La (RO) Realidad Ordinaria como
discurso del Débil Mental (DM)
Dos son las grandes cuestiones que me interrogan: Una, la cuestión de
“la realidad” en sus distintas significaciones para la lógica psicoanalítica
(como realidad psíquica, como marco para el esquema R de Lacan, como realidad
alucinatoria, el fantasma como realidad, la historia del sujeto, etc); y dos, “los que rechazan el inconsciente”, los
sujetos que consultan, pero que en la escucha no producen “formaciones del
inconsciente”, y, más aún no producen demanda. ¿Entonces para qué consultan?
Por ahora sólo puedo dar respuesta a algunas de las preguntas que se
plantean ante estos casos, muchas de las
cuales sólo quedan como interrogantes:
1. La Realidad como representación imaginaria, en su modalidad Realidad Ordinaria, donde el ideal, al no tener valor diferencial, es mera sucesión. (RO)
2. El Discurso (del Amo) como estructura, en su modalidad capitalista, pero con la particularidad de que el objeto no tiene valor de plusvalía / plus de goce, si no ha sido “consumido”.
3. El sujeto no estará como tal barrado, sujeto por la falta del Otro, por el valor diferencial del lenguaje como saber del Otro, estará débilmente sujetado al siguiente significante, al siguiente mandato, a la orden del Otro: el Débil Mental (DM).
1.
De la Realidad como representación (ordinaria)
¿Qué es un aparato? ¿Qué es una construcción?
Para Lacan, construcción
implica la construcción de un aparato para poder leer, pero también para poder
extraer un objeto. Para la realidad lo hace con el aparato óptico, del que va a
extraer el objeto que denomina “mirada”, la mirada como objeto.
De allí en adelante a este aparato se le denominará operador, el operador óptico para construir la realidad como una construcción, y de allí extraer un objeto. Por un lado, un imagen real (i (a)), y por otro, una imagen virtual (i(a’)). Una imagen de a “a otra” imagen de a, el yo, mejor dicho, el ideal del yo, son productos de esta operación. El objeto a será el resto de dichas operaciones, lo no representable, lo no idealizable, lo no especularizable. De allí la importancia de estas operaciones para “la construcción de la realidad”. ¿Cómo opera el yo? ¿Cómo opera el ideal del yo?
Para ello es necesario un
Otro (A) que mira, o que falla porque mira, una mirada que construye
A
De allí el Sujeto,
construido en función de esta extracción, de esta falta en el A, de esta barra
en el Otro, también está o no barrado,
-----> a
S
Pero, ¿qué sucede cuando no se extrae a? ¿Cuando el Otro esta entero? ¿Cuando no hay resto de dicha operación? Sólo es S1 S1 S1 S1, diríamos cuando el Significante Uno, el significante Amo, no deja resto. Si el paso del S1 al S2 implica una operación metafórica, o sea que es gracias a Ф que se produce dicha operación, por otro lado deja como resto “a”. Esto es la neurosis; en la psicosis, al no estar esta función, el sujeto está fijado a un S1. Pero hay otros casos donde el S1, si por un lado no permite el paso al S2, sí permite otros S1; al no producirse el salto metafórico, se produce una mera sucesión.
De allí podemos anticipar
una lógica de lo ordinal donde la serie de Fibonacci
no tiene cabida. Una lógica de la realidad, producto del aparato óptico, entre
lo Real y lo Virtual, que nos permita pensar lo Ordinal. Ante un real imposible
de representar, de “darse a ver”, ante un virtual, aparente, semblante, una
composición transitoria, que no lo representa todo, ante un fallo en la
representación, surge lo Ordinal: una parte, luego la otra; un plano, luego el
otro.
No hay paso de la dimensión
2 a la dimensión 3, no hace volumen, no hace cuerpo, “no hay profundidad”, es
mera sucesión en el plano. Para representar la dificultad de hacer volumen,
surge la sucesión de planos, “la realidad se hace transparente”, plana.
(Si usted es profesional y desea leerlo entero,
puede pedírselo al autor, a la dirección de correo electrónico acaballero@geifco.org)