejar la esfera y pasarnos a superficies uniláteras o no-orientables.
Si elegimos un plano proyectivo, en tanto
que no se puede sumergir en dimensión tres sin autoatravesarse([14]),
sólo queda la posibilidad de inmergirlo, lo que produce la línea de
singularidad, podemos pasar así del interior al exterior([15])
en solución de continuidad, aunque siguen siendo disjuntos con el dentro-fuera.
Por otro lado, en dicho plano, existen tres tipos de círculos. A) los que lo
desconexionan en una banda de Möbius y un disco. B) los que lo abren sin
desconexionarlo quedando como un folio. C) los círculos duales de los a), es
decir, los ochos interiores que, aplicados a la banda de Möbius obtenida con un
círculo de tipo a) dividen la banda en una banda y una cinta([16]).
Éstos últimos hacen que el plano se divida en tres pedazos: banda, cinta y
pastilla. Estas tres porciones nos permiten pensar una lógica sobre él con dos
negaciones y un parámetro: el objeto “a” o Helix([17]).
Ahora bien, en las operaciones
inconscientes no debe cumplirse los principios de no-contradicción y del
tercero excluido. De hecho, eso es lo que nos marca el S(
Si ahora deseamos abordar la lógica que se
da entre la cadena de la enunciación y la del enunciado, o, dicho de otra
manera, la articulación Ello-Inconsciente, o también, la estructura del
lenguaje y la estructura de la palabra, y como ya hemos indicado, no pueden
tener elementos comunes que no sean parámetros, y si los tienen (el significante
en su doble dimensión de saber y pulsional) no queda más remedio que
disjuntarlos. Podríamos utilizar el plano proyectivo, pero nos falla en el
hecho de que nos da sólo un parámetro, el “a”, pero no dos, “a” y -
La articulación de las dos polaridades
dentro-fuera e interior-exterior, no disjuntas, no se conseguirá hasta el nudo
Borromeo. En los esquemas de superficies la articulación del exterior radical,
lo que recubre “a”, con el dentro se articula mediante el marco del -
Traspasando esta vez dicha lógica a la
botella de Klein, abordamos tanto el esquema de la alienación en el campo del
narcisismo como la suma disjunta de la que partir (ya que no hay ser en el
inconsciente ni je que piensa en el Ello) para efectuar, a partir de ella, la
tres operaciones fundamentales de la lógica del fantasma: alienación,
transferencia y verdad, y sus consecuencias en referencia al acto, acting-out y pasaje al acto.
Nota.-
En este trabajo utilizamos “
Mantener las dos formas negativas permite
visualizar y rigorizar con precisión cómo, mediante las negaciones clásicas, se
puede falsamente positivizar ese
ESQUEMA
1 (la alienación en el campo narcisista)
A) Primera posibilidad de la alienación en
el registro narcisístico partiendo de que cada campo está imaginarizado como un
plano proyectivo:
Fig.
3
Pasamos a hacer las negaciones
clásicas Þ no tenemos en cuenta el objeto “a”.
Fig. 4
Hacemos que los dos círculos de las
negaciones se recubran el uno con el otro.
Fig.
5
Esta pastilla, doble, convierte en planos
proyectivos a cualquiera de las dos bandas de Möbius. Lacan lo pone así: cada
círculo es un plano proyectivo.
Fig.
6
B) Ahora tendremos en cuenta la segunda
negación para contar con el objeto “a”, que es el que permite enfocar en el
espejo para ver el efecto del yo. Es decir, la aplicación bi-unívoca entre i(a)
y i ‘(a)
~ Ich ~ Lust
Fig.
7
Ahora unimos los dos “a”, que nos dan una
clindro, y pegamos las negaciones clásicas cruzadas:
Fig.
8
superponemos los PP
Fig. 9
Lacan lo esquematiza así: Unlust = no-yo
Fig.
10
Si volvemos a nuestros planos proyectivos,
nos ha quedado fuera el “a”, que dibujamos ahora en línea de puntos sobre
ellos:
Fig. 11
Siendo la línea de puntos las
intersecciones con los planos proyectivos del cilindro del objeto “a”.
