La relación entre las tres caras del abjeto y las
tres modalidades de la castración
La cara simbólica o causa del deseo y la castración del Otro. Deseo inconsciente
y demanda
Ya Lacan, en el añadido al Seminario
de la carta robada (paréntesis de los paréntesis), sitúa el 1 del rasgo
unario fuera de todas las cuplas de la cadena significante como la repetición
de dicho rasgo. En el Seminario de la
Identificación (cuando empieza en serio su doctrina y no sólo la lectura de
Freud) nos da la primera relación entre el rasgo que se re-pide (demanda) y el
objeto que se pierde. Es la figura del toro. Se trata de la corporificación de
un organismo en forma de cuerpo de goce. El objeto “a”, ahí, ya no es sólo el
objeto imaginario petit “a” que se articulaba en la tópica del espejo con
La pregunta inmediata es ¿la corporificación en la psicosomática también es
tórica? Yo creo que no, apunta más a una esfera y de ahí que el objeto quede
pegado al cuerpo. La relación ahora con la castración no es con
Creo que, como Lacan hacía equivalentes
¿Cómo situar espacialmente ese objeto en relación al sujeto, de forma que
sean dos campos distintos y al mismo tiempo pueda articularse con la propiedad
en el espejo de las imágenes no-especulares? Además, el campo del deseo no debe
tener dos caras o doble inscripción. Pues con un plano proyectivo, en el que,
desde la tópica del inconsciente, se pueda efectuar en él un corte especial en
repetición (ocho interior) que divida a dicha superficie en dos pedazos (la
desconexione o separe) sin romperla y que dichos dos pedazos tengan propiedades
distintas: esférica y a-sférica.
Nos aparece entonces que entre el toro de la demanda-deseo y el plano
proyectivo del fantasma o del deseo-realidad debe establecerse alguna relación.
Es lo que sitúa en “L’Etourdit”, operación denominada involución significante. ¡Qué camino tan bien establecido! Es la
articulación entre el eje del semejante, y su tópica del espejo, y el eje del
inconsciente y su tópica de la significación.
Dicho con más precisión, entre la cadena de la demanda, cuya extensión es
un toro, y las cadenas significantes (pulsionales y del Otro), cuyo efecto es
el fantasma con extensión de plano proyectivo, se da una relación de ida y
vuelta. No hay que olvidar nunca que la extensión de las cadenas significantes
son triangulaciones del espacio. De esas triangulaciones de dimensión 2 se
obtienen mediante la operación borde de una cadena, que es un círculo de
dimensión uno, esos círculos que actúan sobre el plano proyectivo o sobre el
toro. Véase el dibujo, como si la tópica del inconsciente articulase tanto el
fantasma como la Demanda:
Plano proyectivo inmergido y su corte de la banda para extraer el objeto
“a”
Cadena significante bidimensional y su borde unidimensional
Operación borde de una cadena
Efecto sobre el fantasma
Efecto sobre el cuerpo
Toro de la demanda y el deseo con el objeto “a” metonímico
La cara imaginaria y la castración simbólica. Narcisismo y fantasma
Se tapona
Lo que no tiene imagen en el espejo es
La cara real del objeto o plus-de-goce y la castración del inconsciente.
Goce fálico y goce del Otro
¿Qué faltaba? Pues introducir el goce “pulsional” y no sólo
Además debía ser reencontrado en el cuerpo del semejante y no en el propio,
es decir, abordar el encuentro de los dos sexos en el goce y no sólo en la
comedia de los sexos. Comedia en la que cada uno es la causa del deseo del otro
diferenciándose entre ellos porque uno hace semblante de tener el falo
imaginario y el otro de serlo.
Aquí viene la gran cabriola de Lacan, el
cuerpo del semejante simboliza al Otro del goce, con lo que se establece
una relación entre el significante por el lado del Saber del inconsciente y el
significante como sustancia gozante, tema bien complicado ya que aparece un
Otro del goce compacto (para terminar de una vez con el concepto de pulsión), o
como una sustancia gozante compacta aunque debida al significante. Lacan se
negó siempre a postular una letra de goce “anterior” al significante, por lo cual
lo de la sustancia gozante es complicado, pues parece algo más que el
significante. El significante es denso[1]
y no compacto como el goce. No sigo por este camino, pero parece que
necesitamos más topología y lógica para eso.
