Las
mociones suspendidas, su valor y función en la estructura del tiempo lógico
Montserrat Romeu Figuerola
En el siguiente texto pretendemos exponer
la función de las mociones suspendidas en la estructura del tiempo lógico,
expuesto en el articulo de Jacques Lacan “El tiempo lógico y el aserto de
certidumbre anticipada. Un nuevo sofisma”, para poder entender cómo éstas son
esenciales en la articulación de los tres tiempos (tiempo de ver, tiempo de comprender
y tiempo de concluir) y mostrar cómo constituyen una parte crucial del proceso
lógico.
En este artículo, Lacan mostrará la
lógica colectiva del significante, en donde cada paso incluirá al anterior.
Decimos lógica colectiva porque está en juego más de un sujeto y para concluir,
como veremos, el sujeto necesitará a los otros. Será del significante porque se
pondrá en juego una estructura temporal, en donde los fenómenos se
significarán.
Veremos cómo el modelo que presenta no es
un modelo hipotético-deductivo o inductivo, propios del método científico; aquí
se seguirá otra lógica, con un modelo de verificación distinto al científico,
en donde el sujeto está implicado, no está fuera del proceso, porque se
pregunta sobre él mismo. Su verificación frente a lo real se hará mediante una
dialéctica temporal en donde cada tiempo absorbe al anterior, para cerrarse al
final. Es un tiempo pulsátil, no lineal en absoluto. El proceso empieza con el
instante de la mirada y termina también con el instante de la mirada. Partimos
de la siguiente situación expuesta en el citado artículo:
El director de una cárcel comunica a tres
detenidos el hecho de que tiene que poner en libertad a uno de ellos y tomará
tal decisión en función de la siguiente prueba (citamos textualmente):
"Son ustedes tres aquí presentes. Aquí están cinco discos que no se
distinguen sino por el color: tres son blancos, y otros dos son negros. Sin
enterarles de cuál he escogido, voy a sujetarle a cada uno de ustedes uno de
estos discos entre los dos hombros, es decir, fuera del alcance directo de su
mirada, estando igualmente excluida toda posibilidad de alcanzarlo
indirectamente por la vista...." "...Les será dado todo el tiempo
para considerar a sus compañeros y los discos de que cada uno se muestre portador,
sin que les esté permitido, por supuesto, comunicarse unos a otros el resultado
de su inspección... Será el primero que pueda concluir de ello su propio color
el que se beneficiará de la medida liberadora." Me parece importante
señalar que no hay tiempo límite para concluir, pero sí existe la presión de
ser el primero en hacerlo, para beneficiarse de la concesión de libertad.
"Se necesitará además que su conclusión esté fundada en motivos de lógica,
y no únicamente de probabilidad... Cuando uno de ustedes esté dispuesto a
formular una (conclusión), cruzará esta puerta a fin de que, tomado a parte,
sea juzgado por su respuesta." Se acepta la propuesta y se adorna a cada
uno de los sujetos con un disco blanco; no se utilizan los discos negros.
Partimos de la siguiente situación: tres
sujetos (A B C); cinco discos (B B B N N). Sin que los sujetos lo
sepan, se colocará a cada uno de ellos un disco blanco; así, cada sujeto verá a
sus dos compañeros respectivamente vestidos con un disco blanco, y viendo a dos
blancos, el sujeto se preguntará: "¿Soy blanco o soy negro?"
Pasemos al desarrollo del proceso:
Inicialmente tenemos tres posibles
combinaciones y la posibilidad de cada combinación supondrá un tiempo para
rechazarla o afirmarla, un tiempo por donde deberá pasar el sujeto, a la vez
que cada tiempo será absorbido por un siguiente tiempo, es decir, si se rechaza
una posible combinación, automáticamente dicho proceso queda absorbido por el
siguiente planteamiento.
Combinaciones posibles:
1-
NNB
2-
NBB
3-
BBB
Primer momento, combinación NNB :
Tenemos una matriz, formada por una combinación y un
razonamiento:
NNB
La combinación es NNB y el razonamiento
será: ante dos negros, se es blanco. Se trata de una evidencia, una frase
lingüística, impersonal, no hay ningún proceso subjetivo, no es una hipótesis.
No hay vacilación, ya que la vacilación estaría excluida lógicamente para
quienquiera que viese a dos negros.
El tiempo de dicha evidencia es
instantáneo, tiende a cero, es el instante de la mirada, y una vez el sujeto ve
a dos blancos, inmediatamente, apenas sin darse cuenta, descarta dicha
combinación.
Segundo
momento, combinación NBB :
Llamaremos A
al sujeto real que viene a concluir por sí mismo, es decir, que establece su
deducción. B y C
serán los compañeros objetos del razonamiento de A.