Si lo convertimos todo en círculos, y
añadimos la operación de “espejear”, gracias al objeto “a”([18]),
el lust en el Ich, tenemos el esquema de Lacan:
Fig. 12
ESQUEMA
2 (La alienación en el campo del lenguaje)
La
lógica de la juntura Ello e Inconsciente.
Ahora no partimos de planos proyectivos
sino de botellas de Klein([19]),
en las que supondremos que una banda es la negación (clásica) de la proposición
de la otra y viceversa. Esto se justifica por dos razones:
Una, la tesis de Lacan de que no hay
universo del discurso, luego no hay un conjunto que represente al todo total
frente al que hacer la complementación o la negación.
Dos, de existir un universo del discurso
iríamos, al rigorizar con él, en la dirección contraria a la doctrina expresada
por Freud en Las pulsiones y sus vicisitudes([20])
de que al principio está la vastedad de lo real, lo indiferente, y es dentro de
dicha vastedad donde se crean los espacios yoicos o simbólicos. Luego no se
niega frente al infinito, sino que se niega, clásicamente, frente al espacio,
superficie cerrada y no orientable o unilátera,
construido en anteriores operaciones -la superficie sumergida en lo
real.
Fig. 13
Además tendremos que usar dicha negación
junto con la negación, ~, algo mejorada, y que puede ir en los dos
sentidos.
Negamos (~) X
Fig. 14
Fig. 15
Debemos añadir otra negación de X, la barra , que es pura necesidad con la doctrina
psicoanalítica. Ésta tendrá dos versiones que no diferenciamos por simplicidad
en los cálculos.
Una, barra, cae sobre el, soy,
Dos, barra, cae sobre el, yo gramatical,
Primer
caso, sin buscar comunidad entre Inconsciente y Ello
Fig. 16
La negación clásica se hace ahora frente a
la otra banda y no la pastilla como en plano proyectivo. Hemos usado
Fig. 17
Aquí se niega
Si
Si
Ahora los superponemos girando el
Inconsciente.
Fig. 16 bis
Fig. 18
Fig. 19
ß ß
Falso ser coincide Creencia
en el pensar del je
con el Ello coincide
con el Inconsciente
Si yo no pienso ==>soy Si
yo no soy ==> pienso([21])
Si no hay transferencia, esto se queda así,
en esta oscilación (o yo no pienso o yo no soy), con las dos posibilidades para
escoger, actig-out o pasaje al acto.
O yo pienso o yo soy, queda mejor dicho.
Segundo caso, con la iteración en doble
corte ~
Bajo transferencia, podemos encontrar una
cinta común a las dos bandas y por ello común al Ello y al Inconsciente, siendo
al mismo tiempo disjuntos. Es una dialéctica de encuentro-desencuentro.
Fig. 20
~ (
Fig. 21
~ (yo
Ahora las superponemos cruzadas.
~ (yo
ß ß
Fig. 22
Falso ser incluyendo Creencia
en que Je
al objeto “a”, pero con piensa,
pero con el
el -
y
taponado por “a” como nasa
Entonces la oscilación pasa a ser:
o [~ (yo
~ (yo
~ (
Lacan, para más claridad o sencillez (o
simplemente no lo visualizó con esta rigorización), en vez de bandas pone
círculos y la cinta es la lúnula.
Fig. 23
Fig. 24
O no pienso o no soy de forma muy
simplificada
A partir de aquí puede aplicar las
operaciones de alienación, transferencia y verdad. ß
Nueva
Þ escoger ya un lado
Por otra parte, vemos con claridad que el
acceso a lo real queda mediado por -
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
(Para las obras de Jacques LACAN citadas)
SEMINARIOS:
-Le séminaire. Livre V: Les formations de l’inconscient. Éditions du
Seuil. Col. Le Champ Freudien.
-Le séminaire. Livre VI: Le désir et son interpretation. Éditions de
l’Association Freudienne Internationale.
-Le séminaire. Livre VII: L’éthique de la psychanalyse. Éditions du
Seuil. Col. Le Champ Freudien.
-Le séminaire. Livre IX: L’identification. Éditions de l’Association
Freudienne Internationale.