Aquí ya no se trata de topología de círculos, sino de topología de letras o
de conjuntos (que para Lacan son lo mismo ¡qué fantástico paso!). El Otro como
conjunto-espacio puede ser recubierto por un tipo especial de sus subconjuntos
(los abiertos), y, si es compacto, podrá ser recubierto por una colección o
familia finita aunque él sea infinito. Nos acaba de introducir los posibles
objetos recortables en el Otro como contables o numerables. Ya no hay que ir al
infinito no-numerable de La mujer como el psicótico (empuje a la femme). Es decir, los pluses de goce
no son más que una letra para recuperar como tapón ahí donde el significante se
sitúa frente al infinito infinitamente infinitizable, o el horror de los
horrores. Letra que está siempre empotrada en el nombre que el sujeto se
da.
La relación de esta cara del abjeto con la castración se hace mediante la
modalidad del falo simbólico. Si el falo reprimido en el Otro constituye el inconsciente, es decir, separa
el inconsciente del goce del Otro, entonces puede pensarse que el significante
en sus operaciones de significación
atrapa todo ese goce, o puede pensarse que no. La clínica indica que no. Luego
el inconsciente está castrado por estar sometido a la significación fálica (si
el falo está afirmado). No puede con todo el goce del Otro, de ahí que estar en
lo fálico sea estar castrado en un sentido nuevo. La denominamos la castración
del inconsciente. Si hay forclusión fálica no hay inconsciente, o uno precario,
y todo es goce del Otro. De nuevo en la psicosomática aparecería ese goce en el
cuerpo directamente. Una escritura que no está hecha para ser leída ¿un dibujo
en el cuerpo?
Aquí aparecerán dos posibles cuantificaciones de esa castración, lado macho
y hembra. El cuantificador “no-del-todo” y otro que no explico ahora. Y donde
el falo no llega aparece el plus-de-goce, goce a-sexuado de la antigua pulsión
freudiana. Plus atrapado también en el fantasma para el lado macho. Es decir,
que la flecha que en las fórmulas de la sexuación va del sujeto dividido al “a”
para el macho no es el fantasma, como suele entenderse, sino lo que se añade de
goce al fantasma. Y para el lado hembra será el
Por eso, al final de la cura, además de dicha castración hay que hacer caer
la existencia de ese Otro; de lo contrario no hay manera de terminar.
Si además pensamos en lo que no se puede escribir, entonces tenemos
La geometrización topológica de las tópicas, el objeto y las castraciones
Creo que ahora podemos situar este álgebra en la topología que estamos
trabajando; la topología como geometría alternativa al espacio de Descartes y
sus derivaciones. Si ponemos el objeto en relación con las castraciones
tendríamos:
Pero si nos salimos, como siempre, del plano y triskelizamos en vez de
intersectar:
Cada trozo de recta da una de las caras del abjeto y en los cruces de las
tópicas tenemos las castraciones. Se visualiza que para situar bien lo real
como imposible, el más allá del inconsciente y del goce del Otro, como goce
Otro (la imaginarización de un real más allá de lo articulado por lo simbólico,
tema relacionado con el
Con esto aprovechamos para situar los diferentes usos de la topología que
hace Lacan:
a) Topología simplicial o de Homologías para
situar la cadena significante y sus bordes.
b) Teoría restringida de nudos, tóricos, para
articular el toro del sujeto y el del Otro: deseo y demanda.
c) Topología de la Homotopía para situar los
bordes de la cadena significante en las superficies del plano proyectivo y del
toro.
d) Teoría general de superficies y
dimensiones, para hacer las superficies y sus propiedades. Cortes efectuados en
ellas por dichos bordes. Además, para poder graficar la teoría de la metonímia
entre las superficies tóricas y las uniláteras (plano proyectivo y botella de
Klein).
e) Topología de conjuntos (letras) para
situar los objetos plus-de-goce en el “espacio”, n’espace, del Otro.
f) Teoría general de nudos dóciles para
efectuar la articulación entre las tópicas y los goces. La nominación y el
sinthoma, es decir, para la geometría del aparato psíquico.
Y todo ello articulado con las distintas lógicas: intuicionista, modal y
existencial modificadas. No debemos olvidar que la ciencia prínceps del psicoanálisis
es la lógica y que las modificaciones son necesarias por varias razones: una,
para situar el universo de la falta; dos, para que sea una ciencia de lo real y
no de lo simbólico, como en la filosofía y la ciencia; tres, para situar la
verdad como un producto del discurso, es decir, como un nuevo Saber en el
momento en que se inventa para suplir la falla en lo real. Por eso lo real debe
estar triskelizado con los otros dos registros representando ese imposible que
se capta en los impases de dicha lógica, un real no-para-saberlo a diferencia
de la filosofía y
[1] Denso quiere decir que entre un
significante y otro siempre puede construirse uno nuevo, pero que entre un
significante y otro quedan “poros”. No hay “poros” en