SUMARIO

 

La (RO) Realidad Ordinaria  como discurso del Débil Mental (DM)

 

 

Alberto Caballero

 

 

Dos son las grandes cuestiones que me interrogan: Una, la cuestión de “la realidad” en sus distintas significaciones para la lógica psicoanalítica (como realidad psíquica, como marco para el esquema R de Lacan, como realidad alucinatoria, el fantasma como realidad, la historia del sujeto, etc); y dos, “los que rechazan el inconsciente”, los sujetos que consultan, pero que en la escucha no producen “formaciones del inconsciente”, y, más aún no producen demanda. ¿Entonces para qué consultan?

 

Por ahora sólo puedo dar respuesta a algunas de las preguntas que se plantean ante estos casos,  muchas de las cuales sólo quedan como interrogantes:

 

1.            La Realidad como representación imaginaria, en su modalidad Realidad Ordinaria, donde el ideal, al no tener valor diferencial, es mera sucesión. (RO)

 

2.            El Discurso (del Amo) como estructura, en su modalidad capitalista, pero con la particularidad de que el objeto no tiene valor de plusvalía / plus de goce, si no ha sido “consumido”.

 

3.               El sujeto no estará como tal  barrado, sujeto por la falta del Otro, por el valor diferencial del lenguaje como saber del Otro, estará débilmente sujetado al siguiente significante, al siguiente mandato, a la orden del Otro: el Débil Mental (DM).

 

1.    De la Realidad como representación (ordinaria)

 

¿Qué es un aparato? ¿Qué es una construcción?

 

Para Lacan, construcción implica la construcción de un aparato para poder leer, pero también para poder extraer un objeto. Para la realidad lo hace con el aparato óptico, del que va a extraer el objeto que denomina “mirada”, la mirada como objeto.

 

De allí en adelante a este aparato se le denominará operador, el operador óptico para construir la realidad como una construcción, y de allí extraer un objeto. Por un lado, un imagen real (i (a)), y por otro, una imagen virtual (i(a’)). Una imagen de a “a otra” imagen de a, el yo, mejor dicho, el ideal del yo, son productos de esta operación. El objeto a será el resto de dichas operaciones, lo no representable, lo no idealizable, lo no especularizable. De allí la importancia de estas operaciones para “la construcción de la realidad”. ¿Cómo opera el yo? ¿Cómo opera el ideal del yo?

 

Para ello es necesario un Otro (A) que mira, o que falla porque mira, una mirada que construye 

 

                                                          A         ----->  a

 

De allí el Sujeto, construido en función de esta extracción, de esta falta en el A, de esta barra en el Otro, también está o no barrado,

 

                                                                          ----->  a   

 

                                                                                    S         

 

Pero, ¿qué sucede cuando no se extrae a? ¿Cuando el Otro esta entero? ¿Cuando no hay resto de dicha operación? Sólo es S1 S1 S1 S1, diríamos cuando el Significante Uno, el significante Amo, no deja resto. Si el paso del S1 al S2 implica una operación metafórica, o sea que es gracias a Ф que se produce dicha operación, por otro lado deja como resto “a”. Esto es la neurosis; en la psicosis, al no estar esta función, el sujeto está fijado a un S1. Pero hay otros casos donde el S1, si por un lado no permite el paso al S2, sí permite otros S1; al no producirse el salto metafórico, se produce una mera sucesión.

 

De allí podemos anticipar una lógica de lo ordinal donde la serie de Fibonacci no tiene cabida. Una lógica de la realidad, producto del aparato óptico, entre lo Real y lo Virtual, que nos permita pensar lo Ordinal. Ante un real imposible de representar, de “darse a ver”, ante un virtual, aparente, semblante, una composición transitoria, que no lo representa todo, ante un fallo en la representación, surge lo Ordinal: una parte, luego la otra; un plano, luego el otro.

 

No hay paso de la dimensión 2 a la dimensión 3, no hace volumen, no hace cuerpo, “no hay profundidad”, es mera sucesión en el plano. Para representar la dificultad de hacer volumen, surge la sucesión de planos, “la realidad se hace transparente”, plana.

 

(Si usted es profesional y desea leerlo entero, puede pedírselo al autor, a la dirección de correo electrónico acaballero@geifco.org)

 

 

 

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