A deducirá : "Soy un blanco"; si fuera negro, lo
que supondría la combinación NBB, los otros dos, a los cuales A ve blancos, no tardarían en saberse blancos, ya
que, ante un negro, la expectativa de C asegura
a B ser blanco y a la inversa, la expectativa de
B asegura a C ser
blanco; cuando B y C
evidenciaran esta expectativa, no tardarían en saberse blancos y saldrían para
formular su conclusión, pero no es así; A ve
cómo B y C se
quedan en la indecisión. Esto lleva a que A
deduzca que es un blanco.
En esta primera etapa de la deducción, la
vacilación estará también excluida, pues ninguno se encuentra en la presencia
de un blanco y un negro (si hubiera dos blancos y un negro la vacilación
estaría en los dos blancos). A ve a dos blancos
y ello le hace intuir que él es blanco, pero aún no ha puesto la duda en juego.
No es la partida de los otros, sino su espera, lo que determina el juicio del
sujeto.
Lo más descatable y esencial es que
aparece en A la urgencia de salir para que los otros
no se le adelanten en reconocerse blancos, pues sabe que si los otros hubieran
visto un negro estarían aventajados en el tiempo, (puesto que no hubieran
tenido que formular ante dos blancos: "Si yo fuera un negro..."). A no retrasa más su salida, porque si los otros salen
antes que él, no tendrá más remedio que nombrarse negro, es decir, no podrá
reconocer si no lo es. Estará atrapado en la decisión de los otros. Ante tal
angustia, por la presión del tiempo, A sale para
nombrarse blanco.
Aquí se ve cómo la tensión temporal
revierte en una tendencia al acto, lo cual nos muestra cómo el acto depende de
una lógica temporal y su tensión.
Tercer momento, combinación BBB :
Hay que destacar que, a partir de este
punto, se va a desplegar toda la lógica temporal, crucial para entender el
tiempo lógico y no quedarnos en la linealidad del tiempo de ver, tiempo de
comprender y tiempo de concluir.
A ha tomado la decisión de ser blanco: se pone a andar y ve
que los otros dos hacen lo mismo que él, en el mismo momento. Inmediatamente,
la primera deducción de A se tambaleará. "¿Y si fuera negro?", va a
preguntarse. En este momento aparece la duda, después de haber deducido ser un
blanco, es decir, después de una certidumbre anticipada (anticipada porque,
debido a la angustia, se ha precipitado sin haber verificado su decisión: ha
concluido en falso). Ahora será necesario poner a prueba tal decisión. Para
resolverlo, A no tiene más remedio que
detenerse; tiene lugar la PRIMERA MOCIÓN SUSPENDIDA y, en efecto, A ve que los otros compañeros también se detienen.
Nosotros lo podemos entender así: si está
cada uno en posición de A, en tanto que decide
concluir sobre sí mismo si es o no blanco en función de la expectativa de los
compañeros, es evidente que van a encontrar los tres la duda en el mismo
momento. Es decir, puesto que los tres tienen el mismo color y cada uno ve a
dos blancos, el proceso de subjetivación estará interrelacionado por igual
entre los tres.
De todas formas, cualquiera que sea el
pensamiento que A impute a B y a C, con toda razón
concluirá que él es un blanco, pues establecerá que, si él fuese un negro, B y C no se hubieran
tenido que parar, o bien, admitiendo que vacilasen, ante el apoyo de los
hechos, deberían ponerse en marcha de nuevo antes que él, pues si A fuese negro, su propia vacilación asegura a B y C concluir en ser
blancos, pero no es así, ya que B y C no salen, y de nuevo A toma
la iniciativa de salir, pero otra vez se ponen en marcha los tres a la vez.
Se puede objetar ahora que se produce otra
vez y en cada uno la misma duda, tras ponerse los tres en marcha; pero se ha
avanzado en algo; ahora A sabe, a través de la
parada hecha por los tres (la primera moción), la conclusión inequívoca de que,
si él fuese negro, B y C
no se hubieran detenido en absoluto; A se sabe
blanco, descarta la combinación NBB, pero debe ponerlo a prueba, debe
verificarlo.
En el punto presente, una sola vacilación
será suficiente para que se demuestren uno a otro que ni uno ni otro son
negros. Es decir, a pesar de que A se sabe
blanco, debe probarlo, objetivar la decisión para que no permita a la objeción
ni a la duda aparecer de nuevo. Tiene lugar la SEGUNDA MOCIÓN SUSPENDIDA; A para, y de nuevo paran los tres, pero en este
momento con una sola mirada los tres: ahora sí se reconocerán blancos sin lugar
a dudas, y los tres concluirán que son blancos, ya que los tres sujetos se
encuentran esta vez bajo una certidumbre en donde la duda ya no tendrá lugar.
