Nudo aquí quiere decir la división que engendra el significante en el sujeto, y nudo verdadero por cuanto no se le podría aplanar…
Un nudo que no puede aplanarse es la estructura del símbolo, lo que hace que no pueda fundarse una identificación sino a condición de que algo complete la medida para dirimirla.” De un silabario a posteriori. Jaques Lacan, Escritos (703)
A causa de lo cual el sujeto está 4
veces horadado: la división enunciado-enunciación
Abstract
Nos dijimos que la violencia no podía explicarse sólo por una pulsión, debido a que es ella misma la que hay que explicar. Desde la última teoría del goce, sabemos que lo simbólico no da cuenta de todo, así que aparecía un más allá no-pulsional: un encuentro entre lo imaginario y lo real que también aporta goce. Dicho encuentro situaba el odio en el registro narcisista. Pero, desde la cuantificación fálica ante el real imposible, se nos abría un nuevo camino para explicar el goce en la violencia como adherido a lo simbolizable por el Otro. Dicho goce no podía ser independiente de la violencia que sabemos que aparece en las diferentes fórmulas del padre edípico. Debía haber alguna relación entre la figura del que no está sometido a la castración, vista desde lo simbólico, y el goce fuera de lo simbólico.
Por otro lado, la clínica es cristalina en un punto: unos sujetos fantasean la violencia e incluso disfrutan con ella, y otros la realizan. ¿Qué diferencia hay entre los sujetos que la fantasean y los que la ejecutan? Diferencia que, de entrada, no deseábamos explicar por la psicopatología del sujeto ni por el recurso rápido al concepto de psicopatía o sociopatía. ¿Es que existe un goce de lo motor no-pulsional? Un goce que Freud, atrapado en una espistemología de lo real excesivamente científica (lo necesario de la pulsión), sitúa del lado de la triebedestruktion y finalmente del lado del tánatos.
Aquí nos volvió la definición lacaniana del símbolo y nos permitió diferenciar sus diversas posibilidades de orientación y orden de los registros, y articularlo con la lógica de la sexuación, utilizando el término “gesto” para definir una acción dirigida por la estructura.
Concluimos con una tesis de goce de lo locomotor para el lado “Para-todo fálico” en paralelo al goce Otro para el “no-del-todo fálico”. Permitiendo al segundo cuantificador los dos tipos de goce. Metonímicamente abrimos una puerta al futuro estudio del super-yo, articulado con las últimas doctrinas de Lacan, sin cerrarlo en la definición de “imperativo del goce”.
Primero quisiera recordarles que el real del psicoanálisis no es el real científico, sino lo imposible. Luego, como máximo, puede denotarse (Bedeutung) y, tal como veremos, sólo hasta cierto punto.
La violencia ha existido siempre, lo que implica que seguramente no sólo depende de un discurso concreto: vistos desde la magia, la religión, la ciencia y el psicoanálisis. Es conocido que suele aparecer la violencia cuando hay dificultades de subjetivación y se pasa a lo objetivo. ¿Quizá haya una que es insubjetivable?. Por otro lado, la violencia no es igual a la maldad, aunque se superpongan muchas veces.
Hay cuatro aspectos de la doctrina que se ponen siempre de manifiesto cuando se trata el tema de la violencia: la primera identificación al padre, la pulsión de muerte, el padre edípico y los aspectos del narcisismo. La pulsión, desde Lacan, es siempre pulsión de muerte, ya que aparece por estar sumergido el organismo en el lenguaje; toda pulsión es de muerte para el sujeto mismo, y, en consecuencia poco aporta por sí misma. Más bien debe ser explicada, cosa que Lacan comienza con la teoría del Uno al comienzo de su obra y con los significantes amos al final.
La alternativa lacaniana a la primera identificación, esa que Freud duda de si es antes o después del objeto o al mismo tiempo, es el nudo borromeo, lo que permite entrar en la teoría de la nominación y desmitificar la figura del padre edípico en un segundo tiempo. Grafiquemos los tres registros lacanianos y el sinthoma como recorrido entre ellos. Hagámoslo primero como si fuesen ejes cartesianos y posteriormente como ejes borromeos para que se vea la diferencia entre pensar el espacio a la cartesiana o a la borromea. Situamos en ellos los diferentes aspectos de la doctrina, añadiendo uno de nuestra elaboración: el goce locomotor.
Entonces podremos considerar el círculo del sinthoma como pasando por todos los cuadrantes. Es la mejor graficación para una definición del sinthoma en la que éste está imbricado en la estructura. Lo ponemos en color verde.
Pasemos al anudamiento borromeo.
Introduzcamos el sinthoma.