Aquí la certidumbre ya no es anticipada. Por otro lado, vemos que concluyen con
este instante de la mirada en donde los tres se reconocen la duda, mostrando
así que los tres están en la misma
situación, con el mismo color.
Nos detenemos en las mociones, para
entender mejor el proceso:
PRIMERA MOCIÓN SUSPENDIDA
El intervalo de la moción suspendida
supondrá para A, una vez introducida la duda por
la certidumbre anticipada, volver de nuevo al tiempo de comprender; con la
moción, A pone la instancia de la mirada en sus
compañeros, es decir, hace su juicio a partir de lo que deduce que B y C no ven, en este
caso un disco negro; una vez que A comprende
eso, concluirá de nuevo que es blanco.
El sujeto de la experiencia, en este caso
A, ha aprehendido en el momento de concluir que
es blanco bajo la evidencia subjetiva de un tiempo de retraso, lo que hace que
apresure la salida, pero si uno de los tres no ha aprehendido en el momento de
concluir que es blanco, es decir, si no ha pasado por la experiencia subjetiva,
no por ello actúa de manera diferente, ya que también sale ante la evidencia
objetiva de la partida de los otros dos (la llamamos objetiva por basarse en la
mirada exterior a la experiencia), y en este caso el sujeto saldrá convencido
de que es negro. Recordemos la deducción: "Ante un negro, los dos blancos
salen." (combinación NBB).
Abreviando, si el sujeto ha pasado por la
experiencia, se nombrará blanco (combinación BBB) y, si no es así, se nombrará
negro (combinación NBB). Pero lo fundamental, en esta primera moción
suspendida, es que cada uno de los tres sujetos, puesto que se paran los tres,
podrá juzgar en qué sentido ha concluido. Es decir, el sujeto que ha hecho el
aserto subjetivo y se detiene, lo hace porque pone en duda si ha aprehendido
bien el momento de concluir que es blanco, pero, hecha su experiencia tras la
duda, aprehendrá de nuevo la conclusión de ser blanco.
Si, por el contrario, el sujeto no había
hecho la experiencia subjetiva, es decir, había seguido a sus compañeros,
mantendrá la decisión de ser negro, pero con esta primera moción verá que no ha
aprehendido bien el momento de concluir, precisamente por no haber hecho la
experiencia subjetiva, y, al detenerse en la primera moción, pondrá en
evidencia que subordina su propia conclusión tan estrechamente a la de los
otros, que irremediablemente emergerá la duda de si es o no negro, y su única
salida será descubrirlo por él mismo (es decir, pasar por la experiencia
subjetiva) lo que le llevará a evidenciarse blanco (combinación BBB) o, por
otra parte, puede seguir de paquete, subordinando su decisión a la de los
otros, sosteniendo la combinación NBB, que le supone nombrarse negro y esperar
que los otros le muestren el camino.
Es
importante señalar que es a través del acto de la duda como se abre al sujeto
la posibilidad de poder corregir el error. Así, las mociones suspendidas, y lo
vemos ya en ésta primera, no sólo sirven para objetivar lo más posible lo
subjetivamente concluido (verificar), sino que también ofrecen la posibilidad
de rectificacar lo errado, es decir, lo objetivamente concluido, permitiendo
que el sujeto pase por la experiencia en caso de no haberlo hecho antes.
SEGUNDA
MOCIÓN SUSPENDIDA
En esta segunda moción suspendida, los
sujetos vuelven a poner en duda la certidumbre aún subjetiva; para objetivarla
lo más posible, sólo un instante de mirada será suficiente, el instante de la
percepción de que los otros dudan también; en este caso, si uno había pensado
objetivamente que era negro, es decir, no había puesto la duda necesaria, el
mero hecho de una segunda vacilación aparecida en los otros dos le va a indicar
con toda seguridad que no lo es, ya que evidenciará que los tres están en la
misma situación, que son iguales, y por ello deberá rectificar su error para
decirse blanco. Los tres se verán en la misma situación (combianción BBB) y evidencian
que la salida, la posibilidad de concluir, se da a través de los otros.
Vemos cómo las dos mociones suponen el
paso de la subjetividad a la desubjetividad. En el caso del aserto subjetivo,
el sujeto de la experiencia dirá: "Me he apresurado a concluir que yo era
blanco, porque si no, ellos se adelantarían en reconocerse recíprocamente como
blancos y me habrían lanzado al error de suponerme negro."
En la verificación desubjetivada, el que
ha ido de paquete concluirá: "Se puede saber que se es blanco cuando los
otros han vacilado dos veces al salir". Las dos mociones suspendidas
permitirán a los tres sujetos nombrarse blancos, pero, aún así, vemos que no se
descarta que uno llegue a ello sin haber pasado por la certeza subjetiva, por
la experiencia, habiendo seguido sólo la verificación de los otros dos, es
decir, yendo de paquete; con todo, su presencia es necesaria para que los otros
dos puedan hacer la experiencia.
VALOR DE LAS MOCIONES SUSPENDIDAS
El sofisma, en este caso, tendrá un rigor
lógico, a condición de que se le integre el valor de las dos escansiones
suspendidas, que en este caso se muestra verificado en el acto mismo en que
cada uno de los sujetos manifiesta lo que le ha llevado a su conclusión; es
decir, el acto que suspenden manifiesta esa conclusión misma. Dicho de otra
manera, los sujetos han formulado su conclusión añadiendo el tiempo a la cadena
o, si se quiere, temporalizando la cadena.
El papel de las mociones suspendidas no
es el de verificar hipótesis, sino que, por el contrario, son intrínsecas a la
ambigüedad lógica, es decir, son una parte misma del proceso. Recordemos la
serie: certidumbre anticipada - vacilación - moción suspendida.
Lo que las mociones suspendidas denuncian
no es lo que los sujetos ven, es lo que han encontrado positivamente por lo que
no ven: un disco negro. Aquello por lo que son significantes está constituido
precisamente por su tiempo de suspensión.
Su valor crucial es el movimiento de
verificación en donde el sujeto transforma tres combinaciones posibles en tres
tiempos de posibilidad. Veamos: entendemos que, en este caso, hay dos mociones
suspendidas porque, si partimos de tres posibles combinaciones (NNB, NBB y BBB)
y sabemos que la combinación NNB queda excuida a partir de la primera
observación (con el instante de la mirada), sin necesidad de ninguna deducción,
quedan entonces dos posibles combinaciones, que harán necesarias dos mociones
suspendidas; la primera escansión servirá para falsear la deducción que sugiere
la combinación NBB, y la segunda y posterior verificará la combinación BBB, con
la que el sujeto concluirá.
Las mociones suspendidas son necesarias
para reconocer el verdadero movimiento lógico. El acto no es una derivación de
un proceso cognitivo, sino que depende de la lógica temporal y de su tensión.
El juicio del sujeto se manifestará como acto, no será puro pensar; en su
conclusión asertiva, el sujeto se comprometerá y se hace con el acto o en el
acto mismo.
El proceso, en su estructura temporal,
implica tomar los fenómenos como significantes, lo que supone decir que las
mociones suspendidas son significantes en dicho proceso: el tiempo de
suspensión, arrancar o no el primero... todo ello sin significado previo; en
esta estructura, el sujeto lo significará para poder salir de la incertidumbre.
De nuevo, aquí podemos ver cómo las mociones no son exteriores al proceso
lógico. Por otra parte, los discos, por sí solos, no serían significantes; como
mucho, se trataría de signos ligados a la visión.
Viendo el esquema, se puede entender la
importancia de entrar en la temporalización y de no quedarnos simplemente en
una clase atributiva, es decir, en las combinaciones. Se tiene que pasar por el
proceso, por la experiencia, por la temporalización.
Lo que hace la singularidad del acto de
concluir en el aserto subjetivo, demostrado por el sofisma, es que se adelanta
a su certidumbre, debido a la tensión temporal de que está cargado
subjetivamente; es decir, el sujeto actúa antes de estar seguro, se precipita
debido al tiempo de retraso y, bajo la condición de esta anticipación misma, su
certidumbre se verifica en una precipitación lógica, determinada por la
descarga de esa tensión; es decir, para quitarse la angustia del tiempo de
retraso, concluirá, pasará por las escansiones y, finalmente, la conclusión se
fundirá en instancias temporales totalmente objetivadas para que el aserto se
desubjetivice hasta el grado más bajo.
20 de enero 2002
Texto de referencia:
J. Lacan: El tiempo lógico y el aserto de certidumbre
anticipada. Un nuevo sofisma. Escritos 1.
Texto de consulta:
Carlos Bermejo: Clase 11, clase 12 y clase 13. Grupo de
lógica. 1998.
----------------------------
Trabajo presentado en el Seminario: CONDICIONES Y COYUNTURA DEL ACTO
PSICOANALÍTICO. (Dirigido: J. Monseny)
Publicado en revista LINK. Boletín de los Foros psicoanalíticos de España.